Cómo conservar níscalos: métodos tradicionales (y otros que no conoces)

Trucos para conseguir que te duren más tiempo

L.D

Con las lluvias, llega la temporada de setas y, con ellas, el momento de ir a recogerlas o comprarlas en el supermercado. Podemos encontrar muchísimas variedades diferentes con propiedades realmente increíbles. En este artículo te vamos a hablar de los níscalos. Son un tipo de setas repletas de nutrientes y beneficios para nuestro organismo. ¡Además están deliciosos!

La cantidad de vitamina B5 que contienen los níscalos hace que se trate de un alimento de lo más eficaz para combatir el colesterol, el estrés y las migrañas. Además, su consumo también suele ser recomendable para frenar los ataques de gota y los problemas renales. Entre sus propiedades cuentan con fibra, hierro, yodo y fósforo, no tienen prácticamente nada de grasa y poseen pocos hidratos de carbono.

Si eres fan de los níscalos, es muy probable que, en alguna que otra ocasión, te hayas excedido a la hora de comprarlos y al llegar a casa te hayas dado cuenta de que tienes un montón almacenados en la nevera. Y claro, ¡lo normal es que no sepas exactamente qué hacer con ellos! 

Mira que existen multitud de recetas diferentes para prepararlos (en revuelto, guisados, al ajillo, a la plancha…) pero si no quieres que se te estropeen, debes ponerle solución y esta pasa por saber cómo conservarlos para que duren más tiempo y poder así, disfrutar de ellos cuando realmente te apetezca.

En Diario Femenino hemos recopilado algunos métodos 'de toda la vida' y otros trucos que seguramente no conoces para conservar níscalos. ¡Saca boli y papel y apunta! 

Trucos para conservar los níscalos más tiempo

1 Congélalos

Sin duda, la congelación es una de las soluciones más recurridas cuando el alimento no varía demasiado sus propiedades después de hacerlo. Los níscalos admiten la congelación. Lo único que debes hacer es limpiarlos bien (como si los fueras a cocinar), cortarlos en trozos, rodajas o láminas y meterlos en bolsas de congelación. Así, cuando decidas sacarlos, estarán listos para echarlos a la sartén.

2 Cocínalos

En la misma línea del truco anterior, puedes decidir cocinar los níscalos antes de congelarlos. Hazlos a la plancha, fritos o tan solo con media cucharadita de aceite de oliva. Déjalos enfriar y después ¡mételos al congelador!

3 Deshidrátalos

Para este paso, necesitaremos quitar con un paño de cocina y un cuchillo la suciedad de los níscalos. Después, los cortaremos bien finos y los colocaremos en una zona aireada y seca o los cubriremos con una tela de gasa. (También podemos utilizar un deshidratador de alimentos, si lo tenemos). Cuando estén secos, tenemos dos opciones: triturarlos para hacer polvo o dejarlos en láminas para guardarlos en un tarro. ¡Tú eliges!

4 En sal

Otro método –uno de los más usados- para conservar los níscalos consiste en meterlos en sal. Para ello, deberás lavar y secar bien los níscalos y después meterlos en un tarro junto a la sal. Proporciones adecuadas: 50 gramos de sal por cada medio kilo de níscalos. Eso sí, antes de consumirlos, no te olvides de volver a lavarlos muy bien. ¿No querrás cocinar un plato excesivamente salado, no?

5 En vinagre

Al igual que sucede con la sal, también podemos conservar estas setas en vinagre. Para ello, necesitarás llenar de vinagre un tarro de cristal (aproximadamente hasta la mitad). Después, tendrás que añadir a este mismo bote un poco de tomillo, granos de pimienta, un ajo y, por último, los níscalos. Puedes utilizar tantos tarros como necesites (elaborando siempre esta misma mezcla).

Para obtener la conserva completa y que los níscalos aguanten en buen estado muchísimo más tiempo, puedes añadir un truco extra. Pon los tarros al baño maría a fuego lento. Tras esto, sácalos y ponlos boca abajo hasta que se enfríen para conseguir hacer el vacío. ¡Infalible!

6 En aceite

Este método está recomendado para las setas grandes que queremos que queden carnosas y tiernas. Aunque realmente, puedes emplearlo en cualquier tipo, si lo deseas. Para ello, debes limpiarlas bien y escaldarlas durante dos minutos en agua. Después, tendrás que añadir las hierbas aromáticas al gusto y escurrir muy bien. A continuación, coge tarros, echa aceite de oliva, llénalos también con los níscalos y ciérralos herméticamente. ¡Ojo! Cuando vayas a usarlos ¡no tires el aceite donde los has conservado! Podrás usarlo en tus propios platos. ¡Verás qué ricos salen! 

Ahora ya sabes cómo conservar níscalos para que duren más. ¡No tienes excusa para incluirlos en tus platos!