La fina línea que separa la manía del TOC: principales diferencias

Cuando un hábito se convierte en un Trastorno Obsesivo Compulsivo...

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC se trata a veces desde el cine o la literatura en clave de humor, como si fuera una excentricidad o una curiosa manía. No lo es. Es cierto que en algunos rasgos las manías pueden parecerse a las compulsiones y la línea que las separa resulta, en ocasiones, muy delgada, pero a decir verdad existen muchas diferencias entre manía y TOC y la principal de ellas es que uno de ellos es una enfermedad limitante y discapacitante. Así que no estamos de broma cuando hablamos de TOC.

¿Tienes manías?

¿Y quién no tiene manías? A veces incluso la rutina puede convertirse en una manía. Esa persona que cena siempre a la misma hora y que si un día no puede hacerlo por los motivos que sean, siente cierta inquietud, como si algo fallara. Pero no pasa nada, puede cenar más tarde por un día o dos, ya volverá a su rutina y volverá a convertir en una manía cenar a esa misma hora.

¿Quién no se ha querido lavar las manos después de tocar la barandilla del metro? Sin duda alguna, estará llena de gérmenes. Y puede que evites tocarla la mayoría de las veces, pero si un día lo haces no pasa nada. Vas a trabajar igual y no entras directamente al aseo a lavarte las manos. Es más, a lo largo de la jornada se te olvida que has tocado la barandilla y el supuesto peligro de contagiarte de una enfermedad.

Manías hay muchas y casi nadie se libra de ellas. Sobre todo en casa, con rituales que a algunos les pueden parecer extravagantes mientras que ellos en sus propios hogares tienen también rutinas particulares. ¿Y qué daño hacen las manías? En principio ninguno. Mientras la manía no se convierta en una obsesión, en una necesidad y en una dependencia, la manía seguirá siendo manía y no un acto peligroso.

¿O... tienes un TOC?

Pero, ¿qué pasa cuando tienes TOC? Pasa que esas manías se convierten en actos compulsivos y absolutamente necesarios. Pasa que tienes que hacer sí o sí lo que estás pensando de forma obsesiva e invasiva. Lavarte las manos, repetir la última palabra, comprobar la cerradura, encender y apagar la luz tres veces, colocar ese cojín en su lugar correcto. Porque si no lo haces, la ansiedad te destroza y la sensación de peligro te domina.

Porque en el momento en que lo haces, encuentras un alivio momentáneo para tu ansiedad. Tus pensamientos obsesivos se calman durante unos minutos, aunque luego vuelven para obligarte a seguir haciendo esos gestos compulsivos. Tu día está lleno de compulsiones, aunque algunos a tu alrededor (o tú mismo) puedan creer y pensar que son simples manías. Y entre obsesiones y compulsiones te ocupan un tiempo precioso que podrías estar disfrutando o aprovechando de otra manera.

Sabes que tienes un TOC cuando no puedes evitar realizar la compulsión. Cuando si por algún motivo no puedes, por ejemplo, lavarte las manos y entras en pánico. Sí, una compulsión no realizada puede llevarte a sufrir una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Ahí es cuando empieza a limitarte y a destruir tu vida, por eso se trata de un trastorno, un Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Diferencias principales entre manía y TOC

Desde fuera la manía y el Trastorno Obsesivo Compulsivo parecen lo mismo, pero no se vive igual desde dentro. Las manías suelen ser rituales creados a base de rutinas sin que intervenga ningún pensamiento intrusivo. Pueden ser incluso producto de la superstición o de la educación recibida en la infancia. Las manías pueden surgir por imitación, inercia y hasta por aburrimiento.

+ La manía no limita tu vida. Se puede considerar un comportamiento excéntrico, pero si un día no lo puedes hacer, no pasa absolutamente nada.

+ El TOC es incapacitante. No puedes hacer nada más hasta que no hayas conseguido calmar la ansiedad que te produce el pensamiento obsesivo.

+ La repetición es una de las claves para diferenciar un TOC de una manía. ¿Cuántas veces repites esa conducta? Es cierto que una manía se puede repetir muchas veces al día y es cuando hay que estar muy atentos para que ese comportamiento no se convierta en patológico. ¿Cómo nos damos cuenta?

+ Te puedes dar cuenta si eres capaz de parar. Puedes parar una manía, aunque sientas cierta inquietud. Sin embargo, no puedes dejar de hacer las compulsiones del TOC. Sencillamente NO puedes.

+ La obsesión es otra de las diferencias entre manía y TOC. Hay que recordar que el acto que te lleva a desinfectar la casa, a acumular cosas sin control o a comprobar una y otra vez un correo antes de enviarlo está provocado por un pensamiento obsesivo.

+ El grado de ansiedad también diferencia al TOC de la manía. Cuando no puedes llevar a cabo una manía puedes notar cierta intranquilidad por la ruptura de un hábito, pero el malestar no suele ir más allá. En el TOC la ansiedad está presente en todo momento, alcanza su punto álgido cuando el pensamiento obsesivo crece y se reduce un poco cuando logras realizar la compulsión.

+ ¿Cuánto tiempo dedicas al día a tus manías? Las manías son un gesto puntual, en el TOC las compulsiones son actos repetitivos que te pueden ocupar buena parte del día. Ponte en alerta si eso que necesitas hacer para librarte de la obsesión te lleva más de una hora al día.

+ Las manías se pueden quedar en el ámbito personal. Por su parte el TOC no tarda mucho tiempo en invadir, afectar y desgastar tus relaciones familiares, de pareja, sociales y laborales.

Cuando las manías se convierten en un Trastorno Obsesivo Compulsivo

No podemos negar que todos tenemos algunas manías y que con la edad estas se van haciendo más intensas y frecuentes. Las manías no son peligrosas en modo alguno, pero si estás sufriendo un trastorno emocional puede que esos gestos inofensivos se pasen al lado del TOC.

Tal vez recuerdes en tu época de estudiante que tenías un bolígrafo de la suerte, el que llevabas a todos los exámenes porque pensabas que con él siempre aprobarías. Ahora imagina que un día lo pierdes y llegas al examen sin tu boli de la suerte. Tienes que pedir prestado un bolígrafo a un compañero y sientes un gran malestar por ese contratiempo.

Pero el examen lo haces igual, ¿verdad? Sin tu bolígrafo de la suerte, pero haces el examen y además lo apruebas porque en el fondo sabes que pasar ese examen no depende de un bolígrafo por muy mágico que sea. Eso es una manía, una manía muy habitual, además.

Pero, ¿qué pasa si el hecho de no llevar tu bolígrafo te lleva a sentir no malestar sino una gran ansiedad? La ansiedad es tan grande que experimentas todos los síntomas como sudoración excesiva, hiperventilación, taquicardia, hormigueo... Puedes llegar a sufrir un ataque de pánico por no tener tu boli. Y lo más importante, tu obsesión te lleva a decidir que no puedes hacer ese examen sin tu bolígrafo de la suerte. Una gran oportunidad perdida que no se pierde por una simple manía, sino por un trastorno de verdad.

¿Y tú? ¿Tienes manías o crees que sufres un TOC? Pasa por nuestra categoría de ansiedad si quieres conocer más detalles sobre este indeseado trastorno capaz de limitar al máximo la vida de una persona. Con el correcto tratamiento y en manos de profesionales, tiene solución.