Cómo evitar que el ataque de pánico te lleve a la depresión

Cómo evitar que el ataque de pánico te lleve a la depresión

Los trastornos emocionales varían en intensidad y también en periodicidad. Un ataque de pánico es uno de los momentos más angustiosos por los que puede pasar una persona. Desde la ansiedad al miedo a morir, pasando por una sensación de irrealidad difícil de digerir.

Lo cierto es que un ataque de pánico es un episodio aislado, pero muchas personas sufren ataques de pánico recurrentes provocados por el propio temor a sufrir otra experiencia así. Cuando el temor a los ataques de pánicos se convierte en un continuo, puede llevarnos a la depresión.

Del ataque de pánico a la depresión

Sabemos que las causas de la depresión son muy variadas y que la mayoría de las veces ni siquiera puede identificarse una causa concreta. Pero sí tenemos identificados algunos de los desencadenantes del trastorno depresivo, como la tristeza, la soledad, una enfermedad o un desequilibrio emocional.

Los ataques de pánico también se encuentran entre esos desencadenantes de la depresión, si bien en principio se trata de un trastorno de ansiedad aislado que no debería afectarnos más allá en el tiempo. Sin embargo, el ataque de pánico desestabiliza tanto psicológicamente, que sus consecuencias pueden generar un estado de temor y angustia constantes que nos lleve a la depresión.

Y es que esa sensación de pérdida de control, de asfixia, de taquicardia, los temblores, los mareos, la sudoración y el entumecimiento es algo que ninguna persona desea volver a experimentar jamás. Aunque lo que más nos paraliza y atemoriza es la sensación de irrealidad y el convencimiento de que vamos a morir cuando estamos sufriendo un ataque de pánico.

Prevenir los ataques de pánico y la depresión

Entendemos que es muy difícil alejar el temor a que nos vuelva a suceder una vez hemos experimentado un ataque de pánico. Pero es muy importante convencernos de que podemos convertir ese ataque de pánico en algo aislado y que no tiene por qué repetirse. Al fin y al cabo, un ataque de pánico viene generado por un trastorno de ansiedad, luego todo nuestro esfuerzo irá dirigido a evitar o reducir la ansiedad.

La ansiedad se aleja principalmente con un cambio de perspectiva vital, con una actitud más positiva y relajada y una visión menos drástica. Debemos aprender a relativizar si queremos alejar al máximo los trastornos de ansiedad, los ataques de pánico y la depresión. Y es posible que necesitemos ayuda especializada para mejorar nuestro equilibrio emocional y ser más fuertes.

Pero el primer paso para olvidarnos de la ansiedad y los ataques de pánico es vivir de una forma más relajada, y eso lo podemos hacer nosotras mismas. Tal vez no podamos dejar de tomarnos la vida tan a la tremenda nosotras solas, pero si empezamos a rodearnos de gente positiva, nos centramos en hacer las actividades que nos gustan y nos fijamos más en las cosas bellas que nos rodean, estaremos dando un gran paso en nuestro camino hacia la tranquilidad.

Laura Vélez  •  viernes, 26 de julio de 2013

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