Carta a mi fobia: te voy a vencer

No pierdas las ganas de superar tus fobias

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

He escrito una carta a mi fobia: vale ya

Muchas personas conviven con su fobia porque no se creen capaces de superarla. Al principio una fobia no supone ningún problema y a veces se puede confundir con una simple manía. Pero poco a poco el miedo y la evitación van envolviendo tu vida hasta convertirla en un infierno. Hay que vencer las fobias, pero eso solo puedes lograrlo con ayuda. Mientras buscas el mejor tratamiento, puedes escribir una carta a tu fobia avisando de que la vas a vencer.

Ya era hora de escribir una carta a mi fobia

No sé cómo empezar esta carta a mi fobia, -a ti, sí- porque no eres mi querida amiga:

Pero es cierto que sí has sido mi inseparable compañera durante mucho tiempo. No me di ni cuenta de cuándo ni por qué llegaste a mi vida, pero tu presencia se ha hecho cada vez más evidente hasta el punto de que ya no puedo ni quiero mirar para otro lado. Como una amiga posesiva y celosa, has invadido mi vida y estás presente en cada momento, sin dejarme sola ni un minuto.

Di adiós a tu fobia

Bien. Esta carta es para decirte que no te quiero en mi vida. Así que fíjate bien porque te estoy preparando las maletas para que te marches bien lejos. No te preocupes porque meteré en ellas todo lo que necesitas para sobrevivir. He doblado cuidadosamente la inseguridad, he puesto en una bolsa la angustia y he envuelto en tela de seda la ansiedad. No las quiero.

También va en el maleta el miedo, el llanto y las ganas de huir. Las pastillas para la ansiedad, quédatelas tú, que yo no las voy a necesitar y también puedes llevarte los pensamientos distorsionados, los recurrentes y los obsesivos. Ya no los necesito. Puedo vivir sin ellos y puedo vivir sin ti.

Sé que no va a ser fácil. Sé que llamarás a mi puerta una y otra vez. Pero créeme, será mejor que tomes el primer tren porque nunca más te voy a dejar entrar. He buscado ayuda y con la terapia podré olvidarme de ti. Porque soy más fuerte que tú, aunque hasta ahora no lo sabía. Se acabaron los miedos, se acabó no salir a la calle, se acabó no atreverme, se acabó salir corriendo. Se acabaron las excusas que multiplicaban mis problemas. Se acabó, fobia. Este es tu final.

Y tú, ¿ya le has escrito la carta de despedida a tu fobia?