Tipos de discusiones de pareja y cómo solucionarlas

Discutir en pareja si sabes es bueno para una relación

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Que estés feliz en tu relación de pareja y que te vaya genial no quiere decir que no haya discusiones. De hecho, si nunca discutes con tu pareja, tal vez es porque no estáis solucionando los problemas, porque discutir es bueno si sabes cómo. Te contamos algunos tipos de discusiones de pareja y cómo solucionarlas.

Discusiones de pareja frecuentes y sus soluciones

¿Por qué discuten las parejas? Los motivos de conflicto en una pareja son infinitos, especialmente cuando se da el paso de la convivencia y el amor se queda reducido a unos horarios establecidos y a las cuatro paredes de vuestro nido de amor.  Pero hay que perder el miedo a discutir en pareja porque es un ejercicio saludable si se hace con respeto y de forma constructiva. Las discusiones resuelven los problemas, así que no las evites.

+ Discusiones por las tareas domésticas. Este es el caballo de batalla de todas las parejas que conviven. Que si siempre limpio yo el baño, que si todavía están ahí los platos de la cena, que si hoy no se pone la lavadora en esta casa o que si uno se está hartando de ser el chef de toda la familia.

La planificación es la clave para solucionar este problema de pareja. Una planificación que se cumpla siempre y que se adapte al 50 %. Recuerda que tu pareja no tiene que 'ayudarte' a hacer las tareas domésticas, sino que es una responsabilidad compartida. Si tenéis que hacer un horario semanal y pegarlo en la puerta del frigorífico, adelante.

+ Discusiones por comportamiento. Que si no me ha gustado la broma que has hecho cuando estábamos con todos los amigos, que si quedas demasiado con tus amigas, que si vuelves todos los días muy tarde o que si no me dejas espacio y pasamos demasiado tiempo juntos.

Este tipo de problemas se solucionan poniendo en práctica una habilidad que tenemos todos los seres humanos, aunque en algunos brille por su ausencia, que se llama comunicación. Si algo te molesta de tu pareja, díselo, que hablando se entiende la gente. Pero díselo a tiempo, no esperes a comerte la cabeza sin contárselo porque se suele hacer una bola más grande de lo que es.

+ Discusiones por la familia. Por la familia política: que si no quiero ir a comer el domingo con tus padres, que si a mí no me apetece pasar las vacaciones en el pueblo con los tuyos, que si tu hermano es un listo y el tuyo un pesado. La familia es la que toca y bastante tiene cada uno con la suya.

Para resolver este tipo de conflictos interfamiliares hace falta, además de una buena comunicación, mucha voluntad de resolver el conflicto, mucha generosidad para ceder posiciones y mucha empatía para entender el papel que juega la familia en la vida del otro.

+ Discusiones por el dinero. Que no llegamos a fin de mes, que hay que reducir gastos y tus prioridades son distintas a las mías, que con tus aficiones no nos llega para ahorrar, que tienes unos gustos muy caros o que esta hipoteca no nos la podemos permitir.

Este tipo de problemas económicos no se resuelven en una discusión. Se resuelven sentándose calculadora en mano y mucha intención de seguir adelante a planificar los gastos y encontrar esos agujeros por los que se va el dinero en común.

+ Discusiones por el sexo. Que si nunca quieres hacerlo, que por qué no lo hacemos por la mañana que por la noche estamos más cansados, que si siempre lo hacemos igual, que estamos estancados en el sábado sabadete o que últimamente siempre hay algo más importante que hacer.

No son necesarios los reproches personales para resolver las dificultades sexuales que atraviesa la pareja. Aceptar con naturalidad que no siempre estáis en la mejor forma no impide que busquéis nuevas formas de expresaros en el sexo o de disfrutar en la cama. La innovación y la experimentación son necesarias pasados unos años de relación.

+ Discusiones por todo. ¿Y si discutís por todo? Por quién baja la basura, porque no me gustan tus amigos, porque no haces nada en casa, porque te has gastado mucho dinero este mes, porque no me haces ni caso, porque no pienso ir de vacaciones a ese lugar, porque...¿quieres bajar el volumen de la televisión?

Hay momentos en los que hay que parar un momento y observar desde la distancia. Las discusiones son saludables, pero cuando se discute por un motivo concreto y con el respeto que una pareja merece. Si las discusiones son a diario y por cualquier motivo, tal vez se trata de una incompatibilidad de caracteres o de los últimos coletazos de una historia de amor que no puede seguir adelante.

Y tú, ¿por qué discutes con tu pareja?