Discutir en pareja: por qué debemos perderle el miedo

Los beneficios de discutir en pareja son muchos, si se sabe cómo hacerlo

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Hay parejas que discuten a gritos, hay parejas que discuten más bajito; hay parejas que rompen tras una discusión y hay parejas que se reconcilian después. Pero todas las relaciones de pareja sufren las discusiones. ¿Es posible poner fin a las discusiones de pareja? No solo lo dudamos, sino que además no sería positivo. Porque si te estás preguntando si es bueno discutir en pareja, las respuesta es un sí rotundo.

Los beneficios de las discusiones de pareja

A ti no te gusta discutir y a tu pareja tampoco y sin embargo, ya habéis tenido más de una discusión. Los motivos que pueden generar una discusión de pareja son muchos, tantos como las formas de discutir y los beneficios de la discusión. Beneficios, has leído bien. Porque discutir en pareja es bueno si sabes cómo:

+ Una discusión da a conocer los diferentes puntos de vista sobre un tema, lo que equivale a practicar esa comunicación tan necesaria en pareja.

+ Una discusión de pareja puede revitalizar temas pendientes que habían quedado ocultos tras la inercia de varios años juntos.

+ En una discusión se establecen los límites de cada uno y también se conoce algo más de la personalidad del otro.

+ Las discusiones son un medio más para resolver algún problema de pareja que esté candente en ese momento.

+ Tras una discusión de pareja llega la reconciliación. ¿Quién no quiere una apasionada reconciliación?

Cómo discutir en pareja

Por eso debemos perder el miedo a discutir con la pareja, siempre y cuando las discusiones sean constructivas y no destructivas. Seguramente te estás preguntando qué hacer para que una discusión sea constructiva y no se convierta en un huracán que haga tambalear los cimientos de la pareja. Aquí te dejamos las claves.

+ Empieza a utilizar la palara 'debate' como sinónimo de 'discusión'. Una discusión no es más que un debate en el que se ponen en común las diferentes opiniones de la pareja.

+ Utiliza un tono medio para discutir o debatir, esto es, evita los gritos en la medida de lo posible. Sabemos que no siempre es posible, pero hay que intentarlo.

+ Por nada del mundo lances reproches en la discusión, ni los permitas por parte de tu pareja. Reproches del pasado o de otros problemas que han quedado sin resolver no forman parte de una discusión saludable.

+ Cíñete al problema a debatir en cuestión. Si la discusión se ha generado, por ejemplo, porque uno de los dos no cumple su parte en las tareas domésticas, no dejes que el tema se desvíe a otros desencuentros.

+ Si los reproches no están permitidos en las discusiones, mucho menos los insultos. Sabemos que muchas parejas se insultan el uno al otro y no lo consideran una falta de respeto porque es producto del calentón, pero los insultos pueden provocar heridas en la pareja muy difíciles de cerrar.

+ Podéis utilizar papel y lápiz en vuestras discusiones en lugar de vociferar y gesticular. Un problema a tratar, varias soluciones propuestas, pros y contras y a trabajar como un equipo para resolver la situación.

+ Las discusiones civilizadas también necesitan una posterior reconciliación compuesta generalmente de abrazos, caricias, besos y sexo (en este orden), pero nunca olvides que la reconciliación es el broche de oro a la resolución de un problema, por sí misma no resuelve nada.

Y tú, ¿cómo discutes con tu pareja?