Los beneficios de la risoterapia en ancianos

Risoterapia para mayores

A veces no prestamos a nuestros mayores toda la atención que necesitan. Es muy frecuente tirar la toalla frente al deterioro físico que impone el paso del tiempo y nos tomamos esa disminución en la calidad de vida de los ancianos como algo inevitable. Sin embargo, hay muchas cosas que podemos hacer para que los abuelos mantengan un buen estado de salud y anímico durante más tiempo. Y una de ellas es renovar su alegría.

Propiedades de la risa

Mucho se ha hablado de los beneficios de ciertas terapias alternativas, como la risoterapia, para prevenir y curar enfermedades. Los efectos físicos de la risoterapia se ven en una mejora considerable del sistema inmunitario, un aumento de la capacidad pulmonar y un alivio del dolor. Pero además, la risa es la mejor medicina emocional, ya que nos permite seguir disfrutando de la vida.

No deberíamos pasar ni un solo día sin reírnos, como tampoco deberíamos olvidar la importancia que tiene el sentido del humor para reducir el estrés y la ansiedad y ser capaces de afrontar los problemas con una mentalidad más positiva. Un dato que puede interesar a los mayores y a los que no son tan mayores es que con la risa liberamos endorfinas, con lo que aumenta la sensación de bienestar, pero además liberamos adrenalina, con lo que perdemos calorías más fácilmente.

Ayudar a los mayores con risoterapia

Por suerte, hoy en día encontramos talleres de risoterapia en todas las ciudades, algunos de ellos orientados especialmente a los mayores. Los ancianos se ven muy favorecidos por esta terapia basada en la risa y en la alegría por ser personas a las que no sólo les afectan los problemas físicos, sino que cargan con el peso de muchos años a sus espaldas. Por eso es característica la tristeza y la desilusión de los más mayores.

Así que la risoterapia se presenta como la técnica ideal para paliar todas esas complicaciones emocionales de los abuelos, como la soledad que sienten por verse relegados a un segundo plano, y el efecto de pesar que han producido años de sufrimiento. Una buena forma de ayudar a nuestros mayores es recordarles que se puede vivir con alegría y con una actitud positiva y, sobre todo, darles motivos diarios para reír.

Además, acudir a alguno de esos talleres de risoterapia no sólo beneficiará a nuestros mayores en forma de mejora física y anímica. Al relacionarse con otras personas en su misma situación puede mejorar su calidad de vida por volver a sentirse parte de un grupo y activar sus relaciones sociales. Y es que a veces no tenemos en cuenta que nuestros abuelos también necesitan sentirse parte de la sociedad.

Laura Sánchez  •  jueves, 21 de febrero de 2013

DF Temas

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