7 calaveritas literarias para el Día de Muertos: ¿cómo escribirlas?

Poesía satírica muy típica en México durante el Día de Muertos

Sandra Llorente

Quizás hablar mal de la suegra fallecida o del vecino que murió te pueda parecer algo fuera de lugar, pero en México se puede hacer una vez al año: en las fiestas del Día de Muertos. Bueno, siempre y cuando se haga con cierto humor y picaresca, sin que se llegue a ofender al prójimo, o mejor dicho, al muerto.

Y es que, en estos días, las convenciones sociales se ponen patas abajo en Mexico, se hacen fiestas en los panteones en los que la comida, la bebida y la música están servidas, se crean altares de colores para que los seres queridos nos visiten en las noches y, también, se recitan poesías a modo de epitafios con un lenguaje burlesco muy particular, muy a la mexicana, en las que se dicen todas esas cosas que en cualquier otra época del año no se pueden decir. Son las calaveritas literarias, una tradición que en muchas zonas del país se sigue promoviendo con concursos de calaveritas donde los mexicanos y las mexicanas sacan a relucir su creatividad y ese sentido del humor afinado que puede lanzarte una flecha sin que puedas dejar de reír.

En Diario Femenino te contamos cómo escribir tu propia calaverita literaria para el Día de Muertos y te mostramos 7 ejemplos de este tipo de poesía satírica que te encantarán. 

Historia de las calaveritas mexicanas

No se conoce muy bien el origen de las calaveritas literarias, parece que fue el franciscano Joaquin Bolaños quien utilizó por primera vez el recurso humorístico para hablar de la muerte en su libro La portentosa Vida de la Muerte.

Sea o no este su primer precedente, lo que sí se conoce con certeza es que las calaveritas como tales nacieron en el siglo XIX como burla hacia los largos epitafios de los nobles que se publicaban el Día de Muertos, hasta que tomaron forma de protesta hacia los políticos del porfirismo de la época. Eran una especie de poemas críticos que incomodaron tanto a los poderosos que en más de una ocasión fueron prohibidas.

Ese espíritu rebelde y satírico de las primeras calaveras literarias siguió perdurando y popularizándose durante años hasta que en 1910, en plena época postrevolucionaria, se publicó la calavera literaria que logró convertir en una tradición del Día de Muertos estos poemas pícaros con mucho sentido del humor. Se trató de la Calavera Garbancera, un texto crítico del editor e impresor Antonio Venegas sobre las señoras que bajo la influencia francesa de la época trataban de aparentar opulencia mientras el país se sumía en una crisis económica. El grabado que acompañaban estos versos, autoría de José Guadalupe Posada, fue el encargado de inmortalizar la imagen de la calavera garbancera, una señora de aspecto francés con rostro y cuerpo de esqueleto. Esta imagen fue la que más tarde el muralista Diego Rivera popularizó en el famoso mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, dando lugar a la caricatura burlesca que hoy conocemos como La Catrina.

Este es el texto original de la Calavera Garbancera:

CALAVERAS GARBANCERAS
Las que hoy son empolvadas garbanceras pararán en deformes calaveras
por José Guadalupe Posada (1912)
 
Hay hermosas garbanceras,
de corsé y alto tacón;
pero han de ser calaveras,
calaveras del montón.
 
Gata que te pintas chapas
con ladrillo o bermellón:
la muerte dirá: "no escapas,
eres cráneo del montón".
 
Un examen voy a hacer,
con gran justificación,
y en él han de aparecer
muchos cráneos del montón.
 
Hay unas gatas ingratas,
muy llenas de presunción
y matreras como ratas,
que compran joyas baratas
en las ventas de ocasión.
 
A veces se llaman Rita,
otras se llaman Consuelo,
y a otras les dicen Pepita;
a ésas la muerte les grita:
"No se duerman, que yo velo;
y en llegando la ocasión,
que no mucho ha de tardar,
heridas por un torzón,
calaveras del montón,
al hoyo iréis a parar".
 
Hay unas Rosas fragantes,
porque compran Pachulí
unas Trinis trigarantes,
y unas Choles palpitantes,
dulces como un pirulí;
pero también la pelona
les dice sin emoción,
"no olviden a mi persona,
que les guarda una corona
de muelas en el panteón".
 
Vienen luego las mañosas
que Conchas se hacen llamar,
y que aunque sean pretenciosas,
no tienen perlas preciosas,
sino mugre hasta más dar.
 
A éstas y a las Filomenas,
que usan vestido zancón
y andan de algodón rellenas,
les ha de acabar sus penas
la Flaca con su azadón.
 
Siguen las Petras airosas,
las Clotildes y Manuelas,
que puercas y mantecosas,
son flojas y pingajosas
y rompen muchas cazuelas.
 
La enlutada misteriosa,
que impera allá en el panteón,
y es algo cavilosa,
con su guadaña filosa
las echará al socavón.
 
Las Adelaidas traidoras,
que aparentan emoción
si oyen frases seductoras,
y que son estafadoras
y muy flojas de pilón;
se han de ver próximamente,
sin poderlo remediar,
sumidas enteramente
en el hoyo pestilente
de donde no han de escapar.
 
Las Enrriquetas melosas,
unidas a las Julianas
y a las Virginias tramposas,
que compran baratas cosas,
aunque resulten mal sanas;
pagarán su picudez
y sus mañas de agiotista,
sumiéndose en la estrechez
y en la inmunda lobreguez
porque la muerte es muy lista.
 
Las pulidas Carolinas,
que se van a platicar
en la tienda y las esquinas,
y se la echan de catrinas
porque se saben peinar:
han de dejar sin excusa
los listones y el crepé,
y en un hoyo cual de tuza,
se hundirán con todo y blusa,
con choclos y con corsé.
 
Las Marcelas y las Saras,
que al cine van a gozar,
vendiendo hasta las cucharas,
y se embadurnan las caras
porque pretenden gustar,
serán indudablemente,
sin ninguna discusión,
de improviso o lentamente
esqueleto pestilente,
calaveras del montón.
 
Y las gatas de figón,
que se hacen llamar Carmela,
por producir emoción,
y tienen bodegón
tan sucio que desconsuela;
han de pagar su pereza
que da mortificación,
sumiéndose de cabeza
en el fondo de la mesa,
a ser cráneos del montón.
 
En fin, las Lupes y Pitas,
las Eduwigis y Lalas,
las perfumadas Anitas,
las Julias y las Chuchitas
tan amantes de las galas;
han de sentir por final,
diciendo "miren qué caso",
el guadañazo fatal,
y liadas como tamal,
verán que llegó su ocaso.
 
Pero no quiero olvidar
a las lindas Margaritas,
tan amantes de bailar,
y a quienes gusta calentar,
porque se creen muy bonitas.
 
La muerte las ha de herir,
sin mirar su presunción,
y aunque se van a afligir
yo les tengo que decir
"calaveras del montón".
 
Las Gumersindas e Irenes,
las Gilbertas y Ramonas,
que quieren siempre ir en trenes,
y que alzan mucho las sienes
porque se juzgan personas;
las Melquiades y Rebecas,
las Amalias y Juanitas,
que unas son sucias y mecas
y otras se juzgan muñecas
y presumen de bonitas.
 
Las Romanas y Esperanzas,
las Anastasias famosas,
que son gurbias y muy lanzas
y parecen gatas mansas,
porque son muy labiosas;
todas, todas en montón,
sin poderlo remediar,
en llegando la ocasión,
calaveras del montón,
en la tumba han de parar.

Las calaveritas literarias hoy en día

Poco a poco, las calaveritas literarias se han ido convirtiendo en una tradición de la fiesta del Día de Muertos en la que cualquier persona que le guste la poesía y desee transgredir un poco las convenciones sociales puede participar. De hecho, son famosos algunos festivales y concursos de calaveritas, como el de San Miguel de Allende o Nuevo León.

Las calaveritas literarias actuales versan de diferentes temas, como la crítica a políticos y personajes célebres (muertos o no), las costumbres del pueblo mexicano o incluso el amor. Por supuesto, la muerte siempre está presente en todas ellas. Hemos seleccionado algunas de ellas. ¡Mira!

Ejemplos de calaveritas literarias para el Día de Muertos

+ La Muerte Maquillada

La muerte está en busca
De alguien que la pueda maquillar
Porque se quiere ir el sábado
A una gran fiesta a bailar.
 
Se fue para el pueblo de Rayón
A buscar a Lupita Flores
Porque le dijeron que tenía
Maquillajes de muchos colores.
 
Lupita como es muy buena
En el trabajo que desempeña
Peina y maquilla excelentemente
Y de un gran salón es la dueña.
 
Y le hizo un peinado espectacular
La muerte está muy feliz
Y más que lista para bailar.
 
Mientras tanto Lupita
Se siente muy orgullosa
De que maquilló a la muerte
Como si fuese una diosa.
 
Gracias te mandamos Lupita
Hasta el pueblo de Rayón
Gracias por peinar a la muerte
En tu ya afamado salón.
 
Autor: Isabel Vazquez (Corazón de Cristal)

+ Mi Kalakita Es Un Caso Perdido

A que mi Kalakita hermosa
Sentada está junto a mí
Riéndose de las cosas
Que aquí hoy yo escribí.
 
Dice que les manda decir
Que no le tengan temor
Les manda muchos saludos
Dizque con todo su amor.
 
Pero también me ha dicho
Que su madre también murió
Que cuando era pequeña
Que también mucho sufrió.
 
Es por eso que a muchas madres
Ella se viene seguido a llevar
Porque quiere sentir lo que es
Que una madre a ella la pueda cuidar.
 
Pobre de mi hermosa kalakita
También está como yo desmadrada
No tiene ni quien le prepare a ella
Ni siquiera una rica tostada.
 
O ya de plano ella quisiera
Una buena suegra tener
Para que la quiera mucho
Y le haga de comer.
 
O tal vez una cuñada o concuña
Que la invite a comer un pozole
Que le haga un buen postrecito
O de teja un rico atole.
 
Ya me estaban dando ganas de llorar
Con lo que la muerte me contó
Pero con esa comida tan rica
A mí hambre ya me causó.
 
Vámonos mi Hermosa Kalakita
A chillar a otro lugarcito
Tal vez a casa de mi suegra
O mejor a un restaurancito
Vamos a comernos tal vez
Un sabroso menudito.
 
Pobre de mi kalakita
Es un caso perdido
Nadie la conoce bien
Pero mucho ha sufrido.
 
Autor: Isabel Vázquez (Corazón de cristal)

+ Calaveritas 

Siempre los huesos le dieron
pero por no tener carne se fueron
dejándola solo en el abandono
para convertirse lentamente en abono.
 
Estaba la calaca flaca
Escribiendo su lista de muertes
Gritando muy entusiasmada
Con estos tengo por hoy
Pues ya son más que suficientes.
 
“Me he llevado de esta vida,
a sus personas queridas”
Dijo la flaca temida.
 
A lo que esta familia intrépida
te dice con toda su alegría a la vida.
 
Ellos viven por siempre, ¡querida!
pues están en el cielo con gran dicha
y tus comentarios, amenazas e intrigas
ya no son bien recibidas”.
 
Así que ven cuando quieras mi muy desafortunada
flaca, ya no tan temida.

+ A Don Quijote

Esta es de Don Quijote la primera
la sin par la gigante calavera
a confesarse al punto el que no quiera
en pecado volverse calavera.
 
Sin miedo y sin respeto ni a los reyes
este esqueleto cumplirá sus leyes.
 
Aquí está de Don Quijote
la calavera valiente,
dispuesta a armar un mitote
al que se le ponga enfrente.
 
Ni curas ni literatos,
ni letrados ni doctores,
escaparán los señores
de que les dé malos tratos.
 
La suegra
Con singular sutileza
su nariz en todo metía,
Para suerte de la nuera
¡la calaca la quería!
 
Pobre de la suegra metiche
Su vida le arrebató
Pues la muerte sinvergüenza
¡Su vida le arrebató!

+ La huesuda brinca contenta

La huesuda brinca contenta
finalmente lo ha conseguido
han muerto las calaveras
y la tradición quedó en el olvido.
 
Las calaveras murieron no es difícil de entender
se murieron de tristeza
nadie las quería componer.
 
De Baja California a Yucatán
se escucha el llanto del velorio
y es que papel y palabras
penan ya en el purgatorio.
 
Ya nadie las quería leer
decían que eran cosas de viejitos
flacas lágrimas de tinta
rodaban por sus ojitos.
 
Es trágica la muerte de esta tradición
a los que olvidados en el panteón
calaveras y diablitos les trinchan el corazón.
 
La muerte viene de manita sudada
a su lado trae un monstruo gringo
entre hallowen y pizza helada
las calaveras al hoyo se echan un brinco.
 
La muerte presurosa no para de trabajar
los restos de las calaveras no son fáciles de arrastrar
"a estos versos ojerosos me los llevo a la tumba
para comer tamalitos y bailarnos una rumba"
 
"Ay pelona desgraciada, cruel será tu penitencia"
maldecía una calavera, de la que la muerte no tuvo clemencia.
 
La última de las calaveras gritaba con dolor
"¡Ay canija! ¡Ya me llevas!" Pero con harto Amor.
 
La muerte contenta, de la calidad del cargamento
Baila, patina, canta y da saltos de contento
"para esta bola de calaveras, muy cruel será el tormento"
al hoyo fueron todas, ingeniosas o sin talento
el epitafio así lo dice: "Yace aquí del ingenio un buen invento"

+ Los jardineros

Con motosierra cortando
asustaron a la flaca
que los andaba buscando
para clavarles la estaca.
 
Se trepaban como changos
a grandísimas palmeras
hasta que luego de brincos
se rompieron las caderas.
 
“Pariente, no sea tan tonto”,
les dijo la flaca catrina
“el trabajo no se acaba,
o arriesguen así su vida”.
 
Calavera Sobre El Pan De Muertos
En este mes singular,
En que todo es fiesta y danza,
Recordamos con amor
Tradiciones y alabanzas.
 
Es menester recordar
Que aún en la confianza,
De volvernos a encontrar,
Recordamos sus andanzas.
 
A nuestros seres queridos
Les ponemos un altar,
Pues sus almas y latidos
Los sentimos regresar!
 
Así que los festejamos
Con grandes piezas de pan,
Colocados en altares
Con flores velas, mezcal!
 
Estos panes primorosos,
Que de Colores están,
Con formas de cuerno y hueso
Se los hemos de dejar.
 
Para que pasen contentos
En su visita fugaz,
En esta tierra de amores
 
Para mí es un gran regalo
El poderlos encontrar,
En fechas tan especiales
Y poderlos disfrutar.
 
Si supieran mis muertitos
Cuánto los echo de menos,
Vendrían todos los días
Y se harían muy amenos!
 
Yo los espero sentada
Pues sé que departiremos
Estas dos noches completas
Con atoles y galletas.
 
Queridas almas contentas,
De saber que las queremos,
Recordamos sus amores,
Y esperamos su regreso!
 
Autora: Davina Gpe. Ponce Mtz.

Cómo escribir una calaverita literaria: consejos y pautas

Antes de ponerte a crear una calaverita literaria debes saber que son una variante de las décimas populares veracruzanas y de las llamadas ‘bombas yucatecas’. Suelen escribirse en versos octosílabos, ya que siguen un patrón de rima clásica, aunque también hay calaveritas de siete sílabas. Puedes hacer estrofas de cuatro versos, las más sencilla, y hasta de diez versos.

Aunque lo suyo es que pongas a trabajar tu mente creativa para lograr rimas métricas, si tu intención solo es disfrutar un poco creando una calaverita y no tienes mucha experiencia creando poesía puedes saltarte un poco las normas. Eso sí, si lo que deseas es competir en un concurso, necesitarás poner tu genio creativo en acción y lograr componer versos métricos (te recomendamos leer las bases del concurso de calaveritas en el que quieras participar).

Ahora que sabes la métrica, te damos algunos consejos para escribir tu calaverita literaria.

1 Nunca olvides mencionar el tema de la muerte. Tanto si es el tema principal como si no, la muerte debe estar siempre presente en tu calaverita. Recuerda que para la cosmovisión mexicana la muerte es otro paso más de las fases del ciclo vital, por lo que la muerte no se percibe como el final, sino como una continuación.

2 Crea rimas consonantes. Hay dos patrones posibles ABBA (las últimas palabras del verso uno y cuatro suenan similar, así como las del segundo y tercero) o ABAB (primero y tercero, segundo y cuarto verso). Tu calaverita quedará perfecta si sigues este consejo.

3 Usa un lenguaje divertido pero con cariño. Es cierto que las calaveritas tienen un toque satírico e irónico particular, pero eso no quiere decir que desees ofender a nadie (vivo o muerto) con ellas. La gracia es lograr el equilibrio medio, sin que nadie pierda la sonrisa al leerlas o recitarlas. Una manera de lograrlo es incorporar algún verso que demuestre el afecto que tenías por esa persona, aunque todo depende de sobre quién estés escribiendo.

4 Deja de ser políticamente correcto. La gracia de las calaveritas literarias es que se usan precisamente para decir lo que en otros momentos del año no podemos. Así que olvida por un momento lo que piensen los demás y desahógate. Una vez que hayas dicho lo que de verdad quieres decir, puedes pulirla con un poco de humor y suavizarla con un poco de cariño.

5 Habla sobre lo que define al protagonista. Menciona las  características que más reflejan a tu personaje, como su profesión, sus gustos, su aspecto, su forma de ser... Es un recurso muy útil, ya que todas las calaveritas literarias hablan de la muerte, por eso hay que buscar ciertas características que se relacionen tanto con la muerte como con la vida del protagonista. Por ejemplo, si el protagonista de la calaverita era plomero, puedes hacer alusión a las llaves, al caño, a destapar, al lavabo, etc.

6 Recita tus versos en voz alta. Antes de decidir que tu calaverita está terminada, recítala en voz alta, o mejor aún, pídele a alguien que lo haga. La poesía no solo se lee, se habla y se canta, por lo que para que sea una buena calaverita tiene que poder recitarse y que suene bonito.

7 Piensa en un final inesperado. Sorprende al lector o lectora con un final que nunca se habría imaginado. Esas son las mejores calaveritas, las que le dan un giro al argumento en el que al final te das cuenta de que lo que hablan no es lo mismo que lo que empezaste a leer. 

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