El estrés crónico y sus devastadoras consecuencias

Andrea Collantes

Ante una situación estresante, nuestro cuerpo activa mecanismos de defensa para hacerles frente pero, si esos momentos puntuales de estrés se presentan repetitivamente o se generan en intervalos de larga duración, el organismo actúa de forma opuesta comenzando así los síntomas del estrés crónico.

El estrés se describe habitualmente como una sensación de agobio, agotamiento y preocupación, cuando ese sentimiento se prolonga en el tiempo y nos vemos inmersos en una situación a la que no vemos salida, nos encontramos frente al estrés crónico.

Cómo actúa el estrés crónico

Este tipo de estrés es el más destructivo y peligroso, tanto para el cuerpo como para la mente, pudiendo causar graves daños físicos y emocionales. Extremadamente destructor, desgasta día a día haciendo que la persona afectada se rinda y su vida pueda verse desmoronada.

Una de las principales características que lo distinguen del estrés agudo y el estrés agudo episódico, es que el estrés crónico se instala en nuestro cuerpo y nos acostumbramos a él, olvidándonos de su existencia mientras éste nos va devorando por dentro. Por ello es la forma de estrés más degenerativo ya que actúa agotándonos lentamente.

Esto ocurre porque nuestro sistema nervioso expulsa constantemente las llamadas hormonas del estrés (cortisol y adrenalina), cuyo exceso en sangre día tras día genera diversos efectos contraproducentes para nuestra salud.

Aunque no lo creamos, el estrés crónico puede traer consigo consecuencias devastadoras para nuestra salud como afecciones cardiovasculares, apoplejía, crisis nerviosas, cáncer o incluso llevar a quien lo padece a episodios violentos o al suicido.

Una vez que el estrés crónico se ha apoderado de nuestro cuerpo, su tratamiento es complicado exigiendo la colaboración entre un tratamiento médico y psicológico de conducta, por ello no dejes que se instale en tu cuerpo y lucha para expulsarlo antes de que sea demasiado tarde.