Virus del papiloma humano (VPH): ¿Se puede curar?

El VPH es la enfermedad de transmisión sexual más prevalente

Tamara Sánchez

Virus del papiloma humano (VPH): ¿Se puede curar?

La infección por el Virus del Papiloma Humano, más conocido comúnmente por el acrónimo VPH o HPV, es la enfermedad de transmisión sexual más habitual en el mundo. La forma de presentación clínica de este virus depende en gran medida del estado inmune del paciente. Algunas personas que padecen la infección no presentan signos o síntomas de ningún tipo, otras personas pueden llegar a desarrollar verrugas genitales, mientras que algunas presentan cambios a nivel celular que pueden desembocar en determinados tipos de cáncer.

Dependiendo de cómo afecte esta infección a cada paciente, el tratamiento al que será sometido cambiará. Pero, ¿se puede llegar a curar realmente esta enfermedad? Hoy, en Diario Femenino, vamos a ayudarte a resolver esta pregunta con la ayuda del ginecólogo de Procare Health Luis Serrano.

Qué es el Virus del Papiloma Humano

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es un virus que se transmite por contacto directo entre epitelios (piel y mucosas). Existen identificados más de 120 tipos de VPH y se trata de una enfermedad que puede afectar tanto a mujeres como a hombres.

La infección por VPH es la enfermedad de transmisión sexual más prevalente. En España, un 30-50% de las mujeres por debajo de los 30 años es positiva en un momento dado y casi todas las que son sexualmente activas son positivas en algún periodo de sus vidas. Entre las mujeres mayores de 30 años, el porcentaje se reduce hasta el 15%. Es importante recalcar además, tal y como señala el doctor Luis Serrano, que al tratarse de un virus que se contagia a través del contacto entre epitelios, también puede llegar a transmitirse entre personas del mismo sexo.

Entre las consecuencias de padecer este virus está el desarrollo de verrugas genitales. Las verrugas son fácilmente identificables y se tratan eficazmente, pero también pueden provocar atipias celulares microscópicas que podrían evolucionar a patología maligna con el tiempo en varias localizaciones. En el caso concreto de los hombres, podría afectar desde el pene, hasta la garganta, pasando por el ano.

Síntomas y diagnóstico

A priori, el contagio por VPH no produce síntomas. De hecho, en muchas ocasiones la infección se elimina sin que se presenten alteraciones de ningún tipo. Otras veces, hacia los 3-6 meses del contagio, se producen verrugas genitales, también conocidas como condilomas, las cuales no tienen potencial de degeneración maligna.

Las lesiones atípicas epiteliales, son más silenciosas y, a veces, pueden evolucionar a patología maligna con el paso de los años. Por este motivo, es tan importante la prevención primaria, es decir, la vacunación, la prevención secundaria (en este momento cribado citológico), así como el empleo de sustancias que contribuyan a mantener la flora vaginal que presenta una respuesta inmunitaria contra el virus.

En cuanto al diagnóstico de las lesiones, este se basa en citología, colposcopia, biopsia y, en los últimos tiempos, el empleo de marcadores moleculares.

¿El VPH se puede curar?

Esta pregunta no es tan sencilla de responder y depende en gran medida de hasta qué grado ha afectado el VPH al paciente. Hay que tener en cuenta en primer lugar que existe una diferencia entre curar el Virus del Papiloma Humano y sanar las lesiones causadas por el mismo. Una vez dicho esto, se pueden hacer dos afirmaciones:

1 Normalmente, el VPH suele curarse espontáneamente en el 80 o 90% de los casos. Una vez pasados 1 o 2 años después de contraer el virus, el sistema inmunitario de la mayoría de las personas es capaz de destruirlo y eliminarlo completamente del organismo.

2 Las lesiones provocadas por el VPH, ya sean verrugas o tumores cervicales, tienen cura a través de tratamiento médico. Siempre sin olvidar que curar las lesiones no significa eliminar el virus del organismo.

Tal y como aclara el ginecólogo Luis Serrano, las verrugas genitales se tratan cómodamente con medios farmacológicos, físicos o quirúrgicos, aunque, según las condiciones personales del paciente, el riesgo de recaída no es bajo.

Se pueden tratar con gran eficacia usando procedimientos poco agresivos las lesiones precursoras de tracto genital inferior (cuello de útero, vulva y vagina) y de ano, diagnosticadas mediante las técnicas habituales de prevención secundaria, determinación del VPH, citología, colposcopia y biopsia.

Si a pesar de todo nos enfrentamos a patología invasiva, la conducta dependerá del estadio del cáncer pudiéndose utilizar cirugía radical, quimioterapia y/o radioterapia. Para complementar estas estrategias preventivas y terapéuticas, existen algunos productos como Papilocare, de Procare Health, que ayuda a la reepitelización del cuello del útero, la mejora del estado inmunitario local vaginal y la estabilización del microbiota vaginal. Los primeros datos disponibles indican que esta triple acción conjunta favorece el aclaramiento – desaparición - del VPH en la zona vaginal. 

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