Contracturas en la espalda por exceso de trabajo

Marta Valle

Son muchos los estudios que, desde diferentes disciplinas metodológicas, intentan explicar las causas de una problemática tan frecuente como es el dolor de espalda. Perspectivas como las de la traumatología, la anatomía o la fisioterapia investigan desde hace décadas cuáles son los principales factores de riesgo de este aspecto de la salud. Recientemente se ha incluido dentro de este grupo el tratamiento psicológico de las emociones negativas para tratar las anomalías que afectan a esta parte del cuerpo. Especial incidencia disponen aspectos como el exceso de responsabilidades o la sobrecarga en el entorno del trabajo.

Cómo afecta el exceso de trabajo al dolor de espalda

El estrés laboral es un factor que puede interferir directamente en la coordinación de los diferentes grupos de músculos que participan en el funcionamiento de la parte posterior de nuestro cuerpo. A su vez, esta coordinación depende de reflejos nerviosos, por lo que emociones negativas como la angustia o el estrés pueden generar que la musculatura se contraiga de modo inadecuado o a destiempo, favoreciendo la aparición de lesiones en la zona.

De esta forma, una sobrecarga de trabajo –ya sea a nivel físico o psicológico- o una asunción excesiva de responsabilidades que deriven en el desarrollo de estrés pueden afectar en un doble sentido a las dolencias relacionadas con la espalda. En primer lugar, las estructuras de carácter nervioso se activan principalmente cuando existe estrés, de forma que éste puede reducir el umbral del dolor permitiendo que la intensidad de las molestias se perciban como mayores de lo que realmente son. En segundo lugar, el estrés puede facilitar una actitud anímica ante el dolor que aumenta el riesgo de que éste aparezca.

En cualquier caso, los especialistas en el tratamiento de estos problemas físicos relacionados con la espalda aconsejan que aunque percibamos un dolor leve o una pequeña lumbalgia, no debemos pasar la oportunidad de consultarlo, en primera instancia, con nuestro médico de cabecera. Si no se solucionan las causas que generan este tipo de lesiones –especialmente si las motiva el estrés generado por una excesiva actividad laboral- es probable que empeoren progresivamente.