Sarro: recomendaciones para evitar su aparición

El apio, la manzana o el brócoli puede ayudar a reducir la formación del sarro

sarro

El sarro, también llamado cálculo o tártaro dental, es una masa de color blanco cremoso o amarillo parduzco que se forma alrededor de los dientes como resultado de la calcificación de la placa dental, la cual es un depósito heterogéneo formado por bacterias, restos de comida y productos de la saliva. "Esta placa dental, también llamada placa bacteriana, tiene una gran afinidad por la superficie de los dientes, donde, si permanece 24 horas sin ser retirada, comienza su mineralización, endureciéndose y transformándose en el sarro, firmemente retenido a los dientes y que sólo puede ser eliminado en la consulta dental, mediante una limpieza profesional llamada tartrectomía", cuenta el doctor Bruno Baracco, odontólogo de la clínica Baracco y vocal del COEM (Colegio de Odontólogos de Madrid). 

¿Por qué aparece el sarro? 

La intensidad y rapidez con la que la placa bacteriana se mineraliza depende mucho del paciente y de su saliva. "Existe, por lo tanto, una mayor o menor predisposición a la generación de sarro según nuestra saliva, algo difícil de cambiar. Pero, como hemos dicho antes, la formación de sarro siempre se precede del acúmulo de placa bacteriana. Si somos capaces de eliminarla en su inmensa mayoría, apenas se nos formará sarro. Por lo tanto, tener malas condiciones de higiene bucodental es el principal elemento que propicia la formación de sarro", comenta este especialista.

Hay determinadas situaciones que favorecen el acúmulo de placa y, por lo tanto, nos predisponen a tener sarro. La malposición de los dientes es una de ellas. "Tener los dientes apiñados o montados unos sobre otros genera zonas de muy difícil acceso donde la placa bacteriana se acumulará más fácilmente, pudiendo generar caries o enfermedades periodontales", explica el dr. Baracco. Un tratamiento de ortodoncia permitirá colocar bien los dientes, haciendo que sean mucho más fáciles de limpiar y ganando salud a largo plazo.

En ocasiones hay accidentes en la superficie de los dientes que también facilitan el acúmulo de placa y, al mismo tiempo, dificultan su eliminación. "Estas pueden ser naturales (como un esmalte muy rugoso o con algún tipo de malformación o displasia) o artificiales, es decir, derivadas de un tratamiento odontológico. Si una obturación (empaste) se encuentra desbordante o desadaptado generará una zona de retención de placa que deberemos solucionar. Lo mismo puede pasar con las prótesis", añade este odontólogo. Por eso, la mejor forma de evitar esto es acudir periódicamente al odontólogo para que compruebe la forma y pulido superficial de nuestros empastes.

Principales recomendaciones para evitar la aparición de sarro

+ Una escrupulosa y eficaz higiene oral. Conociendo y practicando una correcta técnica de cepillado (en barrido o circular) o empleando cepillos eléctricos, cambiando de cepillo cada 4 meses, haciendo uso de cinta o hilo dental, así como de cepillos interproximales o irrigadores si nuestro odontólogo nos lo recomienda.

+ Hilo dental. "Los pacientes con retenciones post-ortodoncia o por motivos periodontales (con barritas metálicas que unen los dientes) o con grandes prótesis pueden hacer uso de un hilo específico", explica este especialista. 

+ Dentífricos especiales. "También podemos ayudar químicamente, dificultando la formación de la placa y el sarro mediante colutorios o dentífricos destinados a este fin, como Oral-B ProExpert Protección Anti-Sarro, que incorpora fluoruro de estaño estabilizado", aconseja. 

No existe mucha evidencia sobre si unos alimentos u otros favorecen la formación del sarro, aunque el doctor Baracco señala que "lo que sí parece lógico es que determinados alimentos, debido a su consistencia y textura, con solo masticarlos ayudarían a desprender la placa bacteriana, lo que reduciría la formación posterior de sarro". Entre ellos destacan las frutas y verduras duras, y a poder ser crudas, como apio, manzana o zanahoria, así como cualquier verdura con alto contenido en fibra, como el brócoli o las acelgas.

Aspectos negativos del sarro para nuestra salud bucal

El sarro, como hemos visto, es un depósito de suciedad que, a su vez, dificulta más la higiene dental, favoreciendo aún un mayor acúmulo de bacterias sobre los dientes y las encías. Por lo tanto, el sarro puede facilitar la aparición localizada de lesiones de caries (muchas veces escondidas y de diagnóstico tardío), desencadenar trastornos periodontales, que afecten a las encías y tejidos de sostén de los dientes, y también es un factor predisponente para la aparición de la halitosis (mal aliento). Por último, no podemos olvidar destacar el importante efecto antiestético y de sensación de descuido personal que genera ver una boca con sarro.  

Lidia Nieto  •  viernes, 28 de julio de 2017

DF Temas

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