Tímida en la intimidad: pautas para que nadie te corte

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

A menudo hablamos de la timidez amorosa de algunas personas que echan por tierra cualquier expectativa sentimental. En el sexo ocurre lo mismo, porque también existe la timidez sexual. Como todos los tipos de timidez, la timidez en la intimidad también se puede vencer. Así que si eres de las que no se sienten seguras en la cama, tenemos algunas pautas para que nada ni nadie te corte.

Cómo dejar de ser tímida en la intimidad

Antes de nada conviene advertir que perder la timidez en la intimidad tiene como objetivo que disfrutes más de tus relaciones sexuales. Lo de convertirte en una diosa del sexo es un nivel más avanzado que se aleja bastante del problema de la timidez. Por lo tanto, lo primero es olvidar la timidez, dejarla fuera de la habitación. Y con la timidez, también tienes que dejar algunas otras cosas fuera.

Fuera de la cama se deben quedar los complejos. Seguramente no te sientes muy satisfecha de tu cuerpo, seguramente eres demasiado crítica con las marcas de la edad, el peso de la gravedad y las consecuencias del sedentarismo. Deja de ser tan exigente contigo misma, porque el chico que tienes esperando en la cama no tiene ninguna intención de fijarse en tus defectos físicos.

También deben quedarse fuera de la cama la baja autoestima, la inseguridad y esa sensación de que eres demasiado inhibida como para gustarle a alguien. Tú eres una mujer especial y por eso has llegado a esta situación de intimidad. Debes ser muy consciente de que tienes mucho que ofrecer, de que eres una persona interesante y, además, muy sexy.

Y no te olvides de no llevar hasta la cama ninguno de tus prejuicios culturales, sociales, educacionales, religiosos...Todos esos prejuicios confabulan para hacer aparecer, justo en el momento en que estabas empezando a disfrutar, un sentimiento de culpabilidad que hará retroceder 10 casillas en el juego del amor. Quítatelo todo y sigue jugando.