Insomnio por estrés: aprende a organizarte para dormir

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cada día tenemos que hacer frente a interminables jornadas llenas de obligaciones, tareas, recados, responsabilidades, preocupaciones acumuladas y prisas que nos convierten en personas estresadas sin un minuto para dedicarnos a nosotras mismas. Sin embargo, no podemos convivir con el estrés durante mucho tiempo sin que se noten sus consecuencias en todos los ámbitos. Una de las consecuencias del estrés es el insomnio. Así que vamos a aprender a organizarnos para dormir.

El estrés no te deja dormir

La sociedad actual impone un ritmo frenético difícil de sobrellevar sin consecuencias para la salud. Muchos de los casos de insomnio están generados por un estrés acumulado, al que parece que nos hemos acostumbrado a vivir. Y tal vez nosotras nos hayamos acostumbrado a vivir con estrés, pero nuestro organismo no. Y mucho menos, nuestro ciclo del sueño, que no entiende de prisas.

Sabemos que para evitar el insomnio es fundamental ir reduciendo la actividad a lo largo del día, así como despejar la mente para dejarla libre de preocupaciones. Pero la realidad del día a día hace muy difícil llevar la teoría del sueño a la práctica. La jornada laboral se alarga con complicaciones, aún quedan muchos recados por hacer, la compra, los niños, la cena...es difícil bajar el ritmo de actividad siquiera unos minutos antes de ir a dormir.

Tal vez nos hemos acostumbrado a aceptar demasiadas responsabilidades, demasiadas obligaciones que hacen que las 24 horas del día parezcan un instante para poder abarcar todo. Así es que como surgen los problemas de estrés y de insomnio y es entonces cuando nos encontramos encerradas en un círculo vicioso en el que el estrés genera insomnio y el insomnio genera más estrés.

Evitar el insomnio por estrés

Es esa necesidad de tener todo bajo control y la imposibilidad de conseguirlo realmente es lo que más estrés genera. Por eso, evitar el insomnio por estrés pasa por aprender a organizar, a delegar y a relativizar. Es fundamental organizarse el tiempo, el de trabajo y el de descanso, separando cada faceta de nuestra vida, reservando espacios diferentes para responsabilidades laborales, familiares, sociales y dejando huecos para imprevistos.

Pero en nuestra agenda diaria no debe faltar tiempo para el descanso. El descanso nocturno, el sueño reparador que va a permitir que puedas levantarte con fuerzas suficientes para abarcar todo, solo se consigue si logras relajarte antes de acostarte. Deja todo organizado y planificado para el día siguiente y así conseguirás dormir más tranquila sin pensar en todo lo que tienes que hacer mañana.

Para evitar este tipo de insomnio provocado por el estrés, no estaría mal aprender a delegar. Tal vez no podamos hacerlo todo nosotras, tal vez tengamos que pedir ayuda. De la misma forma, relativizar también es importante para llegar a la cama relajada y tranquila. No importa que no te haya dado tiempo a limpiar la casa o a pasar por la tintorería o a adelantar trabajo, pero asegúrate de haber hecho lo fundamental.

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