Guía completa para evitar el desenamoramiento

¿Qué pasa cuando te desenamoras?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Parece que esta sucesión de etapas es inevitable: te enamoras locamente, formas una relación de pareja, se te cae la venda de los ojos, descubres la verdad y... ¡adiós enamoramiento!. Y te preguntas, ¿qué hago yo en esta relación? Como si todo hubiera sido un sueño, pero no lo es. El enamoramiento es real, tan real como ese desenamoramiento al que queremos combatir. ¿Podemos evitar desenamorarnos?

Lo que pasa cuando te desenamoras

Tantas veces hemos hablado del enamoramiento, de esa locura transitoria y de ese conjunto de procesos químicos que ocurren en nuestro organismo para sentirnos tan absurdamente locos de amor, tan felices y con tanta energía, que a veces nos olvidamos del momento en que todo se normaliza. Cuando nuestro cuerpo se acostumbra a ese amor desmedido, es cuando nos desenamoramos.

El desenamoramiento es tan inevitable como el enamoramiento, porque una vez que las sustancias amorosas se regulan, no hay nada que podamos hacer para no ver la realidad. El desenamoramiento es la caída de la venda de los ojos y las consecuencias pueden ser nefastas porque a veces la verdad duele. O pueden ser maravillosas porque descubrimos a ese compañero de vida con el que queremos pasar el resto de nuestra vida.

¿Se puede evitar el desenamoramiento?

Definitivamente el desenamoramiento no se puede evitar. Y tampoco nos convendría mantenernos mucho tiempo en ese estado de ilusoria fantasía, pero sí hay algunas cosas que podemos hacer para mantener el amor vivo. Porque hay dos caminos diferentes a los que nos lleva el desenamoramiento: uno es el desamor y otro es el amor.

Así las cosas, la suerte juega un papel fundamental a la hora de evitar que el fin del enamoramiento acabe en desastre, la suerte de haber elegido bien. Teniendo en cuenta que nuestra participación en el enamoramiento es nula y que elegir, lo que se dice elegir, no elegimos de quién nos enamoramos, solo podemos esperar que la suerte decida si nuestro amor es apto o no. Vamos a quedarnos con la primera opción, con esa buena elección para trabajar sobre ella y que no decaiga el amor.

Cómo mantener el amor vivo

La situación es la siguiente: te has enamorado del príncipe azul, has pasado un tiempo en la inopia, luego se te ha caído la venda y has descubierto al hombre real, con sus defectos y sus virtudes, has decidido que sí, que ese hombre tiene posibilidades y que vuestra relación tiene futuro, así que sigues adelante no tan enamorada pero sí muy convencida de tu amor. Bien, ahora toca mantener ese amor pero, ¿cómo?

+ No dejes que la rutina sea la tercera en discordia, no dejes que la monotonía entre en vuestra historia de amor, algo que se consigue manteniendo un nivel alto de ilusión por la otra persona y por el proyecto en común. Lógicamente se necesita que la otra persona se esfuerce por igual.

+ Recuerda de vez en cuando esas primeras citas, recreándolas o mirando las viejas fotografías de vuestro primer viaje juntos. La charla os transportará directamente a aquellos tiempos en los que estabais locos de amor.

+ Valora a tu pareja por cómo es. No intentes cambiar a tu pareja, ni siquiera aquellos aspectos de su personalidad que no te gustan o te ponen de los nervios. Valorar a tu pareja y respetar su forma de ser es lo más importante para mantener el amor con fuerza.

+ Siéntete afortunada de compartir tu vida con esa persona,  y que esa persona piense lo mismo, claro. A veces no somos capaces de reconocer la suerte que tenemos ni de apreciar todo lo bueno que nos rodea, es importante ser consciente de que esta relación merece la pena y reconocerlo todos los días.

+ Que tu pareja sepa el amor que sientes y que tú te sientas querida, apreciada, respetada y valorada. Decir 'te quiero' es casi fundamental, pero no es la única posibilidad. Los gestos de amor y de apoyo han de ser diarios y abundantes.

+ Dedica tiempo a la pareja. Nos referimos a tiempo de calidad, no a la hora que pasáis en el sofá viendo la tele después de cenar esperando como zombis que llegue la hora de ir a dormir. Pasa tiempo escuchando, mirando, besando, acariciando y hablando a tu pareja.

+ No descuides el lado pasional. La convivencia puede hacer que la pasión se apague por tenerla siempre a mano. Dedicar a la vida sexual el mismo esfuerzo y el mismo interés que a la vida sentimental es básico si quieres mantener el amor.

Y tú, ¿cómo evitas el desenamoramiento?

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