Remedios caseros para aliviar el dolor de lumbago

Marta Valle

El lumbago es un dolor que se materializa en la parte baja de la espalda. Se trata de una dolencia generada a partir de una inflamación patente de las articulaciones principales de la zona lumbar, cuestión que suele aparecer de forma más acusada en aquellas mujeres que pasan la edad de 40 años, ya que es un tipo de molestias que tiende a intensificarse con el propio proceso de envejecimiento. Dado que se trata de problemáticas potencialmente incapacitantes, resulta prudente acudir al médico con el objetivo de obtener un tratamiento específico para nuestro caso. Además, podemos aprovechar la existencia de determinados remedios caseros que complementan a la perfección la labor de los fármacos.

Aliviar los dolores del lumbago mediante remedios caseros

Uno de los remedios caseros más populares para aliviar los dolores que se derivan del padecimiento de un lumbago es el jengibre, un potente antiinflamatorio natural que posee magníficas propiedades que pueden ayudarnos a superar esta dolencia. Podemos añadir dos cucharadas soperas de jengibre a medio litro de agua hirviendo y remover bien ambos ingredientes. Una vez reposada la mezcla, hemos de empapar una gasa con ella y aplicarla directamente sobre el área dolorida, procurando que actúe durante un buen rato. Si el dolor se manifiesta de forma muy intensa, resulta pertinente la repetición de este proceso hasta 3 veces durante un día.

Otra alternativa casera para paliar los síntomas del lumbago consiste en mezclar tres gotas de aceite de ruda con una cucharada de aceite de almendra. Con este preparado podemos realizar masajes en la zona dolorida, siempre y cuando no sean circulares sino respetando la dirección del músculo afectado en el área lumbar.

Las hojas de repollo suponen otro remedio casero muy popular por su efecto antiinflamatorio ya que pueden ayudarnos a relajar los músculos y a reducir las molestias inherentes al padecimiento de un lumbago. Para una correcta preparación, hemos de machacarlas bien y mezclaras con un poco de leche, dejando que reposen durante unos cinco minutos. Una vez concluido este proceso, colocamos las hojas sobre la zona afectada y las aseguramos con una venda, manteniéndolas en dicha posición un máximo de quince minutos.