Cómo superar los complejos psicológicos, un problema de autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Es mucho más fácil detectar un complejo físico que un complejo psicológico. Este tipo de complejos responde a algún desorden emocional que generalmente se inicia en la infancia. Si bien es cierto que podemos superar algunos de los complejos psicológicos por nosotras mismas a base de una buena autoestima, hay otros que deben ser tratados por especialistas. Descubre todos los complejos psicológicos y cómo superarlos.

Qué son los complejos psicológicos

Cuando pensamos en complejos inmediatamente nos viene a la mente un sinfín de complejos físicos relacionados con rasgos que consideramos diferentes y no logramos aceptar. Sin embargo, también existe un gran número de complejos psicológicos o complejos emocionales. Y éstos son mucho más difíciles de identificar y también de superar.

Los complejos psicológicos son pensamientos irracionales o sobredimensionados que afectan al comportamiento de la persona que los padece. Desde creerse inferior hasta pensar en el suicidio, los complejos psicológicos pueden llegar a afectar seriamente la vida social y laboral de una persona. Es en ese momento, cuando uno mismo no puede hacerse cargo del complejo cuando se debe acudir a terapia psicológica.

Los diferentes complejos psicológicos

Hay complejos psicológicos muy comunes que están ligados a graves problemas de autoestima, como por ejemplo el complejo de inferioridad o el complejo de superioridad. Pero la mayoría de los complejos emocionales responden a algún desorden psicológico generado en la infancia o a raíz de una situación traumática. Entre los más famosos están el complejo de Edipo y su versión femenina, el complejo de Electra.

Muchos de estos complejos psicológicos afectan a la sexualidad de la persona, como el complejo de castración o el complejo de Dafne y otros muchos están relacionados con la vida sentimental. Es el caso del complejo de Peter Pan, del complejo de la Bella y la Bestia, el complejo de Agar y Sara o el complejo de Otelo.

La propia personalidad también puede verse afectada por complejos psicológicos como el complejo de Bovary, el complejo de Münchausen, el complejo de Aquiles, el complejo de Cenicienta, el complejo de Narciso o el complejo de Hamlet. Por ser estos complejos emocionales producto de las experiencias vividas en la infancia, es muy posible que requieran un tratamiento conductual para superarlos.