La depresión aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas

Marta Valle

 La depresión produce enfermedades en el corazón

La depresión mantiene una relación muy cercana con las enfermedades que disponen un origen cardiovascular, especialmente con la cardiopatía isquémica. Conexión que, por desgracia, se va retroalimentando con el paso del tiempo introduciéndonos en una especie de círculo vicioso del que nos puede resultar bastante complicado salir. Según estudios recientes realizados al respecto, la depresión en sí misma tienden a generar patologías relacionadas con el corazón y, a su vez, las mujeres que sufren una angina de pecho o un infarto son propensas a deprimirse una vez inmersas en una situación como la descrita.

Relación entre las enfermedades del corazón y la depresión

Diversos estudios científicos realizados en los últimos años aclaran al respecto de esta situación que la depresión es un factor de riesgo en sí misma para la generación de una patología en el corazón. Los trastornos depresivos no afectan únicamente a la actividad cerebral y a la conducta sino que también producen alteraciones en nuestro organismo a nivel físico. Cuando nos encontramos deprimidas, nuestra función cardíaca se ve fuertemente alterada, reduciéndose el bombeo de nuestro corazón, incrementándose la presión arterial y aumentando el número tanto de plaquetas como de glóbulos rojos en la sangre, siendo éste un factor de riesgo importante para el desarrollo de una trombosis.

Los síntomas asociados a la depresión -falta o exceso de apetito, menor tendencia a la actividad, mayor cansancio, tristeza, falta de interés o ilusión, alteraciones en el sueño o dificultad para levantarse por las mañanas- aumentan la posibilidad de desarrollar una insuficiencia cardíaca, de modo que cuanto más graves son, mayor es el riesgo que se puede correr. Esto es así porque las mujeres deprimidas disponen estilos de vida menos saludables y tienden a bloquear su capacidad para tomar fármacos según las instrucciones del médico, dejar de fumar, hacer más ejercicio o mejorar la dieta.

Dado el caso, resulta absolutamente imprescindible tratar con premura los síntomas de la depresión con el objetivo de evitar el desarrollo de enfermedades en el corazón que puedan conducirnos a sufrir grandes trastornos en nuestras vidas. Por ello, deberemos acudir a un especialista, para que se encargue de realizar un diagnóstico ajustado a nuestra problemática, a partir del cual pueda prescribir un tratamiento específico.  

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