Controlar nuestros pensamientos para controlar el estrés

Andrea Collantes

El estrés es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante todas aquellas situaciones que asimilamos como amenazantes o desafiantes. Como tal, desde el punto de vista psicológico, cualquier cambio emocional al que nos enfrentemos puede generarnos estrés.

La combinación de pensamientos negativos, el ambiente y las respuestas físicas de nuestro cuerpo hacen que experimentemos situaciones de estrés.

Nuestros pensamientos, nuestros peores enemigos

En determinadas ocasiones, nosotros mismos podemos ser nuestro peor enemigo puesto que somos los que alimentamos el estrés con nuestros propios pensamientos. La negatividad de los mismos hace que nos sintamos más nerviosos e inseguros ante aquello a lo que nos enfrentamos haciendo que los niveles de estrés aumenten.

La competitividad del mundo en el que vivimos hace que cada vez seamos más exigentes y perfeccionistas con nosotros mismos para conseguir alcanzar nuestras metas y ello nos genera una presión y tensión que muchas veces no somos capaces de sobrellevar.

Muchas veces el miedo a fracasar en determinadas situaciones o decisiones importantes de la vida hace que demos mil vueltas a la cabeza sobre cómo enfrentarnos a ellas. De este modo, generamos multitud de pensamientos que no nos dejan ver con claridad ya que el estrés actúa como barrera invisible.

Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos psicológicos derivados del estrés como la depresión y la ansiedad son los factores que más influyen en la aparición de enfermedades crónicas en el mundo. Por ello, debemos cuidarnos y alejarnos de todo aquello que nos genere estrés en exceso mediante las distintas terapias anti estrés como la meditación, el deporte o las actividades satisfactorias.