Diferencia de edad en la pareja. ¿Realmente importa?

Victoria C. Moreno

Diferencia de edad en la pareja

Mi amiga Eve, de 35 años, me contaba al calor de una cervecita y de los rayos de sol en una terraza que su récord en cuanto a diferencia de edad por lo bajo con un amante era de 19 años, y que el susodicho le había sorprendido gratamente, aunque fuera incapaz de volver a repetir la experiencia (al menos con el mismo chico).

Nat, de 34, que también compartía con nosotras risas y, por supuesto, algún que otro sollozo, aseguraba que a ella lo que le iban eran los hombres maduritos: "Si tienen menos de 30, no me sirven", decía no sin cierto desdén.

Sin duda, las parejas hombre maduro - chica joven no son ninguna novedad. La humanidad lleva toda su existencia apegada a este sistema y estamos más que acostumbradas a verlo a diario.

Sin embargo, el sistema contrario, chico joven - mujer madurita, sigue pareciendo un escándalo a ojos de casi todo el mundo y, sinceramente, no se entiende por qué, pues es lo mismo pero al revés. Quizás uno de los ejemplos más conocidos sea el de Demi Moore, casada durante más de seis años con Ashton Kutcher, 16 años más joven que ella.

El caso es que todo en esta vida tiene sus ventajas y desventajas. Vamos a centrarnos en esta ocasión en las que nos afectan directamente a nosotras y que ellos se ocupen de las suyas.

Ventajas y desventajas de tener una pareja mucho más joven

Si nos decidiéramos por un chico joven, las ventajas son claras a ojos hasta de un invidente: energía sin límites, con lo que de ello se deriva en múltiples aspectos, como pueden ser el sexo o las actividades de cualquier tipo (siempre dispuestos a todo), y sin duda un cuerpo más vigoroso, que siempre es un regalo para los ojos -y para otros órganos...-.

Pero, ¿y las desventajas? Nat lo tenía claro: conversaciones superfluas (Botticelli versus Messi), aficiones dispares (lectura versus escalada), falta de objetivos comunes ("quiero niños" versus "no los quiero ni en pintura"), falta de liquidez (siempre invitas tú versus nunca paga él) eran las que más destacaba, de una larga lista que, por otra parte, no nos cabría aquí.

Ventajas y desventajas de tener una pareja mucho mayor

Veamos ahora el caso del madurito. Por un lado, las ventajas: es un profesional con años de experiencia y por lo tanto con una solvencia asegurada, así que puedes dejarte seducir por sus propuestas de fin de semana; tiene un nivel de conversación más profundo por lo que no te faltará de qué hablar; es un hombre de mundo, por lo que sabe adaptarse a cualquier situación.

Sin embargo, he aquí la otra cara de la moneda: también hay desventajas, y no son baladí. Para empezar, seguramente tu forma física sea mejor que la suya, así que es posible que te veas demasiado a menudo frente a la televisión bajo una manta de cuadros y el hombre de tus sueños roncando a tu lado. Otra sin duda es que si uno de tus objetivos en la vida es ser madre, puede que hayas llegado tarde... Pero qué duda cabe de que la mayor desventaja puede que sea la que ofrece la diferencia generacional, como ocurre con el jovencito: muy posiblemente tengáis poco o nada que ver.

No obstante, todas estas desventajas, tanto en un caso como en el otro, serán humo si habéis forjado una relación de amor verdadero, aquel que lo puede todo y que quizá, y sin ser agoreras, sólo exista en los cuentos... o no.