Carta de amor a una hermana: cómo decir 'te quiero' a la familia

Ejemplos de textos para hermanas llenos de cariño y gratitud

Laura García
Laura García Periodista

Todas necesitamos del amor y del cariño de nuestra gente, saber que nos quieren y también sentirlo. Con la familia existe un vínculo tan estrecho como obligado, así que la mayoría de las veces damos por sentado que nuestra familia sabe que la queremos. Y no es así.

Como no todas las personas entienden igual el amor, nuestra forma de demostrar el cariño varía tanto que puede que los demás no entiendan nuestros gestos como lo que realmente son. Así que, vamos a solucionar esta falta de entendimiento diciendo un "te quiero" a las claras de vez en cuando.

Y si hay una persona especial en tu vida, en tu familia, una persona a la que quieres por encima de todo, con la que tienes una relación de complicidad, de amistad, de apoyo, de protección y con la que te sientes segura y feliz de estar a su lado, esa es una hermana. Por eso, y porque nos gustan las cartas de amor, en Diario Femenino escribimos por ti varios modelos de cartas de amor a una hermana, a la que tanto admiras y quieres. A continuación, encontrarás textos para una hermana pequeña, para una hermana mayor, palabras de agradecimiento, de cariño... Puedes inspirarte en ellos para escribir el tuyo propio personal y personalizado. ¡Vamos allá!

Carta de amor para decir TE QUIERO a una hermana

Querida hermana,

Te escribo esta carta, que es una carta de amor en toda regla, porque creo que es el momento oportuno de decirte lo que te quiero. Porque sé que ahora eres tú la que necesitas todo ese amor, ese apoyo y ese ánimo que tantas veces me has dado, así que quiero devolvértelo.

Si te escribo esta carta es para que sepas que sigo aquí a tu lado, que puedes apoyarte en mí, agarrarte a mi brazo para caminar más lejos, de la misma forma que yo siempre encontré una sonrisa y unas palabras de aliento en ti. Quiero que sepas que te quiero y que si hay una persona a la que siempre, siempre querré, esa eres tú.

Pero es que además de quererte te admiro. Por tu valentía, por tu fuerza y por tu capacidad para hacerme las cosas más fáciles. Fuiste tú quien abrió el camino y yo seguí tu estela, seguía las huellas de tus pasos porque así me sentía más segura. Y siempre estuviste pendiente de que no me perdiera.

No puedo ni quiero imaginarme la vida con otra hermana que no seas tú, porque eres la mejor hermana que alguien pueda tener, la mejor compañera y la mejor guía. Así que no tengo otra cosa más para ofrecerte que mi cariño, mi amor, mi adoración y mi disposición a ayudarte a ser feliz.

Te quiero, hermana.

Carta a mi hermana pequeña

Querida pitufa,

Todavía me sigo preguntando cómo es posible que pase el tiempo así de rápido. Si parece que fue ayer cuando entraba en el hospital muerta de miedo para conocer a la “ratita” que acababa de llegar a la familia. No es que me acuerde mucho, pero creo recordar que no me sentó muy bien eso de dejar de ser hija única. Pero lo que no me contaron es lo que vendría después. No hablo de eso del amor dividido, ni de la atención compartida por parte de mamá y papá, hablo de lo que se crearía entre nosotras. El sentimiento de tener una hermana es tan extraño que es necesario vivirlo para entenderlo plenamente. Hemos podido llevarnos fatal (de eso hablaremos más adelante), pero el vínculo de sangre, de preocupación y de amor es mucho más fuerte que todo eso.

¿Nos hemos odiado? La verdad es que ha habido etapas que mucho. Creo que nadie podría habernos superado en gritos cuando hemos tenido discusiones, en miradas de “tienes tú la culpa y lo sabes”, pero, a la vez, nos ha hecho querernos tanto que hemos sabido y aprendido a perdonarnos.

Dicen que una hermana es esa persona en la que confías, puedes contarle todo y sientes una necesidad de protección enorme. Lo sabes porque a veces me has dicho eso de “deja de hacer de segunda madre, que ya tengo una” pero, de verdad, en mi mente sigues siendo esa ratita del hospital. Sin embargo, te he visto crecer, te he visto enfrentarte a dificultades, saber llevarlas, responder con (más o menos) madurez (negaré haber dicho esto) y sobreponerte a todo lo que te ha ido llegando. Eso me hace sentir una hermana muy orgullosa.

Si algo tengo claro es que todavía nos quedan muchas cosas por vivir. Estoy segura que muchísimas de ellas serán buenas, otras no tanto, pero quiero que sepas que todas nos harán unirnos más. Eres mi otra mitad, por ti haría cualquier cosa (aunque ten claro que esto incluye echarte la bronca cuando sea necesario) y quiero que sepas que a pesar de que el día a día no sea fácil y nos distancie a veces, siempre voy a estar ahí para cuando lo necesites. Porque una hermana escucha, apoya, abraza y aconseja SIEMPRE, las 24 horas.

Te quiere tu segunda madre,

X.

Preciosa carta para una hermana mayor

Querida hermanita,

ya sabes que siempre me ha dado igual que hayas sido la mayor, porque para mí serás “ita” siempre. La verdad es que no sé cómo expresarte todo lo que quiero decir, pero de vez en cuando no está mal sacar lo que una tiene dentro y ponerlo por escrito en una carta. 

Desde bien pequeña has sido un poco mi segunda mamá, pero con la confianza de poder preguntarte, hablar y cotillear sobre todo lo que me preocupaba. Tener en una sola persona una amiga, protectora y hermana es maravilloso. Has sido mi psicóloga cuando he necesitado desahogarme y mi consejera cuando he necesitado un consejo sabio o con experiencia. Me has enseñado a defenderme haciéndome ver que valgo como todos los demás, que tengo cosas maravillosas y que tengo que sacarlas a relucir más a menudo. Has sabido ver siempre más allá y me has demostrado que actuando así se puede ayudar mucho más.

Me has enseñado a ser feliz, animándome a vivir mi vida sin necesidad de seguir tus pasos. Sabes que siempre hemos discutido si las pequeñas lo tenemos “un poco más fácil” o “un poco más difícil” y la verdad es que me ha dado igual una cosa que otra, porque gracias a tu apoyo he podido elegir mi vida sin importarme lo sencillo o complicado que fuera.  

Me has enfadado (porque me has enfadado y mucho) pero según hemos ido creciendo me he dado cuenta de que han podido los buenos momentos contigo. Los emocionantes, los emotivos, los anecdóticos, los bonitos… ¡Gracias por ser tan buena! De todo esto tengo una cosa clara y es que si volviera a nacer (a pesar de las peleas de los primeros años…), ¡te volvería a elegir a ti como hermana mayor!

Sincero texto de agradecimiento a una hermana

Querida hermana mía,

¿Quién nos iba a decir cuando jugábamos juntas en casa que íbamos a pasar por tantas vivencias la una al lado de la otra? Parece que fue ayer cuando toda nuestra preocupación era elegir a qué íbamos a jugar o pelear porque queríamos el sitio en el sofá o en la mesa. Cuando nos peleábamos porque no se hacía lo que queríamos, llorábamos porque una había empujado un poco más fuerte a otra o nos pinchábamos con que una era la favorita de papá y mamá. ¿Dónde ha quedado todo eso?

El tiempo pasa sin apenas darte cuenta y cuando te paras en seco, ves que los años han volado y, con ellos, millones de ocasiones, historias, experiencias, celebraciones, despedidas… ¡Lo que hemos vivido! Una de las consecuencias irremediables de que el tiempo pase es que nos hemos hecho mayores. Ahora el vínculo que tenemos es diferente porque lo que nos hemos ayudado a lo largo de este tiempo ha creado entre nosotras una relación muy fuerte. Eso que te decía arriba que hemos vivido nos ha llenado de cicatrices y bonitos tatuajes, llenos de historias y lo mejor de todo es que lo hemos vivido juntas, más allá de ser hermanas y/o amigas.

Sé que eres consciente de que soy corta en palabras, pero quería aprovechar la oportunidad para darte las gracias por todo. Esas cicatrices llenas de historias nos han hecho mejores, más fuertes, más unidas y no puedo estar más agradecida a la vida de que nos hayan pasado juntas. Se me ocurren millones de cosas para dar las gracias a la vida pero a quien quiero dar las gracias hoy es a ti:

- GRACIAS porque cuando he estado perdida has sido la primera en guiarme y hacerme ver que no hay nada tan oscuro.

- GRACIAS por darme luz y ofrecerme alternativas cuando no veía salidas.

- GRACIAS por ayudarme a razonar cuando era incapaz de hacerlo por mí misma.

- GRACIAS por no darme la razón cuando no la tenía y dármela cuando pensabas que así era.

- GRACIAS por ofrecerme tu mano cuando necesitaba agarrarla o darme un abrazo cuando necesitaba apoyo.

- GRACIAS por mediar entre nuestros padres y yo y, sobre todo, GRACIAS por ser una hermana en mayúsculas.

- GRACIAS por ser mi otra mitad. El complemento perfecto cuando hemos necesitado ser solamente una.

Podría darte las gracias por miles de cosas que hemos vivido y por las que aún no te he dado las gracias. Podría agradecerte cada noche que nos hemos quedado despiertas hablando o desahogándonos o cada llamada en el momento más oportuno, pero lo único que de verdad puedo hacer para darte las gracias es intentar estar a la altura de todo esto el resto de nuestra vida.

Hermana, aquí tienes a tu otra mitad para siempre que lo necesites o que la vida te pueda porque, al fin y al cabo, ¡para eso estamos las hermanas!

Te adoro. 

¿Y tú? ¿Con cuál de estos textos para tu hermana te quedas? ¡Compártelo en tus redes sociales mencionándola!

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