Tomar mucha sal afecta a la salud de tu cerebro

Este condimento provoca ictus e infartos

Olivia Blanc
Olivia Blanc Periodista

Hasta ahora sabíamos que el consumo excesivo de sal podría acarrear problemas cardiovasculares y otros relacionados con la presión arterial. De hecho es lo primero que el médico de cabecera o cardiólogo quita de una dieta a las personas que han sufrido ictus o infartos de corazón. Lo que desconocíamos es que echar demasiada sal a nuestras comidas puede tener consecuencias muy negativas para el cerebro, especialmente en las personas sedentarias y que no realizan ningún tipo de ejercicio o actividad física. 

Demencia: la relación entre la sal y el cerebro 

Este condimento tan utilizado en nuestra cocina repercute en el nivel celular y afecta a la función cognitiva. La clave la encontramos en el intestino. Estas conclusiones se extraen de un estudio realizado en Nueva York a ratones, a los que se administró durante varias semanas una dieta alta en sal. Durante este tiempo se observó que los roedores desarrollaron demencia, incluso cuando la presión arterial no aumentaba. Esta conclusión echa por tierra parte de las teorías que hasta ahora se conocían y que apuntaban a que uno de los efectos nocivos de la sal sobre la cognición se debía a la hipertensión.

Los ratones recibieron alimentos que contenían un 4 % u 8 % de sal, lo que representaba un aumento de 8 a 16 veces en la sal en comparación con una dieta normal de ratones. Los roedores mostraron marcadas reducciones en el flujo sanguíneo cerebral en reposo en dos áreas del cerebro involucradas en el aprendizaje y la memoria: una disminución del 28 % en la corteza y del 25 % en el hipocampo. Pero no hay que alarmarse porque el estudio afirma que este efecto es reversible. Pasados unos días, a algunos ratones les volvieron a someter a una dieta regular y se descubrió que todo volvía a su normalidad.

Por qué reducir la sal de nuestra dieta y cómo hacerlo 

Es importante reducir el consumo de sal en nuestros menús para evitar no solo las enfermedades ya comentadas, sino también otras como insuficiencia renal, cáncer de estómago, osteoporosis o retención de líquidos. ¿Cómo llevar a cabo este proceso? Aquí van algunos consejos: 

1 Intenta reducir la ingesta de alimentos grasos como los quesos curados, snacks, salsas artificiales o preparados. 

2 Apúntate a la moda de utilizar en tu cocina especias o hierbas aromáticas. Le darán mucho sabor y no aportan sal. 

3 Opta por asar la carne y las verduras o prepararlas a la plancha con un poquito de aceite. 

4 ¿Y si te alías con el limón para condimentar las carnes blancas, el pollo o el pescado? 

5 Otra buena opción son los sofritos preparados con ajo picado, cebolla o pimientos. 

6 Los aceites con sabores o los vinagres y vinagretas también te ayudarán a que no eches de menos la sal.