Trastorno obsesivo compulsivo: cuando los pensamientos te controlan

Cómo se desarrolla el TOC, cuáles son los tipos más frecuentes y cuál es su tratamiento

Laura Ruiz Mitjana

Si por algo se caracterizan los trastornos emocionales es porque no podemos controlar nuestros pensamientos. Con la ansiedad se generan una serie de pensamientos automáticos negativos, preocupantes y que pueden llegar a ser obsesivos cuando se trata de una de las peores caras de la ansiedad: el Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Seguro que has escuchado hablar alguna vez del TOC, pero, ¿sabes qué es realmente? Nos imaginamos a personas con manías recurrentes, obsesivas o con tendencia al perfeccionismo o a la limpieza. Sin embargo, el TOC va mucho más allá de todo esto: implica la presencia de síntomas como las obsesiones y las compulsiones. Estos síntomas causan estrés y ansiedad, consumen tiempo y son sustancialmente incapacitantes.

El TOC es un trastorno neuropsiquiátrico que puede aparecer a cualquier edad, aunque la edad media de inicio es de 19 a 20 años. Por otro lado, alrededor del 25% de los casos empiezan antes de los 14 años y en los niños, particularmente los varones, aparece muchas veces un trastorno de tics asociado. Aparece en un 1-3% de la población.

En este artículo conoceremos en qué consiste cada uno de los síntomas del TOC (obsesiones y compulsiones), qué tipos del mismo son los más frecuentes y qué es necesario que se cumpla para poder diagnosticar un TOC, según los manuales diagnósticos de referencia. También conoceremos algunas de las causas a las que se hace referencia cuando hablamos de este trastorno. Finalmente, hablaremos de los tratamientos más validados para este trastorno.

TOC: ¿Qué es y cómo se desarrolla? 

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un trastorno mental que implica la presencia de obsesiones, compulsiones o ambas. Pero, ¿qué es cada cosa? 

Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes que se presentan en la persona de forma intrusa y no deseada. El paciente intenta neutralizarlas mediante alguna compulsión mental o conductual. Muchas veces, las obsesiones tienen que ver con el hecho de “si no hago X cosa, algo malo ocurrirá”. Es decir, con frecuencia implican pensar en una desgracia (aunque el sujeto sepa que se trate de algo totalmente irracional).

Las compulsiones, por su parte, son rituales conductuales o mentales que la persona realiza con la finalidad de reducir la ansiedad generada por la obsesión.

Es decir, las obsesiones son las que generan ansiedad (porque son pensamientos o imágenes intrusivas) y las compulsiones son las acciones que realiza la persona para eliminar dicha ansiedad.

Sin embargo, no hace falta manifestar ambos síntomas para diagnosticar un trastorno obsesivo-compulsivo; solo con que presentemos uno de los dos, ya podríamos diagnosticarlo. Eso sí, también deberían cumplirse los siguientes criterios:

- Las obsesiones o compulsiones requieren mucho tiempo produciendo un malestar significativo o bien un deterioro en la vida de la persona.

- Los síntomas no se atribuyen a otras causas médicas o farmacológicas.

- La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental.

Así funciona el Trastorno Obsesivo Compulsivo

Todos los tipos de TOCS que existen

¿Cuáles son los tipos de TOC más frecuentes? Los explicamos a continuación:

1 TOC de limpieza

Uno de los tipos de TOC más frecuente es el TOC de limpieza. En este tipo aparece una obsesión por la limpieza o por la higiene personal. Las personas que lo padecen tienen la obsesión de que ellas o su entorno está contaminado.

La compulsión se traduce en una limpieza recurrente de: zonas de la casa, manos u otras partes del cuerpo… El objetivo es reducir la ansiedad provocada por esa obsesión de que “todo está contaminado”.

2 TOC de repetición

En este caso, hablamos de personas que manifiestan una obsesión relacionada con la repetición; un ejemplo de esta obsesión sería pensar que, si no se hace una acción un número determinado de veces, algo malo ocurrirá.

En este caso, la obsesión sería “si no hago esta acción X veces, ocurrirá algo malo”, mientras que la compulsión sería hacer la acción en sí. La acción puede ser pensar en algo determinado, es decir, no tiene por qué ser una acción “externa”.

3 TOC de orden

El TOC de orden, como su propio nombre indica, implica la obsesión por el orden. Son personas que utilizan reglas y pautas para ordenar todo lo que tienen. La obsesión consiste en pensar que, de no hacerlo, algo malo ocurrirá, y la compulsión es la acción de ordenar.

4 TOC de comprobación/verificación

En el TOC de comprobación, las personas tienden a comprobarlo todo constantemente. Nos referimos sobre todo a comprobar acciones como: cerrar con llave al salir de casa, cerrar el coche, cerrar la llave del gas, etc. La obsesión es pensar que realmente no hemos cerrado eso en cuestión y la compulsión es volver a comprobar que se ha cerrado.

La persona, racionalmente, puede “saber” que realmente lo ha cerrado, pero irracionalmente (y esto es una característica del trastorno) piensa que no lo ha hecho realmente. Por eso vuelve a comprobarlo repetidas veces.

5 TOC de acumulación

Otro de los TOC más frecuentes es el TOC de acumulación. En este caso hablamos de personas que guardan muchos objetos, objetos sin un valor real, solo por el “miedo” a no disponer de ellos en caso de necesitarlos en un futuro.

Aquí la obsesión es pensar que estaríamos tirando algo importante en caso de no guardarlo y la compulsión sería guardar el objeto en sí. Debemos diferenciar este trastorno del síndrome de Diógenes; en este segundo caso hablamos sobre todo de personas con algún tipo de demencia que acaban desarrollando esta obsesión por acumular.

6 Otros tipos de TOC

Hemos hablado de los TOC más frecuentes, pero existen otros más: el TOC religioso, el pensamiento mágico, el TOC perfeccionista, el TOC impulsivo, etc. A continuación, podrás encontrar más información acerca de ellos: 

Otros tipos de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

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¿Por qué aparece el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

No hay una única explicación para el TOC. Normalmente, hablamos de una causa multifactorial, donde intervienen factores de diferente índole. También se han postulado causas de tipo biológico, e incluso manifestar cierta predisposición a padecerlo.

A nivel médico, las causas que más se han relacionado con su aparición son: lesiones en la cabeza, infecciones, funcionamiento anormal de ciertas áreas cerebrales, antecedentes familiares, etc. A nivel psicológico, se ha hablado de una personalidad excesivamente perfeccionista como posible base etiológica, así como una tendencia a los pensamientos rumiativos, ser ansiosa o ansioso, haber padecido abuso físico o sexual, etc.

Además, vivir una época estresante (o experimentar un suceso traumático) podría intensificar los síntomas del trastorno. De esta forma, lo que suele ocurrir es que a la predisposición a padecer el trastorno (por ejemplo, debido al hecho de tener un familiar de primer grado con el TOC), se le añade un momento vital especialmente estresante y otras variables de personalidad: por ejemplo, el perfeccionismo o la tendencia obsesiva. Así, no hablamos de una causa específica en el TOC, sino de varias causas que actuarían conjuntamente.

¿Cómo se trata el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

+ Terapia psicológica

Desde la terapia psicológica han sido dos las terapias más validadas para el trastorno obsesivo compulsivo: la exposición con prevención de respuesta (EPR) y la terapia cognitiva. Cuando hablamos de EPR, nos referimos a una técnica que consiste en exponer al paciente a sus obsesiones sin que este pueda ejecutar las compulsiones que emplea habitualmente para reducir la ansiedad.

Se trata de una técnica bastante aversiva y el paciente tiene que estar muy motivado para poder llevarla a cabo, ya que el hecho de no poder ejecutar la compulsión genera mucho malestar.

Por otro lado, la terapia cognitiva se centra en intentar modificar los pensamientos disfuncionales asociados a las obsesiones o a las compulsiones. Se revisa con el paciente todos estos pensamientos y, además, se le ofrecen estrategias para que pueda gestionar la ansiedad y los síntomas derivados del TOC. 

+ Terapia farmacológica 

La terapia farmacológica también resulta bastante útil en el TOC, al menos para reducir los niveles de ansiedad del sujeto. En este sentido, con frecuencia se utilizan fármacos antidepresivos de tipo ISRS (Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) o antidepresivos duales (IRNS o IRND).

Más concretamente, a la hora de tratar el TOC, entre los antidepresivos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés), encontramos:

- Clomipramina (Anafranil) para adultos y niños a partir de los 10 años.

- Fluoxetina (Prozac), que es un tipo de ISRS, para adultos y niños a partir de los 7 años.

- Fluvoxamina para adultos y niños a partir de los 8 años.

- Paroxetina (Paxil, Pexeva) solo para adultos.

Eso sí, siempre se recomienda un tratamiento multidisciplinar, que incluya la terapia psicológica y la farmacológica. Los fármacos suelen ser útiles para reducir la ansiedad de base y la tendencia obsesiva del paciente, pero sin un trabajo psicoterapéutico complementario será muy difícil conseguir cambios profundos en la persona.

 

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • OMS: CIE-10. (1992). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades. Descripciones Clínicas y pautas para el diagnóstico. Organización Mundial de la Salud, Ginebra.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.

 

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