El insomnio como síntoma y consecuencia de la ansiedad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Una de las consecuencias de la ansiedad, y que a su vez es síntoma, es el insomnio. El causante de que nos sintamos cansadas, agotadas, desganadas y sin ganas ni fuerzas para hacer nada desde el mismo momento en que empieza nuestro día. El causante también de muchos miedos, temores y fobias que no nos dejan actuar con normalidad.

Y es que sabemos que uno de los mejores remedios contra la ansiedad es dormir bien. Y como estamos convencidas de este carácter sagrado del sueño, tanto con ansiedad como sin ella, de sus efectos reparadores y reconfortantes y siendo como es el sueño un acto de primera necesidad, hemos buscado todos los trucos para combatir el insomnio por ansiedad.

Motivos para no dormir

Pasas el día nerviosa, estresada, preocupada, insegura, con ansiedad. Y te vas a la cama pensando en todos tus problemas y en los problemas de los demás, en tus miedos, sobre todo, en tu miedo a no poder dormir. Y entonces no te duermes. Una de las manifestaciones más evidentes de los trastornos de ansiedad es el insomnio.

Un insomnio que puede impedirte conciliar el sueño al acostarte, que puede hacer que te despiertes varias veces durante la noche, que te produce pesadillas o terrores nocturnos, en definitiva, que te impide descansar. Sufrir de insomnio implica dormir mal, lo que te lleva a levantarte más nerviosa aún y perpetuar tu ansiedad. Además, sin la claridad mental que te produce un sueño reparador, no puedes ni pensar en cómo combatir la ansiedad.

La relación entre la ansiedad y el insomnio es de estrecha colaboración. Los nervios te impiden dormir y no dormir te produce más nervios. Ansiedad e insomnio se retroalimentan para encerrarte en un círculo vicioso. Pero se puede escapar, se puede recuperar la capacidad de dormir y también se puede superar a ansiedad.

Evitar el insomnio por ansiedad

Combatir el insomnio por ansiedad pasa por seguir una terapia psicológica que nos ayude a enfrentar la vida sin estar eternamente preocupadas e inseguras, pero también por llevar lo que se conoce como higiene del sueño. La higiene del sueño consiste en una serie de rutinas o rituales, si se quiere, a la hora de ir a dormir.

Acostarse siempre a la misma hora, evitar la siesta incluso cuando se ha dormido mal, tener un ambiente acogedor en el dormitorio, sin iluminación, sin ruidos y con aromas y colores relajantes, empezar a relajarse una hora antes de dormir, desconectar de los problemas haciendo alguna actividad agradable y meterse en la cama visualizando una imagen tranquila son algunos de los pasos que pueden ayudarte a evitar el insomnio.

También es importante evitar las cenas copiosas y el alcohol, así como el ejercicio físico justo antes de ir a dormir. Ni qué decir tiene que bebidas como el café o el té deben ceñirse a las primeras horas del día. Y una buena manera de llamar al sueño y al sosiego es tomar antes de acostarse una infusión relajante.

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