Timidez infantil: cómo quitar la timidez a los niños

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Charlize Theron ayuda a su hijo a vencer su timidez

La mayoría de las personas tímidas arrastran la timidez desde la infancia. Si hasta hace un tiempo no se prestaba demasiada atención a la timidez infantil pensando que se reduciría con los años, hoy se sabe que de un niño tímido saldrá un adulto con dificultad para las relaciones sociales. Por eso conviene tratar de vencer la timidez ya en la infancia y proteger a nuestros hijos de las consecuencias de ser tímidos.

Características de un niño tímido

Los niños tímidos se caracterizan por su tendencia a la soledad, no les gusta jugar con otros niños, no se sienten cómodos en los juegos de equipo, tienen miedo a separarse de sus padres y tienen escasas habilidades sociales. Su inseguridad y el temor a ser rechazados hace que se retraigan también a la hora de participar en clase, lo que puede ocasionar problemas en los estudios.

La timidez se origina en la infancia y se arrastra hasta la edad adulta. No hay un entorno familiar concreto que pueda presentarse como causa de la timidez infantil, ya que el niño tímido puede crecer tanto en un entorno de desapego con pocas muestras de cariño como en un entorno sobreprotegido donde todo gira alrededor del niño. Sin embargo, el denominador común de la timidez infantil es la inseguridad.

Cómo quitar la timidez a los niños

Para que un niño pueda vencer su timidez hay que practicar la empatía. Los adultos debemos ponernos en la situación del niño y reforzarle según sus necesidades. No necesitará el mismo refuerzo un niño cuya timidez es originada por la falta de atención, la baja autoestima o los castigos frecuentes que un niño tímido por ser el centro de atención y vivir demasiado expuesto a los demás.

En ambos casos el niño tímido quiere pasar inadvertido. Su inclusión en las actividades sociales debe hacerse de forma gradual y sin presión. En ningún caso se debe regañar a un niño tímido porque no quiera ir a jugar con otros niños, sino convencerle de las ventajas de hacerlo. Y tampoco debe escuchar las comparaciones con la actitud más sociable de los otros niños. En los casos más graves y si los padres no se ven capaces de ayudar a su hijo a dejar de ser tímido, lo mejor es recurrir a un profesional.