Por qué (todavía) nos avergüenza decir que tenemos la regla

La menstruación como tema tabú en la sociedad

LD

A pesar de que cada vez la sociedad está normalizando la visibilidad de la regla o de la menstruación, todavía sigue siendo un tema bastante tabú. Las mujeres suelen esconder que están con el período por vergüenza o por miedo al 'qué dirán', sin caer en la cuenta de que es algo tan natural y tan normal que no debería asustar a nadie. 

Entonces, ¿por qué todavía nos avergüenza decir que tenemos la regla? Existe un velo para no hablar de ello con libertad, y aún hay quienes no se atreven a sacar el tema. Pero, para arrojar luz sobre este controvertido debate, vamos a intentar explicar las razones por las que podemos sentir algo de timidez cada vez que se habla de la regla. 

La vergüenza de tener la regla: ¿te ha pasado alguna vez?

¿Situaciones vergonzosas con la regla? Seguro que si nos ponemos a pensar todas tenemos alguna o a alguien cercano que las haya vivido en primera persona. A pesar de que este artículo no va de contar anécdotas, es necesario empezar por una para poder entender mejor el tema del que hablamos. Vamos a contarte una historia con la que, quizá, te sientas un poquito identificada

Estás en el instituto y una de tus amigas coge una compresa para cambiarse a la hora del recreo. "Chicas, me ha venido y tengo que cambiarme. Esperad al final de la clase", os dice a ti y al resto de tus compañeras. La acción fue tan rápida que no te dio tiempo ni a verla. Tu amiga había esperado a que todo el mundo saliera de clase para coger la compresa de su mochila y la había metido rápidamente en el bolsillo trasero de sus vaqueros. Primer hecho que, visto en una niña de 15 años, nos parece normal. No queremos que nadie se entere de la regla aunque sea normal, aunque muchas otras niñas la tengan. 

Tras esto, vas por el pasillo a toda velocidad para unirte a toda esa gente que iba al patio pero, sin embargo, algo ocurre antes de llegar. Mientras caminabais, a tu amiga se le calló la compresa del bolsillo y todo el mundo formaba un círculo alrededor de ella. Algunos incluso le daban patadas y comentaban por lo bajo: "es una compresa". ¡Oh-madre-mía! !Una compresa!, pensaremos algunas. Ni que mordiera... 

Seguro que al leer esta historia solo puedes pensar en la protagonista acercándose a ti y diciendo que qué vergüenza. "No digas que es mía, vámonos", diría. Imagínate que tu amiga envía la historia a una revista adolescente como un "tierra, trágame" pero, algunos años más tarde, solo puede reírse de la anécdota. Y posiblemente lo mejor sea tratarlo así. Sin embargo, es necesario pensar que -adaptado a otras situaciones y contextos- mujeres jóvenes y adultas siguen viviendo esos momentos vergonzosos en los que no quieren reconocer que tienen la regla por vergüenza o por miedo a recibir una contestación fuera de lugar. Como si casi fuesen ellas las que están en el medio del círculo en lugar de una compresa. 

¿Por qué te da vergüenza reconocer que tienes la regla?

¿Por qué todavía nos avergonzamos de ello? ¿Por qué no lo tomamos como el hecho natural que es? ¿Nos avergüenza decir la palabra tampón? La delgada línea de tratar la regla como algo natural a banalizar con ella y no respetar el espacio de intimidad que conlleva es fácil de cruzar. Cuando un tema deja de ser tabú en algunas ocasiones se convierte en algo totalmente expuesto y esta es una situación por la que algunas mujeres no están dispuestas a pasar.

Sin embargo, es necesario levantar el velo que cubre a la menstruación porque mientras lo encubramos seguirá existiendo un impuesto abusivo sobre esos productos de higiene básico o una excesiva burla de algunos hombre simplemente porque no se conoce la realidad. Fíjate cómo será este velo-tabú que afecta a todas las mujeres del mundo entre los 13 y los 50 años aproximadamente… ¡Y qué poco se habla!

Sí, puede que la regla nos cambie el humor o puede que no. Puede que nos duela o puede que no. Puede que manchemos la ropa o puede que no. Puede que tengamos algún accidente con ella o puede que no. Es algo con lo que hay que vivir, de lo que hay que aprender y que hay que enseñar.

¿Por qué? Porque el día de mañana tus hijas, tus nietas o tus sobrinas pueden vivir la misma situación de vergüenza (vergüenza porque no es un tema del que se habla y da pudor) y tomárselo de otra forma. Porque si no se normaliza podemos llegar a pensar que la menstruación no es algo natural que nos permite engendrar vida, sino un castigo. Porque ellas necesitan ver que tanto nuestro género como el masculino respetan y tratan sin miedo algo natural.