Cómo evitar sufrir los complejos sociales en Navidad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cómo superar los complejos sociales en Navidad

A estas alturas parece evidente que el verdadero espíritu de la Navidad está muy distorsionado. No podemos limitarnos a echar las culpas a los grandes almacenes y a la publicidad porque todos somos partícipes y, por lo tanto, responsables del deterioro del espíritu navideño. Por eso también está en nuestra mano evitar todos esos complejos sociales que salen a relucir en estas fechas. Descubre en nuestro diccionario de complejos cómo superar los complejos sociales en Navidad.

Reconocer los complejos sociales en Navidad

Uno de los complejos sociales más frecuentes en Navidad es el de soledad, que también tiene una gran parte de complejo psicológico. Por ser las Navidades una época de reunión familiar, las personas que no pueden estar cerca de su familia no pueden evitar sentir la angustia de la soledad. Eso les convierte, al menos durante el periodo navideño, en personas acomplejadas por inadaptación social.

Sin embargo, el complejo navideño más evidente es el complejo de pobre. No poder hacer frente a los gastos tradicionales de la Navidad se transforma en un complejo social de difícil resolución. Aceptar la situación económica con naturalidad y gastar conforme a las posibilidades reales es la única manera de salir indemne de estas fechas.

Alrededor de la Navidad surgen muchos otros complejos sociales. Hay personas acomplejadas por ser tímidas que en Navidad sufren la presión de interactuar constantemente con los demás, en fiestas de empresa o familiares. Compromisos sociales a las que las personas con complejo de inferioridad les cuesta un mundo enfrentarse. Y también están los que sienten la exclusión social en Navidad por tener una cultura diferente.

Cómo superar lo complejos sociales en Navidad

Al igual que ocurre con determinados trastornos emocionales, es difícil liberarse de esos complejos sociales que surgen en Navidad como parte de la decoración navideña. Pero no es imposible. Tal vez debamos hacer un esfuerzo por analizar lo que la Navidad significa para cada uno de nosotros, que no tiene por qué coincidir con la Navidad del vecino.

Ahora bien, se necesita independencia y confiar en el criterio propio para alejarse de la visión tradicional de la Navidad que es la de un evento interminable lleno de compromisos sociales, reuniones familiares y gastos superfluos. Salir del círculo sin ser tachada de inadaptada no es fácil. Pero antes de torturarte por no poder comprar regalos caros o, simplemente por no poder comprar regalos, por quedarte en casa en lugar de acudir a la cena de empresa o por no visitar a tu familia estas Navidades, piensa si son los demás lo que van a vivir tu vida los próximos 365 días.

La vida no es solo la Navidad. La vida se vive todos los días del año y la única persona que debe establecer cómo hacerlo eres tú. Ni tu familia, ni tus amigos, ni los centros comerciales, ni las convenciones sociales van a vivir por ti los próximos años. Así que con la única persona con la que tienes un compromiso es contigo misma.