Así es el TOC de contaminación: un trastorno que arruina la vida

Cuando el miedo al contagio se convierte en una enfermedad real

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Es un hábito o una manía que te está complicando la vida? ¿Es una manía o es un Trastorno Obsesivo Compulsivo? La línea que separa algunas conductas particulares o excéntricas de las compulsiones enfermizas no siempre está clara y, en esta ocasión, nos centramos en el TOC de contaminación. Ese trastorno que es mucho más que lavarse las manos continuamente y que puede llegar a aislarte del mundo y, como consecuencia, a arruinarte la vida.

Qué es el TOC de contaminación

Seguro que alguna vez te has agarrado a la barandilla de una escalera en algún lugar público y te has quedado con una sensación de incomodidad al pensar la cantidad de manos que la han tocado. Puede que sueltes la barandilla en ese momento y que en cuanto puedas te laves las manos. ¿Te ha pasado alguna vez? O en el metro, o en el bus. Tranquila, porque es algo habitual que nos ocurre a todos. Tranquila, si no pasa de ahí.

Pensar que te puedes contagiar o contaminar con algo es frecuente, el problema es cuando ese pensamiento fugaz se instala en tu mente, se convierte en un pensamiento intrusivo que no te deja pensar en otra cosa y, finalmente, se hace pura obsesión. Una vez que llega la obsesión, el único remedio (aparentemente) es evitar esas situaciones y en caso de que no puedas evitarlas, realizar actos compulsivos o rituales para recobrar la seguridad.

Esto es el TOC de contaminación, que como todos los Trastornos Obsesivos Compulsivos, se caracteriza por una obsesión y una serie de actos repetitivos. El de contaminación es uno de los TOC más frecuentes, pero hay otros y todos acaban por afectar negativamente tu vida con graves consecuencias psíquicas y físicas.

Cómo se manifiesta el TOC de contaminación

La obsesión es contaminarse, infectarse, contagiarse porque algo o alguien está contaminado. El miedo es a contraer alguna enfermedad grave o a que tu familia se contagie, pero todo relacionado con espacios o personas contaminadas o enfermas. El miedo irracional puede llegar a extremos como evitar saludar con un apretón de manos o cambiarte de ropa en cuanto llegas a casa después de un viaje en metro. Los hospitales, por ejemplo, son uno de los lugares más temidos por las personas que sufren TOC de contaminación.

Los lugares públicos son también lugares peligrosos para este TOC de contaminación. Todo está contaminado, todo es susceptible de peligro. Viajar en metro, entrar a una oficina bancaria, el propio supermercado... ¿Cuánta gente pasa por ahí al cabo del día? ¿Cuántas personas han tocado ese mismo carro de la compra que estás llevando tú? ¿Cuántas personas han utilizado el bolígrafo de la sucursal bancaria? ¿Cuántas personas se han agarrado a la barra del metro?

El propio hogar no se libra de los temores y obsesiones de las personas con TOC de contaminación. Si te sientes responsable de la salud de los tuyos, no dudarás en limpiar de forma compulsiva todo en la casa. En este caso no es necesario que esté todo ordenado, sino limpio y desinfectado. Que nadie se contagie con ningún virus o bacteria, que nadie contraiga una infección debido a la contaminación. Y la contaminación está en todas partes.

Las compulsiones del TOC de contaminación

Son muchas y muy diferentes las compulsiones o rituales que derivan de este trastorno. Ejemplos:

+ Lavarse las manos es la compulsión más frecuente. La cantidad de veces que se realiza este gesto puede llegar a producir lesiones físicas.

+ Bañarse o ducharse muchas veces al día para eliminar la sensación de contaminación.

+ Utilizar guantes o no tocar nada directamente. Abrir el pomo de la puerta con un pañuelo o incluso encender el interruptor de la luz con el codo para evitar el contacto con la piel.

+ Limpiar toda la casa, cada día, cada rincón. Limpiar y desinfectar para evitar contagios.

+ Evitar algunos alimentos que pueden estar contaminados.

+ Abrir los envases con la protección de un paño de cocina o guantes.

+ Evitar el contacto directo con otras personas o incluso acercarse demasiado.

+ No besar a nadie, no tocar a nadie y mantener un amplio espacio alrededor.

+ Quitarse toda la ropa nada más llegar a casa por creer que está contaminada.

Consecuencias del TOC de contaminación

Como puedes ver, se trata de un Trastorno Obsesivo Compulsivo que implica muchos peligros, tanto físicos como psíquicos. La obsesión por el peligro de contagio o contaminación llega cargada con una gran ansiedad y en algunos casos se puede llegar a sufrir un ataque de pánico. Esa ansiedad se reduce únicamente con las compulsiones, pero se trata de un proceso similar al de la drogadicción: nunca es suficiente.

Puede que sientas alivio cuando te lavas las manos, pero un normal funcionamiento de la vida diaria te llevará a encontrarte con un nuevo peligro cinco minutos más tarde. Y tendrás que volver a lavarte las manos. La ansiedad cesa por unos minutos, nada más. Luego vuelve con más intensidad porque la obsesión cada vez se hace más grande y cada vez abarca más ámbitos de tu vida.

Con el TOC de contaminación se ve afectada toda tu vida. El aislamiento social es la consecuencia más evidente. La persona con TOC, en los casos más graves, evitará a toda costa salir de casa para no exponerse a la contaminación. ¿Y qué pasa con el trabajo? No tocar objetos que ha tocado tu compañero de trabajo, por ejemplo, va a provocar más de un malentendido.

Y a las consecuencias más evidentes se le suman esas consecuencias internas de sufrir un Trastorno Obsesivo Compulsivo. Vivir con una obsesión que te domina desgasta tu energía, tu autoestima y arrasa con tu sistema psíquico. Los pensamientos intrusivos hacen que te alejes de la realidad para encerrarte en tu mundo de actos compulsivos y miedos irracionales. Y en el fondo sabes que algo te sucede. Es el momento de pedir ayuda.

¿Hay tratamiento para el TOC de contaminación?

Hay tratamiento para el Trastorno Obsesivo Compulsivo pero pasa sí o sí por la psicoterapia. En algunos casos, se puede combinar con un tratamiento farmacológico, pero es la terapia psicológica la que conseguirá protegerte frente a recaídas.

La más utilizada es la terapia cognitivo conductual, que también se utiliza para tratar problemas de ansiedad, depresión y fobias. En esta terapia trabajas los pensamientos intrusivos para eliminar las obsesiones y, una vez eliminadas, es más fácil dejar de realizar las compulsiones.

También es eficaz la terapia de aceptación y compromiso y, por supuesto, cualquier tratamiento debe ir acompañado de técnicas de relajación para reducir la ansiedad y de técnicas de exposición gradual para hacer frente a ese miedo a la contaminación.