Cómo vencer la timidez para hablar en público

Laura Sánchez

Cómo vencer la timidez para hablar en público

Las personas tímidas intentan evitar por todos los medios aquellas situaciones que las colocan directamente como el centro de todas las miradas. Es el caso de hablar en público, una situación a la que debemos aprender a enfrentarnos a pesar de la timidez. Porque la timidez se puede vencer y porque no vamos a dejar que ser tímidas nos cause problemas en el trabajo.

Consejos para hablar en público y olvidarte de la timidez

Hablar en público es un acto obligado para muchas personas si quieren desarrollar su trabajo con eficacia, por eso no puedes dejar que la timidez se interponga en tu carrera profesional. Lo que no debes hacer en ningún momento es evitar ponerte en esa situación de hablar en público, así que la única solución es que aprendas a controlar el miedo que te produce la exposición.

El primer paso para enfrentarte a tu timidez en una situación como la de tener que dar una charla o simplemente defender tu punto de vista es estar preparada. Si dominas el tema del que vas a hablar no puedes fallar y estarás preparada para rebatir las posibles objeciones. Con toda la información clara, enfréntate a tu público tras realizar algunos ejercicios de respiración que te ayudarán a controlar el tono de voz y también el temblor de las manos.

Tal vez pueda ayudarte a no estar tan nerviosa saber que no somos tan transparentes como pensamos. Que tú estás notando tus nervios como si fueran un monstruo sobre ti, pero en realidad es un proceso interior que el resto de la gente, si está pendiente de tus palabras, no puede percibir. Tampoco pasa nada si apoyas tu discurso en notas o esquemas en el caso de que los nervios te jueguen una mala pasada y te pierdas. Hasta los conferenciantes más prestigiosos llevan notas.

Un truco para ganarte al público de antemano es tu lenguaje corporal. Si sonríes al llegar, si recorres con la mirada a todo el grupo de oyentes y te muestras accesible, tienes todas las de ganar para que la audiencia adopte una posición amistosa con tu charla. Recuerda en todo momento que estás ahí para transmitir un mensaje y que si te tiembla un poco la voz o te sudan las manos, se trata de algo totalmente secundario.