Este es el tiempo que hay que esperar para bañarse después de comer (y no son dos horas)

Dos horas de digestión: ¿mito o realidad?

L. D

Tiempo de espera entre comer y bañarse

Todas hemos oído de algún familiar cercano cuando éramos más pequeñas ese: "Hay que esperar dos horas para poder bañarte después de comer". Hasta es posible que lo hayamos repetido nosotras en alguna ocasión a sobrinos, hijos o amigos.

El dilema de cuanto hay que esperar para bañarse tras haber comido siempre ha estado ahí: algunos dicen hora y media, otros 3 horas… Pero, ¿hay alguna razón para esperar? ¿Debemos respetarlo? ¿Es un mito o una realidad? Este es el tiempo que hay que esperar para bañarse después de comer, y no, no son dos horas

Esperar para evitar el corte de digestión

El tiempo de esperar para bañarse tiene una razón: el corte de digestión. Después de ingerir alimentos nuestro cuerpo trabaja para digerirlos y mucha sangre está concentrada en el estómago para hacerlo. Un corte de digestión se produce cuando provocamos que nuestro cuerpo "no se concentre" en este trabajo y se "detenga" ese proceso. Puede venir provocado por hacer ejercicio intenso justo después de comer o por un cambio brusco de temperatura. Y en esta última razón es donde situamos bañarse en una piscina, por ejemplo, con una temperatura más o menos fría.

Pero es importante tener presente que puede haber corte de digestión o no dependiendo de cómo nos bañemos. Es decir, si la piscina está fría y nosotros nos tiramos de cabeza, el cuerpo notará el cambio brusco de temperatura y es posible que tengamos un corte de digestión. Pero, por otra parte, si lo hacemos poco a poco y mojándonos las zonas clave que refrescan nuestro cuerpo (cuello, muñecas, tobillos, tripa…) nuestro cuerpo se irá aclimatando progresivamente a esta temperatura.

¿Qué es un corte de digestión?

Por tanto, debemos destacar que no es importante cuánto se espere después de comer si no, por una parte, cómo se haga esa introducción al agua (podríamos esperar 2 horas y, si hemos comido algo pesado que seguimos digiriendo, nos encontraríamos en la misma situación que después de 20 minutos). Y por otra parte, lo que nuestro cuerpo nos esté diciendo (si estamos pesadas, si nos encontramos bien…)

Si forzamos un baño cuando nuestro cuerpo no nos lo está pidiendo podemos tener mareos, vómitos, dolor de estómago, de cabeza o incluso pérdida de conocimiento. Por ello debemos tener cuidado cuando estamos en sitios públicos de baño para que no ocurra ningún accidente. 

En conclusión (intentando entender este mito del baño) podríamos decir que cuando somos pequeños, no somos capaces de entender nuestro cuerpo y distinguir si nos encontramos bien o pesados. El agua y las ganas de bañarse están por encima de todo. Por lo que nuestros familiares prefieren prevenir y establecer un cierto horario para dejar espacio a la digestión. Aún así es importante insistir a todo el mundo que antes de meternos debemos ducharnos, refrescándonos primero, y poco a poco las zonas antes nombradas.

¿Cómo podemos prevenir un corte de digestión?

Cómo evitar un corte de digestión

+ Si vamos a pasar el día a la piscina o la playa, planifica una comida que no sea muy pesada (mejor una ensalada que un risotto).

+ No te expongas al sol de forma prolongada, pues un calor intenso también puede provocar un corte y las horas de comer suelen ser las más peligrosas para hacerlo.

+ Aprovecha también para volver a darte crema. Es muy común que se nos olvide renovarnos la protección solar y debemos hacerlo. Después de comer es un buen momento para dedicar tiempo a este ritual, sin prisas.

+ Evita los cambios bruscos de temperatura. ¡No te tires al agua directamente! Métete poco a poco.

+ Reserva alguna actividad fuera del agua para después de comer, así darás un poco de tregua al cuerpo: puedes pasear por la playa para buscar un sitio donde tomar un café, leer, hacer crucigramas, meditar, jugar con los niños en la arena…