Mejorar la autoestima: cómo evitar fustigarse por los errores

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La actitud dramática ante la vida va en aumento de forma proporcional a los problemas de autoestima. Nos sentimos inútiles, poco competentes, ineptas, no hacemos nada bien, no nos sentimos apreciadas, creemos que valemos poco. Y no es extraño, ya que vivimos una vida llena de errores y meteduras de pata. Pero no podemos fustigarnos por los errores.

Fustigarse por los errores, señal de baja autoestima

He fallado, he metido la pata, no he dicho lo más apropiado, no he sabido comportarme...son situaciones habituales a las que todas las personas están sujetas. Como seres imperfectos que somos, no podemos acertar siempre, pero eso no nos convierte ni en malas personas, ni mucho en personas poco valiosas. Valemos mucho, tanto como nuestras equivocaciones.

Dicen que de nada sirve fustigarse por los errores. Por aquello que hicimos, por aquello no hicimos, por lo que dijimos o por lo que nos quedó sin decir. Pero no es cierto. Fustigarse con los errores o darle vueltas y más vueltas o imaginar la situación de otra manera, sí sirve para algo: para disminuir la autoestima a pasos agigantados.

No se trata de olvidar los errores o de ignorarlos como si no hubieran ocurrido. Es muy positivo saber en qué hemos fallado, pero lo que no es positivo es culpabilizarnos hasta el punto de que un error, o miles de errores, se acumulen en nuestro pensamiento como un muro infranqueable hacia la felicidad. Nos equivocamos, claro. ¿Y qué?

Cómo dejar de fustigarse por los errores

1 Reconoce. Tan importante es reconocer el error cometido, como reconocer que equivocarse es algo natural. No te castigues por haber fallado, porque eso te impedirá reparar el error.

2 Evalúa. Una vez reconocido el error, evalúa todas las posibilidades de reparación, así como sus consecuencias. Algo se podrá hacer, algo más que quedarse tirada lamentándote de lo inepta que puedes llegar a ser.

3 Perdón. Algunos errores requieren una disculpa. No siempre es fácil pedir perdón, pero es necesario. Tan necesario como saber perdonarte a ti misma por haber fallado. Seguramente tu error no supone el fin del mundo, utiliza el perdón y sigue adelante.

4 Castigo. No debes buscar un castigo por tu error, sino una forma de resarcir el error. La mayoría de los errores en esta vida se pagan por sí solos, así que no es necesario que te autocastigues.

5 Actúa. Todo error tiene unas consecuencias. Después de tomarte un tiempo pensando cómo puedes arreglarlo o minimizar los daños, ponte en marcha. No eres la primera ni la última persona que se equivoca y deberías estar preparada porque la vida es una sucesión de errores.

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