TOC de comprobación o duda patológica: en qué consiste

Cuando la ansiedad te hace dudar de todo...

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Los trastornos emocionales pueden llegar a complicar hasta un extremo radical la vida de las personas que los sufren. Uno de los más peligrosos y evidentes es el Trastorno Obsesivo Compulsivo, que llena tu vida de duda patológica y de necesidad de comprobación. ¿Te suena eso de comprobar una y otra vez si has cerrado la puerta? Seguro que lo has hecho alguna vez que has estado nerviosa. Pues imagínate si ese comportamiento dominase tu vida. Así es el TOC.

Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Cuando hablamos de TOC hablamos de una de las peores manifestaciones de la ansiedad. Es un trastorno peligroso que provoca muchas limitaciones en la vida de la persona que lo sufre y va más allá de las manías. No se trata de ser una persona limpia, preocupada u ordenada, sino de una obsesión con muchos riesgos.

Este trastorno es obsesivo por el carácter de sus pensamientos. Si no me lavo las manos, tendré gérmenes y pueden provocarme un problema de salud; si no ordeno la ropa de una determinada manera, mi universo se desmoronará; si no cumplo con los rituales establecidos, algo malo ocurrirá.

A estos pensamientos obsesivos y recurrentes se le suman las compulsiones, es decir, las acciones que generan esos pensamientos. Las compulsiones son actos repetitivos que se realizan de forma casi automática y que están dotados de una sensación de imperiosa necesidad. En cualquier momento y en cualquier lugar. A costa de lo que sea.

¿Y dónde encaja la necesidad de comprobación y la duda patológica en los Trastornos Obsesivos Compulsivos?

La necesidad de comprobación

La necesidad de comprobación o de verificación es algo que nos ha pasado a todos, pero no siempre se trata de una patología. Cuando estás más nerviosa de lo habitual, vuelves a comprobar si has cerrado la puerta, si has apagado las luces, si has cerrado la llave del gas, si has enviado ese mail al destinatario correcto, si has mirado bien la hora del reloj... ¿No lo has hecho alguna vez?

Pero eso no es un TOC. Estos gestos se convierten en un problema cuando se hacen de forma repetitiva y durante un largo periodo de tiempo. Porque lo hagas un día, no te va a pasar nada. Pero si persiste el problema de ansiedad, la compulsión de comprobar o verificar si algo está correcto o no, en su sitio, cerrado, apagado o lo que corresponda, acaba por invadir toda tu vida.

Y todos tus pensamientos. La obsesión hace su aparición fruto de una ansiedad que no se ha sabido cómo gestionar. Una vez que entras en el laberinto de pensamientos obsesivos, ¿cómo se encuentra la salida? Sin duda, hay que pedir ayuda psicológica y someterse a una terapia cognitivo conductual.

La duda patológica

Pero pasemos a la duda patológica, que es a la vez causa y consecuencia de este TOC de comprobación. ¿He cerrado la puerta? ¿He apagado la luz? ¿Llegaré a tiempo al trabajo? ¿Habré enviado ese correo? Son las dudas, las inseguridades que de habituales pasan a patológicas cuando envuelven toda tu vida. ¿Te imaginas vivir en una duda constante?

No se trata de dudas existenciales o de encontrarle sentido a la vida. Se trata de dudas cotidianas que precisamente convierten tus días en un infierno de inseguridad. Hay que comprobarlo otra vez, porque no estás segura de si has cerrado bien la puerta. Lo peor es que la duda no desaparece una vez que realizas el acto compulsivo de comprobarlo una vez más.

La duda te lleva a la compulsión, pero no desaparece con ella. Es la trampa o el círculo vicioso del TOC. Como en una adicción cualquiera, pasado un tiempo, tus pensamientos vuelven a esa duda patológica y a esa necesidad de comprobación. ¿Y cómo se frena todo esto? Insistimos en la necesidad de buscar ayuda psicológica, porque se trata de un trastorno importante que puede necesitar también medicación.

¿Y tú? ¿Padeces o crees que podrías padecer el TOC de comprobación y duda patológica? Recuerda que en Diario Femenino tenemos una categoría de 'ansiedad' que puede ayudarte a esclarecer un poco más lo que te ocurre realmente. Eso sí, no olvides que ante todo lo más importante es buscar ayuda profesional. ¡El TOC se puede superar!