El peligro de ser solo amigos con derecho a roce

Parece la relación ideal, pero ser amigos con derecho a roce tiene muchos peligros

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Sabías que la base de una pareja feliz es la amistad? Si tienes una buena amistad con alguien y además formáis un equipo explosivo en la cama, sentimos comunicarte que esa persona no es tu amigo con derecho a roce, es tu pareja. Digan lo que digan los nuevos cánones de las relaciones sentimentales. Descubre el peligro de ser solo amigos con derecho a roce porque no es oro todo lo que reluce.

La delicada situación de ser amigos con derecho a roce

Puede que fuerais amigos antes y ante la falta de compañeros sexuales os hayáis unido también en ese sentido. O puede que al principio fuese solo sexo, un rollo y con el tiempo habéis desarrollado una amistad. La negativa rotunda a tener pareja es lo que os convierte en amigos con derecho a roce, una situación en la que sus más fieles defensores afirman que contiene ¡cero dramas!

Y ¿quién no suspira por poner fin al drama en las relaciones, al desamor o al desengaño? Así te venden el concepto de amigos con derecho a roce. Pero la realidad es bien distinta y tiene ciertos peligros. Porque, ¿esa persona de verdad es tu amigo? Y si es tu amigo, ¿por qué no puedes llamarle un día de bajón para quedaros en el sofá abrazados viendo una película? Tal vez no seáis tan amigos como parece.

El objetivo de esta amistad con derecho es que no se desarrollen sentimientos amorosos entre ambos. (Puedes reírte si quieres) Dos personas que se atraen sexualmente y también intelectualmente condenadas a mantener sus sentimientos atados con cien cadenas en el limbo de la follamistad. Esto solo puede acabar como el rosario de la aurora.

El peligro de la amistad con derecho a roce

¿Y qué pasa si uno de los dos no lo puede evitar y se enamora?, ¿y qué pasa si la complicidad de esa supuesta amistad te lleva a amar a esa persona?, ¿y qué pasa si los continuos roces te llevan al cariño? Pasa que estas cosas no se reconocen porque hay un acuerdo previo de no ser pareja jamás de los jamases. Pasa que a veces ni siquiera te permites reconocer que la amistad con derecho a roce no es suficiente para ti, no dices nada, no vayas a defraudar a tu amigo del alma.

El principal peligro de este tipo de relaciones es que su nombre lleva a engaño. No sois amigos, sois amantes. Y da igual lo claro que lo tengas, porque todos vamos cambiando en la vida y puede que ahora no quieras nada más que acostarte con esa persona, pero mañana tus necesidades pueden variar porque no eres un ser estático y querer dar un paseo por la playa o cogerle de la mano. Y no. No se puede.

Cierto que resulta de lo más tentador tener un amante fijo que te proporciona sexo habitualmente en lugar de tener que salir a buscarte la vida por los bares o por Tinder. Pero los beneficios que conlleva tener un amigo con derecho a roce, no compensan en absoluto el drama en el que se puede convertir este tipo de relación. Porque en contra de lo digan sus defensores, te confirmamos que en la follamistad también hay drama.