Zona de confort: los límites de tu autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Aunque no nos guste, al final acabamos acostumbrándonos a nuestra vida. El lugar donde vivimos, el trabajo, la relación con los amigos, la pareja, la familia...todo ello conforma un lugar que conocemos y en el que nos sentimos cómodas, aunque no necesariamente felices. Se trata de la zona de confort, un lugar del que no nos atrevemos a salir porque no gozamos de una buena autoestima. Descubre cómo ampliar los límites de tu zona de confort.

Qué es la zona de confort

La zona de confort es ese lugar que vamos creando a lo largo de nuestra vida, lleno de elementos conocidos y familiares que nos hacen sentir seguras y protegidas, pero no felices. La zona de confort tiene unos límites autoimpuestos que no nos atrevemos a cruzar por miedo a lo desconocido. La zona de confort es también esa barrera que se interpone entre nosotras y nuestros sueños.

En los últimos tiempos se viene hablando cada vez más de la zona de confort, pero no siempre queda claro su significado. Para hacernos una idea, la sabiduría popular se ha ocupado de perpetuar esa zona de confort con dichos populares del tipo "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer" o con fábulas como la de la lechera. Y debemos advertir que la sabiduría popular no siempre es sabia, más que nada porque permanece inalterable y no se adapta a los cambios.

El objetivo no es salir para siempre de nuestra zona de confort y lanzarnos a un mundo desconocido sin apoyos y sin recursos. El objetivo es ampliar los límites de esa zona, de forma progresiva hasta que nuestros sueños formen parte de esa zona en la que nos sentimos cómodas. Y cuando hayamos ampliado el límite de la zona de confort por haber cumplido un sueño, seguir ampliándola continuamente, como un proceso vital.

Cómo mejorar la autoestima ampliando la zona de confort

La autoestima determinará los límites de nuestra zona de confort. Porque es el miedo y la falta de confianza en nosotras mismas lo que nos mantiene recluidas en esa zona de confort sin atrevernos a salir a otro lugar, ya que lo consideramos zona de pánico o de peligro. Sin embargo, esa zona de peligro puede convertirse en una zona maravillosa, en el lugar donde cumplir sueños, si actuamos con convicción y con confianza.

Reconocemos que no es fácil atreverse, que cuesta decidirse a salir de la zona de confort para adentrarnos en un terreno desconocido. También reconocemos que las excursiones fuera de la zona de confort no siempre son agradables, al contrario de lo que opinan muchos libros de autoayuda. Salir de la zona de confort es arriesgado, podemos caernos, podemos golpearnos, pero también podemos encontrar lo que andábamos buscando.

En cualquier caso, merece la pena arriesgarse porque en el peor de los casos, una excursión fuera de la zona de confort lo que va a hacer es ir ampliando esos límites de la zona que conocemos. Con cada excursión, nuestra zona de confort se hará más amplia y, por lo tanto, tendremos más lugar para la felicidad.