Cómo superar la muerte de un ser querido

Superar una muerte

La mayor prueba de superación de una persona es afrontar la muerte de un ser querido. El momento más doloroso por la pérdida de la persona que queremos y que ya nunca más va a estar a nuestro lado. El dolor que produce la muerte de una persona se convierte en insoportable y hay momentos en los que nos parece imposible seguir adelante. Sin embargo, se puede y se debe superar una muerte, pero para ello debemos darnos tiempo.

Asumir el duelo

No todas las personas encajan la muerte de un ser querido de la misma manera. Algunas consiguen superarlo con el paso del tiempo, otras se quedan estancadas en el sufrimiento y no lo superan jamás. Pero muchas otras, adoptan desde el principio una actitud de negación frente a la tragedia que puede ocasionarles serios problemas emocionales.

Porque si por algo se caracteriza la pérdida de un ser querido es por el dolor que produce. Y tenemos que dejar que ese dolor fluya si no queremos quedar atrapados en la angustia y la confusión. Por eso, a pesar de que cada persona es diferente, todas han de pasar por un período de duelo.

Un duelo que se inicia con el impacto de la noticia generando confusión, angustia y obsesión, para ir asentándose más tarde en forma de toma de conciencia de la muerte, desesperación, frustración e impotencia. Con el paso del tiempo y, en todo momento, inmersos en sentimientos confusos vamos aceptando el hecho de que esa persona ya no está a nuestro lado y empezamos a ser conscientes de que algo tendremos que hacer para retomar nuestra vida y salir adelante.

Superar el dolor

Pero todas estas fases del duelo no se producen en la misma intensidad ni de la misma manera en todas las personas. Son muchas las que necesitan ayuda psicológica para aceptar la pérdida, superar el dolor y rehacer su vida, porque la tormenta de emociones que produce la muerte de un ser querido es incontrolable.

El verdadero obstáculo para superar una muerte es que todos nuestros pensamientos se ven invadidos por el recuerdo de la persona que amamos y nosotras mismas pasamos a un segundo plano. Hay que ser conscientes de que el dolor hay que dejarlo salir, fundamentalmente a través del llanto, y hay que tener en cuenta, que vamos a necesitar tiempo.

Por lo tanto, no conviene tampoco forzar nuestra recuperación, mostrándonos fuertes y animadas antes de tiempo, porque sería un ánimo irreal que puede traernos consecuencias. Es importante reconocer el dolor y pedir ayuda para superarlo, pero especialmente importante es alejar todo sentimiento de culpa por la muerte del ser querido y evitar caer en el pensamiento de que no nos merecemos ser felices porque esa persona ya no está.

Laura Sánchez  •  lunes, 25 de febrero de 2013

DF Temas

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