El trabajo no me deja dormir: insomnio por problemas laborales

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Vivimos tiempos difíciles en cuestiones laborales. La crisis no deja de ser la excusa perfecta para dificultar la búsqueda de empleo, para generar la incertidumbre en materia de estabilidad laboral y para cargarnos con demasiadas responsabilidades para no perder el empleo. Todo esto se deja notar en menos horas para dormir y en una peor calidad del sueño. El trabajo también genera insomnio.

Insomnio por trabajo

Parece inevitable que el trabajo se meta contigo en la cama. Puede que tu jefe te cargue con responsabilidades que no son tuyas, que la nómina se haya reducido en los últimos meses, que cada mes tarden más en pagarte tu sueldo, que se respire un ambiente laboral de despidos inminentes. O puede ser que ni siquiera tengas trabajo ni perspectivas de tenerlo. Y todas esas preocupaciones se van contigo a la cama.

Los problemas de trabajo son una de las principales causas de insomnio. Por falta de trabajo o por exceso, cada vez más gente se acuesta nerviosa, con la incertidumbre de qué pasará mañana en el trabajo o incluso los hay que se acuestan con el ordenador y le restan horas al sueño para terminar el trabajo. Por nervios, por inseguridad, por incertidumbre o por estrés, la noche avanza sin pegar ojo.

Las consecuencias de este insomnio por trabajo repercute directamente en ese mismo ámbito laboral. Si no has dormido las horas suficientes o si has dormido fatal, te levantas cansada, confundida, desanimada. Esto quiere decir que tu mente no está todo lo activa que necesitas para ser eficaz en tu puesto de trabajo, para estar atenta o para resolver rápidamente cualquier incidencia.

¿Se puede evitar el insomnio por trabajo?

Los especialistas del sueño recomiendan acostarse con una determinada actitud, recomiendan meterse en la cama con el único propósito de dormir, sin lugar a preocupaciones diarias. Incluso nos enseñan algunos trucos como a cambiar de canal mentalmente cuando pensamos en algo que no nos gusta y nos impide dormir. Pero la verdad es que los problemas laborales se incrustan en nuestra cabeza y es muy difícil dejarlos aparcados.

¿Cómo hacer para que los problemas laborales no afecten al sueño? La respuesta es difícil y pasa por convencerse de dos cosas. Primero hay que convencerse de la importancia de dormir bien, pensando que si permitimos que el trabajo afecte al sueño, al final ese insomnio acabará afectando a nuestro trabajo como en un círculo vicioso.

Y en segundo lugar, hay que convencerse de que nada podemos hacer para mejorar nuestra situación laboral desde la cama. Así que lo mejor es aprovechar al máximo el tiempo de descanso para levantarnos con todas las ganas, todas las fuerzas y todos los recursos que nos permitan encarar cualquier problema laboral.

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