Pastillas para dormir: el remedio más conflictivo contra el insomnio

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La tentación es enorme. Llevas un par de noches sin poder dormir y estás tan agotada que no puedes ni pensar. Esta noche se presenta parecida, el sueño no está por la labor de visitarte. Es entonces cuando piensas en lo placentero que sería poder cerrar los ojos y notar cómo te vas relajando poco a poco hasta quedarte dormida. Es entonces cuando te acercas al botiquín y te tomas una pastilla para dormir. Pero cuidado, porque las pastillas para dormir no son un tratamiento para el insomnio.

Remedio inmediato pero no tratamiento

Efectivamente no podemos pedirle a una persona que lleva días sin dormir que no recurra a las pastillas y se tome una infusión de valeriana, por ejemplo. Tampoco es nuestra intención iniciar una cruzada anti pastillas para dormir, pero no deja de alarmarnos la facilidad con la que los médicos recetan benzodiazepinas cuando una persona acude a su consulta con algún trastorno del sueño.

Las pastillas para dormir son un remedio inmediato y eficaz para dormir, pero no para dormir bien, ni mucho menos son un tratamiento para el insomnio. Para tratar los problemas del sueño debemos ir a su origen, a la causa del insomnio y, a partir de ahí, buscar el tratamiento más adecuado que puede ir desde terapia psicológica hasta cambiar nuestros hábitos de sueño pasando por técnicas de relajación.

Conviene recordar el alto riesgo de dependencia que presentan las pastillas para dormir. Por eso no podemos basar un tratamiento para el insomnio en unas pastillas a las que vamos a estar ligadas durante mucho tiempo. Además, hay que tener en cuenta que, tras unas semanas, las pastillas pierden su eficacia y vamos a necesitar cada vez dosis más altas.

Cuándo tomar las pastillas para dormir

Como no queremos que nuestro descanso dependa de las pastillas para dormir, es mejor utilizarlas solo cuando sea estrictamente necesario, en momento puntuales y procurando no tomarlas muchos días seguidos. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de lograr un sueño reparador y eso es algo que con las pastillas no vamos a conseguir.

Momentos puntuales que pueden requerir una pastilla para dormir pueden ser, por ejemplo, cuando llevamos varios días sin dormir, cuando ha ocurrido algo a nuestro alrededor que nos supera, como la muerte de un familiar, una mala noticia o una ruptura sentimental, o cuando al día siguiente tenemos un acontecimiento importante y necesitamos dormir sí o sí.

Pero en todos estos casos hay que tener en cuenta que las pastillas para dormir pueden ayudarnos a dormir esa noche, pero al día siguiente es posible que nos levantemos con los ojos hinchados, con dolor de cabeza y fatigadas. Así que hay que tener cuidado si las vamos a utilizar antes de una reunión de trabajo o la presentación de un proyecto importante.

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