¿Es la educación en valores tradicionales una solución a la depresión en adolescentes?

Marta Valle

Los años que transcurren durante la adolescencia y la etapa temprana de adultez son críticos para la salud mental de las mujeres. Estudios realizados al respecto afirman que el 75% de los trastornos psicológicos se generan antes de cumplir la edad de 24 años. En concreto, una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences ha analizado esta cuestión hasta el punto de afirmar que una sensación continua de bienestar, basada en aspectos como la cultura, la educación, la familia o los valores morales, en los adolescentes podría resultar una potente ayuda para superar los cuadros depresivos.

La educación como base para superar una depresión

La investigación viene a afirmar que aquellas jóvenes que responden positivamente ante actividades que favorecen la realización personal disponen un riesgo inferior a sufrir síntomas relacionados con los cuadros depresivos a lo largo de todas sus vidas. Sin embargo, las adolescentes que buscan satisfacer sus necesidades de forma rápida pero sin una búsqueda de una significación completa para sus aspiraciones son más propensas a padecer malestares psicológicos. Según parece, se ha pretendido llevar a un terreno científico una cuestión que en principio puede parecer más un dilema propio de la dialéctica clásica entre el hedonismo y la eudaimonia.

Aunque es cierto que el estudio parte de una base científica cierta y probada, como es el hecho de que el sistema de recompensa cerebral –encargado del procesamiento del placer- muestra una mayor actividad en chicas adolescentes que en mujeres adultas, no es menos verdad la cuestión de que dicha investigación parece enfocada a resaltar ciertos valores conservadores por encima del resto. Las chicas jóvenes pueden caer de forma más habitual en conductas inadecuadas debido a que en este etapa la búsqueda de satisfacciones se encuentra extremadamente desarrollada. Es, por tanto, en esa cuestión en la que la educación en unos determinados valores puede suponer un sesgo claro para frenar un potencial hedonismo frente a una vida más ordenada. O eso parecen afirmar estos investigadores.

El estudio pone en entredicho actividades lúdicas como las compras, los videojuegos o la comida y las relaciona directamente con episodios depresivos en la etapa adolescente cuando hay otras investigaciones científicas que sugieren que algunos de estos factores no han de ser necesariamente negativos, siempre y cuando no se abuse de ellos. Los encargados de la investigación intentan demostrar que si el placer proviene de ejercicios que tengan un objetivo de superación personal o social, éste podrá influirnos positivamente e incrementar la autoestima, de forma que sea más complicado padecer trastornos psicológicos.