Técnicas de relajación para controlar la ira o enojo: funcionan al momento

Aprende a gestionar tus emociones más negativas

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Técnicas de relajación para controlar el enfado y la ira

A veces pensamos que las emociones nos juegan malas pasadas y explotamos llenos de rabia en el momento más inoportuno. A veces también pensamos que hay emociones positivas y negativas y que esas emociones que consideramos negativas tenemos que encerrarlas en un cofre bajo siete llaves. Nada de eso. Enfadarse es saludable, pero depende cómo lo hagas. Así que tenemos algunas técnicas de relajación para controlar la ira y el enojo que te ayudarán a expresar estas emociones de una forma más sana. ¡En cuanto las pongas en práctica comprobarás que funcionan al instante!

La importancia de expresar tus emociones

Te enfadas y eres como un huracán, la ira te domina y arremetes contra la primera persona que ves, te haya hecho daño o no. Tus discusiones están plagadas de gritos y de palabras malsonantes y cuando pasa el enojo te arrepientes de todo lo que has dicho. ¿Te suena esta situación? Seguro que te gustaría aprender a controlar la ira. Déjanos decirte algo: no es la ira lo que tienes que controlar, sino tu reacción frente a la ira.

Es importante esta distinción porque no ganamos nada si escondemos el enfado y la ira bajo la alfombra, si nos tragamos esas emociones que consideramos negativas o nos callamos con una sonrisa imperturbable. No expresar las emociones no te va a hacer ningún bien, porque lo más probable es que salgan de la peor manera posible, pero es cierto que el resto del mundo no tiene por qué aguantar tus explosiones iracundas.

¿Cómo lo hacemos entonces? En primer lugar hay que ser consciente de que las emociones negativas existen y están para algo. No te juzgues por tenerlas, porque si alguien te hace daño, lo más humano es que te enfades. Acepta que estás enfadada, acepta que la rabia y la cólera se están despertando en tu interior y, a partir de ahí, vamos a ver si podemos canalizarlas de la mejor forma.

Qué es la ira y por qué se produce

Antes de ponernos manos a la obra para intentar calmar la ira, creemos que es fundamental saber reconocerla, saber en qué consiste exactamente y por qué se genera o se desata en nosotros. Pues bien, físicamente hablando, la ira es una emoción que provoca síntomas como un gran aumento del ritmo cardíaco, de la presión arterial y de los niveles de adrenalina en sangre. Pero eso no es todo. Seguro que también has notado como cuando sientes ira, tu rostro se enrojece, empiezas a sudar, tus músculos se tensan, comienzas a respirar de manera acelerada y tu energía corporal se incrementa por mil.

Por otra parte, desde el plano psicológico, los especialistas indican que la ira viene inducida por una respuesta que emite nuestro cerebro tratando de atacar o de huir de algo que consideramos un peligro. Ese estado mental que se genera a causa de la ira nos transforma en personas instintivas y con una baja capacidad de raciocinio.

Ahora bien, ¿qué nos mueve exactamente a sentir ira? La respuesta es clara. Los responsables directos de un fuerte enojo son nada más y nada menos que sentimientos como el temor, la inseguridad, el miedo, la frustración e incluso el cansancio. En resumidas cuentas, la ira o el enojo aparecen en situaciones que percibimos amenazantes. ¿Alguna vez te has sentido frustrada y has reaccionado mostrando agresividad hacia alguien? ¿Alguna vez has sacado lo peor de ti en alguna situación en la que estabas cansada o tenías miedo? Ahí tienes la respuesta.

Como puedes comprobar, las emociones que experimentamos no se producen sin un motivo, todas y cada una de ellas tienen su finalidad específica. Y en el caso concreto de la ira aparece para prepararnos a superar un obstáculo o dificultad que se nos ha presentado en el camino. ¿Ahora entiendes por qué tienes que dejarla salir y fluir?

Técnicas de relajación (rápidas y efectivas) para controlar la ira

Ahora bien, aceptar que estás enfadada, expresar tus emociones y dejar salir la ira no quiere decir que tengas el derecho a faltarle el respeto a los demás, algo muy habitual en momentos de ira. Así que prepárate para que en el próximo arranque de crispación, puedas manejar la situación de forma civilizada. Toma nota de las siguientes técnicas de relajación

+ Contar hasta 10

Lo de contar hasta 10 antes de saltar en una discusión y decir algo inconveniente y de lo que te vas a arrepentir seguro que ya lo has intentado y no ha funcionado, ¿verdad? Pero la idea es buena, es decir, hay que intentar dejar pasar un momento entre la explosión de emociones en tu interior y su manifestación al exterior.

+ Ejercicios de respiración

Una buena idea para ganar tiempo es hacer ejercicios de respiración. Esas respiraciones profundas y conscientes en las que nada existe en tu cabeza salvo el recorrido que hace el aire desde que entra por la nariz hasta que vuelve a salir por la boca, son la mejor prevención para un ataque de ira o agresividad.

+ Hacer ejercicio o salir a tomar el aire

Aléjate del lugar o de la persona que te está provocando esas emociones al menos por un momento. Si estás discutiendo con tu pareja, sal al parque a correr o a hacer un poco de ejercicio. Cuando vuelvas, al menos tú, estarás más sosegada para mantener una discusión civilizada.

+ Un baño relajante

A veces el enfado es general y no contra alguien, si acaso contra la vida que se te pone muy cuesta arriba. Relájate de la mejor forma mimándote a ti misma con un fantástico baño aromático. Así tendrás un momento de descanso y tus emociones reducirán su intensidad.

+ Aplica la inteligencia emocional

Recuerda que hasta las personas más tranquilas y calmadas se enfadan en algún momento, así que no te castigues por ello. Pero si te pasa frecuentemente, no estaría de más que conocieras las bases de la inteligencia emocional para aprender, no a controlar, pero sí a gestionar tus emociones.

Cosas que debes tener en cuenta si no quieres que la ira se desate en tu interior

Cómo controlar el enojo

Está bien contar con algunas técnicas de relajación como las que te hemos mencionado para aprender a controlar la ira una vez que se desata, pero el verdadero mecanismo para decirle adiós al enojo y a la irritabilidad es saber cómo gestionarlos antes si quiera de que puedan empezar a tomar forma. Anota las siguientes estrategias:

+ Despídete de la premisa ganador/perdedor

Seguro que te ha pasado alguna vez: estás en casa con tu familia, todos reunidos jugando a algún juego de mesa. Os divertís, lo pasáis en grande, pero de repente pierdes el juego y una emoción que ni tan siquiera esperabas se despierta en ti: es nuestra queridísima ira. En ese momento ya no habrá quien te pare y la fantástica velada se convertirá en una noche de pesadilla.

Esto puedes evitarlo. ¿Cómo? Eliminando de tu cabeza la mentalidad de los ganadores y los perdedores. Lo importante es que has pasado un momento agradable y feliz junto a tus seres queridos. Lo irrelevante es el hecho de no haber conseguido tus objetivos o el que las cosas no hayan salido como tú esperabas. Otra vez será, ¿no crees?

+ Párate un segundo a pensar en las razones por las que estás irascible

¿Por qué has reaccionado con tanta agresividad esta mañana cuando ibas conduciendo tu coche? ¿Por qué has tenido un arrebato de ira con el conductor de al lado? ¿Quizá has tenido un mal día? ¿Crees que de verdad tiene importancia enfadarse por ello? ¿Has pensado en las consecuencias que podría tener un episodio de ira mientras conduces? Hazte todas estas preguntas y probablemente puedas empezar a ver las cosas desde una perspectiva mucho más realista.

+ Descansa el tiempo recomendado

Ya sabes eso que dicen los médicos y especialistas de que debemos dormir 8 horas diarias. No te saltes esta recomendación. Cuando estamos agotados (tanto física como emocionalmente), nuestra tendencia al enojo aumenta, nuestras reacciones son muchísimo más agresivas y nuestras herramientas para aprender a gestionar las emociones se reducen.

+ Aléjate de aquellas situaciones o personas irritantes

Lo sabemos, a veces por más que quieras no puedes controlar tu ira ante determinadas situaciones o personas. Lo has intentado, pero resulta imposible. No pasa nada, hay otro factor que también puede entrar en juego y al cual hay que tener en consideración. Quizá estés rodeada de personas tóxicas que lo único que consiguen es amargarte el día a día.

Lo mejor que puedes hacer es alejar a esas personas de tu vida o, en el caso de que no puedas (por ejemplo si es tu jefe o alguien de tu familia), al menos tratar de evitar las situaciones en las que sepas que te van a sacar de quicio y no vas a poder controlar tu ira.

+ Terapia psicológica

Si tus ataques de rabia o ira son constantes, puede que haya llegado el momento de buscar ayuda profesional. No tiene nada de malo acudir al psicólogo para aprender a gestionar nuestras emociones. Él te ayudará a modificar esas actitudes que te están generando enfado y podrás afrontar las cosas desde la calma y la tranquilidad.

¿Y tú? ¿Sientes a menudo rabia o enojo? ¿Qué técnicas utilizas para relajarte? Cuéntanos tus métodos en los comentarios. ¡Podrás ayudar a otras lectoras y otras lectoras te ayudarán a ti!