Trastorno de estrés postraumático: cuando no puedes olvidar

Qué es el TEPT: síntomas y tratamiento

Laura Ruiz Mitjana

El trastorno por estrés postraumático (TEPT) aparece en muchas personas después de vivir una experiencia traumática. Incluye síntomas de reexperimentación del evento traumático, evitación e hiperactivación. 

Algunos autores sugieren que, a lo largo de nuestra vida, vivimos de 1 a 5 acontecimientos traumáticos (Breslau, 2004). Otros autores, como Norris y Slone (2010), apuntan que, en torno al 50% de las personas, vivimos al menos dos acontecimientos traumáticos.

Pero, ¿qué es realmente el TEPT y cómo se aborda en terapia? ¡Hablamos de todo ello en Diario Femenino!

Trastorno por estrés postraumático (TEPT): primeras investigaciones

El concepto de trastorno por estrés postraumático (TEPT) alude a una serie de alteraciones que ocurren como consecuencia de la exposición a un estresor importante

La importancia de este trastorno no es reciente, sino que ya empezó a estudiarse en el siglo XIX. De hecho, empezó a adquirir relevancia en los manuales de psicopatología a raíz de las grandes guerras y de sus consecuencias psicológicas en los soldados.

Así, primero se estudió en este contexto bélico y, poco a poco, se fue viendo cómo había otro tipo de estresores que podían convertirse en factores traumáticos y originar un TEPT. Entre estos estresores encontramos situaciones como: agresiones sexuales, incendios, accidentes de tráfico, situaciones de maltrato, torturas, atentados terroristas, etc.

¿Qué es exactamente el TEPT?

En el actual DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales; APA, 2013), el TEPT se define como un trastorno relacionado con el trauma, que implica haber estado expuesto a una muerte real o a un peligro de muerte, a lesiones graves o a violencia sexual de una (o más) de las siguientes maneras:

+ Experimentación directa del evento o eventos traumáticos.

+ Ser testigo, en persona, del acontecimiento mientras le ocurre a otros.

+ Tener conocimiento de un acontecimiento (o más de uno) que le ha ocurrido a alguien cercano o a un amigo. En los casos de muerte real o amenaza de muerte de un miembro de la familia o amigo, el evento u eventos debe haber sido violento o accidental.

+ Experimentar repetidamente o exposición extrema a detalles aversivos del acontecimiento. Por ejemplo: personal de emergencia que recoge restos humanos, agentes de policía expuestos repetidamente a detalles sobre abuso sexual a menores, etc.

Síntomas del Trastorno por estrés postraumático

Más allá del trauma, para poder hablar de TEPT, la persona debe experimentar una serie de síntomas característicos. Estos síntomas incluyen:

+ Síntomas intrusivos asociados al evento traumático

Estos síntomas deben aparecer después de que el evento ocurra. Incluyen:

- Recuerdos del acontecimiento recurrentes, involuntarios e intrusivos que provocan malestar. En los niños mayores de 6 años este síntoma puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma.

- Sueños desagradables de carácter recurrente, cuyo contenido y/o afecto están relacionados con el acontecimiento traumático. En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible.

- Reacciones disociativas como por ejemplo flashbacks, donde la persona actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo. Los niños pueden reescenificar el evento traumático durante el juego.

- Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.

- Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos relacionados con el evento traumático.

+ Evitación de estímulos asociados al trauma

Por otro lado, en el trastorno por estrés postraumático aparece también una evitación persistente de los estímulos asociados al trauma que no estaba presente antes del mismo. Esta evitación se expresa a través de síntomas como:

- Un esfuerzo para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático.

- Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos externos (por ejemplo: personas, lugares, actividades, situaciones…) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos negativos o relacionados con el evento traumático.

+ Alteraciones negativas en las cogniciones o afectos

Estas alteraciones se producen en las cogniciones o los afectos relacionados (o asociados) con el evento traumático. Empiezan o empeoran después de que el evento ocurra y se manifiestan a través de una serie de síntomas:

- Dificultad para recordar un aspecto importante del evento traumático. Normalmente se produce por la amnesia disociativa.

- Creencias o expectativas negativas persistentes sobre uno mismo, los demás o el mundo (por ejemplo: “soy mala”, “el mundo es muy peligroso”, etc.).

- Cogniciones distorsionadas persistentes sobre la causa o las consecuencias del acontecimiento traumático que llevan a la persona a un profundo sentimiento de culpa (o a que culpe a otros).

- Estados emocionales negativos persistentes, como, por ejemplo: miedo, horror, vergüenza…

- Interés o participación intensamente disminuida en actividades importantes para la persona.

- Sentimientos de indiferencia o distanciamiento de los demás.

- Incapacidad persistente para experimentar emociones positivas. Por ejemplo: incapacidad para experimentar alegría o amor.

+ Alteraciones en la activación

Otro síntoma característico del trastorno por estrés postraumático son las alteraciones en la activación (nivel de arousal) del organismo y en la reactividad asociadas al evento traumático. Como las anteriores, empiezan o empeoran después de que el evento ocurra. Se manifiestan a través de síntomas como:

- Un comportamiento irritable o explosiones de ira (con poca o nula provocación) que se expresa a través de agresiones físicas o verbales, hacia personas u objetos.

- Conductas autodestructivas o temerarias.

- Respuestas exageradas de sobresalto.

- Problemas para concentrarse.

- Problemas de sueño, como, por ejemplo: dificultades para dormirse (insomnio), mantenerse despierto, sueño no reparador…

Los síntomas descritos se prolongan más de 1 mes y provocan malestar significativo o un deterioro en el funcionamiento diario de la persona. Además, es importante saber que dichos síntomas no se atribuyen a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra condición médica. Es decir, provienen exclusivamente de la vivencia del evento traumático. 

Tratamiento psicológico del TEPT

¿Cómo se aborda el TEPT desde la psicoterapia? Existen diferentes técnicas psicológicas para abordar el trastorno por estrés postraumático. Una forma de clasificarlas es en función del foco de la intervención. Así, podemos distinguir tres tipos de tratamientos para el TEPT:

- Tratamientos centrados en el pasado: sitúan el foco de la intervención en el trauma. Buscan el procesamiento de las memorias traumáticas, de las emociones, creencias y sensaciones corporales. Incluyen la EMDR, la hipnosis...

- Tratamientos focalizados en el presente: se centran en el aprendizaje de habilidades (interpersonales, cognitivas y conductuales) que mejoran el funcionamiento de la persona. Incluyen la relajación, la meditación...

- Tratamientos mixtos: combinan estrategias de los tratamientos centrados en el pasado y en el presente. Incluyen la terapia cognitiva de Beck y otras modalidades de terapia.

En este artículo vamos a hablar de los tratamientos centrados en el pasado por ser unos de los más utilizados para el TEPT.

+ Tratamientos centrados en el pasado

En este grupo existen cuatro terapias validadas, según la Guía de tratamientos psicológicos eficaces, de Marino Pérez (2010):

Terapia de exposición prolongada 

La terapia de exposición prolongada de Foa (2007) es un paquete de tratamiento que incluye, además de la exposición en vivo a situaciones evitadas y de la exposición en imaginación a los recuerdos del trauma, las siguientes técnicas:

- Reestructuración cognitiva (modificación de pensamientos) de las creencias de que el mundo es peligroso y de que se carece de control.

- Entrenamiento en relajación y respiración.

- Psicoeducación.

Tratamiento de movimientos oculares rápidos, desensibilización y reprocesamiento (EMDR)

La EMDR de Shapiro (2002) combina la exposición en imaginación al trauma con estimulación bilateral mediante movimientos oculares, estimulación auditiva o táctil. Su objetivo es facilitarle a la persona el procesamiento del trauma, ya que se considera que ha sido codificado de modo disfuncional en la memoria.

Terapia de exposición narrativa

Trata de facilitar la integración del trauma en la memoria autobiográfica del paciente, combinando exposición, terapia cognitiva y el testimonio de la experiencia traumática.

Hipnosis

La hipnosis clínica para el tratamiento del TEPT es de Spiegel (1988). Se utiliza para los síntomas disociativos, con el fin de recuperar recuerdos, devolver la conexión de afecto y recuerdos y posibilitar la transformación del material traumático.

Debriefing psicológico

Se trata de una técnica preventiva breve que tiene lugar poco después del acontecimiento traumático. Su objetivo es prevenir consecuencias posteriores a través de la normalización de las reacciones y la preparación para las posibles experiencias futuras.

¿Sabías que las mujeres son más vulnerables a desarrollar un TEPT? Esto es así, aunque, curiosamente, las tasas de exposición a acontecimientos traumáticos son mayores en hombres.

Esto, según autores como Tolin y Foa (2006), puede deberse a multitud de variables como la probabilidad de desarrollar TEPT asociado a determinados acontecimientos (por ejemplo, violación) o a la prevalencia vital de este acontecimiento.

El TEPT es un trastorno grave que merece ser tratado a través de la psicoterapia y, en algunos casos, también de la farmacoterapia. Si crees que sufres TEPT, no lo dudes: pide ayuda profesional.

 

Referencias bibliográficas: 

  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Pérez, P. (2006). Trauma, culpa y duelo. Hacia una psicoterapia integradora. Desclée de Brouwer.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.

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