Cuándo ir al doctor por tensión alta: los casos más alarmantes

¿Cuándo deberías ir al médico por una presión arterial alta?

L.D

Cada vez está más extendido –sobre todo al llegar a cierta edad- vivir con la tensión alta, es decir, tener hipertensión arterial. Alimentarse mal, la genética, la ingesta de mucha sal o el sedentarismo son algunos de los hábitos que contribuyen a que nuestra tensión aumente y, cuando llega ese término, es muy difícil volver atrás.

Para no llevarnos sustos con nuestra salud, es importante cuidarnos desde el principio y, si ya no hay vuelta atrás, cumplir de forma estricta el tratamiento que el médico nos recomiende. Además de hacer ejercicio de forma frecuente y llevar una dieta equilibrada y baja en sal.

A pesar de que intentes que tu tensión se mantenga en los niveles normales, es frecuente que suba por alguna causa justificada. En estos casos puede que estés intranquilo, y quieras acudir corriendo al hospital más cercano. Pero, ¿cuándo ir al doctor por tensión alta? Te contamos cuáles son los casos más alarmantes. 

Controlar tu tensión arterial

Si una tensión arterial normal se debe encontrar en una máxima de 140 mmHg y una mínima por debajo de 90 mmHg, podemos hablar de presión elevada cuando las cifras se sitúan entre 180/110 mmHg. Esto se traduce en que, al pasar por nuestro vasos sanguíneos, la sangre ejerce bastante presión al circular. El siguiente nivel – presión muy elevada- se situaría en cifras que superan los 220/130 mmHg y, en este punto, el paciente se encuentra en una situación que requiere asistencia rápida.

Mantener estas cifras de forma continuada en el tiempo y no ponerle remedio para que bajen puede acarrear problemas de salud que afecten a nuestros diferentes órganos. Además puede llevar a complicaciones cerebrales, cardiovasculares o renales.

Por ello es muy importante tener nuestra tensión siempre vigilada. Esto significa realizarse revisiones –en la farmacia o en casa- cada cierto tiempo. Debes tener en cuenta que, cuando lo hagas, intentes que sea siempre a la misma hora y dos veces seguidas. Intenta medírtela en el brazo izquierdo, estando todo lo relajada que puedas y en una posición cómoda. Para terminar apúntate siempre los valores, que serán muy útiles para poder realizar una comparación a lo largo del tiempo y poder informar a tu médico de esa evolución. 

Cuándo ir al doctor por la tensión alta

¿Cuándo acudir al médico?

Por lo general, la hipertensión arterial no suele mostrar síntomas evidentes en el paciente, es asintomática. Su diagnóstico se realiza o bien por la automedición en casa o en una farmacia, o bien suele ser diagnosticada por el médico de Atención Primaria en una revisión. Aunque no precisa de una intervención inmediata, si nos encontramos en el primer caso de diagnóstico sí debemos acudir al médico para que pueda establecer un seguimiento y/o tratamiento a nuestra hipertensión. Sin embargo, no es un caso que sea tratado en Urgencias. Por tanto, hablamos de acudir al médico por tensión alta en estas situaciones: 

+ El primer caso de visita al doctor sería detectar fuera de la consulta que tenemos hipertensión y visitarle para hacérselo saber.

+ Debes acudir al médico si, durante nuestro tratamiento, notamos cambios en nuestro estado físico: flojera, mareos, vértigos, dolor de cabeza, zumbido en los oídos… En este caso es posible que nuestra tensión haya variado por lo que debemos tomárnosla y, si es necesario, acudir al médico. 

+ Si hablamos de visitar Urgencias por hipertensión existe una situación no muy frecuente, en la que el paciente debe ir con rapidez al hospital: las crisis hipertensivas. Se caracterizan por tener la tensión elevada -con valores superiores a los 210/120 mmHg-, lo que hace que requieran de consulta urgente. La atención inmediata es importante porque, cuando tenemos una presión arterial elevada puede conllevar graves riesgo de salud como hemorragias por ruptura de vasos sanguíneos, crisis renales, confusión, pérdida de visión…

En estas situaciones se requiere un control rápido de tensión, haciendo que disminuya de forma relativamente pautada pues, si lo hiciera de forma brusca, podría acarrear problemas graves al paciente.