Aprender a perdonarte a ti misma para mejorar la autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Aprender a perdonarse a una misma para mejorar la autoestima

A menudo te sientes mal, crees que has resultado una estafa para ti y para los demás y no te gusta nada tu comportamiento. Tal vez no te cueste mucho pedir perdón a los demás cuando tus errores les comprometen; a lo mejor no tienes problemas en perdonar a los demás cuando te fallan. Pero si tienes problemas de autoestima te costará un mundo perdonarte a ti misma. Aprende a perdonarte a ti misma para mejorar la autoestima.

Culpa y perdón para la autoestima

La culpabilidad es una de las caras más evidentes de una autoestima baja. Que te sientas culpable, que lleves a cuestas tus errores o que te lamentes por tus equivocaciones son una prueba de que no sabes perdonarte a ti misma. Y es que perdonarse a una misma es mucho más difícil que perdonar a los demás. Pero ¿Cómo se aprende a perdonar?

Aprender a perdonarte a ti misma requiere un paso previo que es la reflexión. ¿Por qué estás enfadada contigo misma? No siempre sabes qué es exactamente lo que no te perdonas, pero sí eres conscientes de que te sientes molesta con tu forma de hacer las cosas, que no te gusta tu comportamiento y que te consideras que te has fallado. Debes reflexionar sobre el origen de tu malestar, si es porque habías puesto tus expectativas vitales demasiado altas o si has traicionado tus valores para agradar a los demás.

No es fácil encontrar ese punto de paz emocional en el que vives sin culpas ni reproches hacia ti misma. Si eres demasiado perfeccionista puedes estar pidiéndote demasiado. Pero en algún momento deberás poner el freno al autocastigo y preguntarte si de verdad te mereces maltratarte emocionalmente por el pecado de ser humana y cometer errores.

Cómo perdonarte a ti misma

Si ya has descubierto el motivo de tu enfado contigo misma es hora de que lo aceptes. Que aceptes también tus emociones al respecto y que evalúes de forma realista si las consecuencias de tus errores son tan tremendas como para no poder enmendarlas. Si te has cerrado alguna puerta, recuerda que habrá muchas más por abrir, aunque tal vez tengas que emprender nuevos caminos.

Nos hemos educado en una cultura en la que los errores no pueden quedar impunes. La cultura del castigo no es la mejor solución para reparar un daño y menos cuando se trata de nosotras mismas. No hay por qué castigar el error, tampoco hay por qué olvidarlo, sino simplemente recoger los restos del desastre, recomponerlos y empezar a caminar de nuevo siendo un poco más sabias y con un punto más de experiencia.

No tengas miedo a liberarte a ti misma de la culpa a través del perdón. Seguro que el mundo ya te ha perdonado, solo quedas tú. ¿Vas a ser la última en darte cuenta de que eres una bella persona a pesar de tus errores? Si eres capaz de perdonar a una persona a la que quieres, recuerda a quién debes querer más y pon en práctica tu capacidad de perdón.