Agujetas: falsos mitos sobre el dolor muscular y cómo prevenirlo

Agujetas origen y prevención

Las agujetas, también conocidas como 'Dolor muscular de aparición tardía', están rodeadas de falsos mitos sobre su origen y su prevención.

Todos hemos sufrido alguna vez molestias musculares tras haber realizado un ejercicio físico superior al que estamos acostumbrados. Ese dolor en los músculos es lo que se denomina comúnmente como agujetas y puede ir acompañado por una inflamación.

Su nombre se debe precisamente a la teoría errónea sobre su origen establecida en 1956 por Assmussen, y que ha llegado a convertirse en una auténtica leyenda urbana.

Según este estudio, el dolor se debía a la aparición de microcristales de ácido láctico derivados de un proceso de fermentación en las células musculares, que en condiciones de anoxia (falta de oxígeno), como sucede en situaciones de ejercicio intenso,  fermentaban los nutrientes para conseguir energía.

Este teoría ha sido rechazada por la comunidad científica, ya que se ha comprobado que personas con la enfermedad de McArdie, incapaces de producir ácido láctico, también sufren de agujetas.

Microrroturas en las fibras musculares

En realidad, los expertos apuestan por la teoría de la microrrutura muscular como origen del dolor que producen las agujetas. Las fibras musculares se ven afectadas por la práctica de un ejercicio demasiado intenso para el entrenamiento de las mismas.

La teoría es antigua, fue promulgada por Hough y publicada en 1902 en la American Journal of Physiology. Actualmente es la más aceptada dentro de la comunidad científica.

Mitos a la hora de prevenir las agujetas

Si el origen del dolor muscular está rodeado de mitos, mucho más la forma de combatir las agujetas.  Consumir agua con azúcar o bicarbonato antes de realizar el ejercicio es totalmente ineficaz, según afirma en su blog el fisioterapeuta Miguel López.

Los expertos coinciden en que la mejor forma de evitar la aparición del dolor muscular es la realización de un buen calentamiento previo, así como mantener una rutina de ejercicio continuado. Una vez que ya han aparecido los síntomas, los masajes musculares son el tratamiento más recomendado. 

Patricia García  •  domingo, 10 de febrero de 2013

DF Temas

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