Fases del estrés: alarma, adaptación o resistencia y agotamiento

Andrea Collantes

En ciertos momentos de nuestra vida, nos enfrentamos a distintos momentos que pueden resultar estresantes. Éstos no son necesariamente negativos, ya que es una necesidad para nuestro cuerpo. El problema viene cuando esos momentos se convierten en etapas y se adhieren a nuestro ritmo de vida.

Al encontrarnos frente a una situación estresante, cada persona actúa de diferente forma pero gracias a las investigaciones realizadas por Hans Selye en 1975, hoy podemos concluir que existen tres fases a través de las cuales se explica cómo actúa el estrés en nuestro cuerpo y mente.

Las tres fases del estrés

Fase de alarma

Es en esta primera fase en la que nuestro cuerpo reconoce el estrés y se prepara para hacerle frente o huir del él.

Es entonces cuando los síntomas del estrés comienzan a aparecer y nuestro cerebro envía señales a las glándulas adrenales para que liberen cortisol, también conocido como la hormona del estrés.

Un aumento de la frecuencia cardiaca, la dilatación de las pupilas, un incremento de la sudoración y del ritmo respiratorio, entre otros, son algunas de las sensaciones que nuestro cuerpo experimenta.

Fase de adaptación o resistencia

Nuestro cuerpo se resiste a adaptarse a esa situación prolongada que nos ha generado estrés, manteniéndose en alerta.

Durante esta fase, al producirse una respuesta activa, nuestro cuerpo empieza a segregar glucorticoides, por lo que aumenta nuestro nivel de glucosa en sangre equiparándola a la cantidad que nuestro organismo necesita para su correcto funcionamiento.

Fase de agotamiento

Se desarrolla cuando la tensión y los estímulos estresantes se prolongan en el tiempo de tal manera que nuestro cuerpo se siente incapaz de abatirla al estar agotado.

Es la fase más destructiva y problemática ya que es donde comienzan a aparecer las consecuencias, tanto físicas como psicológicas, derivadas del estrés.

Entre las alteraciones más habituales y dañinas que pueden darse en esta última fase se encuentran las alteraciones del sistema cardiovascular; dolores de espalda y cabeza; problemas estomacales; o alteraciones dermatológicas.