Cartas de amor tóxico de Albert Einstein: sorprendentes textos machistas

Misivas más déspotas del famoso genio de la ciencia

Sandra Llorente

La vida del famoso genio que formuló la teoría de la relatividad siempre ha sido una incógnita, sobre todo en lo que a relaciones amorosas se refiere. Aunque se conocen los datos básicos sobre la vida de Einstein, hay muchas lagunas y dudas sobre cuál era su verdadera personalidad.

Durante mucho tiempo se le consideró un hombre tranquilo, amable y atento en lo relacionado a su vida personal, pero las cartas que se han ido conociendo de él a lo largo de los años muestran una personalidad déspota, machista y cruel, principalmente con la mujer de su primer matrimonio, Mileva Maric. En Diario Femenino te traemos las cartas de amor tóxico de Albert Einstein, algunos sorprendentes textos machistas que te dejarán sin palabras. 

Las cartas de Einstein que demuestran cómo es una relación tóxica

Se sabe que el matrimonio de Albert Einstein y Mileva Maric fue intenso y tormentoso. Tras 7 años de noviazgo y 11 de matrimonio, en 1914 la pareja se separó. Una de las razones fue el romance con su prima Elsa Einstein Lowenthal, que parece que empezó un par de años antes de su separación. Pero lo que más llama la atención es cómo a través de las cartas que se han ido mostrando del genio, se ha vislumbrado la relación tóxica que Mileva y Einstein tuvieron.

+ Primeros años de la pareja

Durante años, el romance de Mileva y Albert se mostró como idílico, gracias a las cartas de amor que la Universidad de Prinston publicó en 1990. Las cartas, pertenecientes a los primeros años de relación entre los dos, muestran un hombre enamorado y deseoso de ver a su pareja. Einstein conoció a Mileva Maric en 1896, en el Instituto Politécnico de Zurich. Mileva, con 21 años era la única mujer del Instituto que estudiaba física y matemáticas, además de medicina. Einstein, que acababa de incorporarse con 17 años, quedó totalmente enamorado de ella, o al menos eso demuestran sus cartas de los primeros años. La primera vez que tuvieron que separarse por viajes personales, Einstein le escribió:

"Espero terriblemente una carta de mi amada bruja. Me cuesta asimilar que estaremos separados por mucho más tiempo. ¡Es ahora cuando me doy cuenta de lo mucho que te amo!"

Ambos eran dos estudiantes brillantes y ambiciosos, por lo que pasaban la mayor parte de su tiempo estudiando, a la vez que lograban verse en diferentes momentos. Se dice que ya en ese tiempo Mileva fue un gran apoyo emocional para Einstein y otros dicen que una gran revisora y posiblemente coautora de parte de sus primeros trabajos. En 1901, mientras Mileva acudía a una boda de sus primos en Serbia, y Einstein buscaba trabajo en Milán, este le escribía:

"No debes envidiar a ninguna de tus amigas, porque mientras tenga algún deseo y fuerza dentro de mí, seguiré siendo tuyo. Siempre serás un santuario para mí. Mi felicidad es tu felicidad. Si supieras lo que significas para mí, no envidiarías a ninguna de tus amigas, porque -con toda modestia-, creo que tienes más que todas ellas"

En esta carta, se empieza a vislumbrar la naturaleza tóxica de su amor, un amor posesivo que denota en Einstein una personalidad arrogante y quizás en Mileva una insegura. Esta otra carta muestra la naturaleza pasional de su amor:

"Cuando no estoy contigo me siento incompleto. Cuando me divierto, quiero estudiar, y cuando estoy estudiando, no me puedo concentrar, cuando decido dormir, nunca estoy satisfecho con mi día", le escribió en una ocasión.

Es cierto que la idea de romanticismo tradicional nos puede hacer pensar en un amor pasional que ambos disfrutaron, pero, como todas las relaciones tóxicas, la pasión se fue confundiendo con otro tipo de sentimientos. La época en que se conocieron tampoco ayudaba a una mujer como Mileva. Einstein le envió en una ocasión un dibujo de sus pies para que esta le tejiera unos calcetines en su ausencia. Quizás Mileva disfrutó tejiéndoselos, si es que lo hizo, quizá no, no sabemos, pero lo cierto es que parecía una mujer poco convencional para la época, teniendo en cuenta lo logrado como mujer hasta el momento.

+ Embarazo de Mileva

En 1901 Mileva queda embarazada, un suceso que trastocó por completo los planes de la estudiante científica, que estaba a un paso de terminar sus estudios de licenciatura y a punto de comenzar su tesis de doctorado. Parece que la comunidad científica le cerró las puertas a Mileva, ser mujer en un mundo de hombres no era fácil, pero tener un hijo sin estar casados era un acontecimiento aún más difícil de sobrellevar socialmente. Cuando Einstein se entera de que Mileva está embarazada por una carta suya, este le escribe:

"¡Regocíjate en la decisión irrevocable que he tomado! Decidí lo siguiente sobre nuestro futuro: buscaré inmediatamente un puesto, sin importar cuán humilde sea. Mis objetivos científicos y mi vanidad personal no me impedirán aceptar el papel más subordinado. En el momento en que haya obtenido tal posición, me casaré contigo y te llevaré a mí sin escribirle a nadie una sola palabra antes de que todo haya sido resuelto".

Lieserl es la primera hija de los dos, pero parece que murió al año de nacer por escarlatina, aunque algunas teorías afirman que fue dada en adopción. Esta última teoría parece poco probable, teniendo en cuenta que en las cartas parecía una hija deseada. "La amo demasiado y aún no la conozco", escribió una vez el genio.

No es hasta 1903 que la pareja finalmente puede casarse y comenzar una vida marital juntos, tras haber aceptado Einstein un empleo en la Oficina de Patentes de Berna. Se sabe que la familia de Einstein estaba en total desacuerdo con el matrimonio, por una carta de la madre de este:

"Esa mujer no puede ganar la entrada a una familia decente... Tú estás arruinando tu futuro y tu camino en la vida".

+ Vida marital

Maric y Einstein tuvieron dos hijos más, Hans Albert y Eduard, quien nació con esquizofrenia. Durante esos años Einstein formuló varias de sus más importantes teorías, entre ellas las de la relatividad. Parece que Mileva pudo haber sido un apoyo científico indispensable en su trabajo, pero su salida de la Academia y la probable negativa de Einstein de mencionarla, la sepultaron en el olvido. De hecho hasta el día de hoy no se sabe con certeza si realmente tuvo un papel importante en los cálculos matemáticos de Einstein.

Se cree que este pudo ser uno de los detonantes del fracaso de la relación, aunado a los continuos viajes de Einstein, la enfermedad de su hijo y, probablemente, todo ese cúmulo de tensión que supone una relación tóxica. El hecho de que Mileva tuviera que renunciar a su muy posiblemente exitosa carrera si hubiera nacido en otro tiempo, puede que fuera también un motivo de discusión en la pareja.

+ Final del matrimonio

Tras varias amantes (parece que se le conocen al menos seis), Einstein inicia un romance con su prima hermana Elsa Einstein Lowenthal. A ella es a la que le escribe las letras más crueles acerca de Mileva, lo que hace pensar que su relación debió de haber sido un vaivén de emociones negativas:

"Yo trato a mi esposa como a una empleada a quien no puedo despedir... Tengo mi propia alcoba y evito estar a solas con ella". 

En julio de 1914, fecha en la que se separan como pareja y por causa de la I Guerra Mundial (Mileva se va a Suiza con sus hijos) Albert le escribe esta tremenda carta a su esposa, con una serie de condiciones:

"Usted velará porque 1) Mis trajes y ropas sean mantenidos en orden, 2) Que yo sea servido con tres comidas regulares al día en mi habitación. B. Usted renunciará a toda relación personal conmigo, excepto cuando estas sean requeridas para mantener las apariencias sociales.(...) Usted no esperará ningún afecto de mí... Cuando yo pida algo, usted debe dejar mi alcoba o estudio de una vez y sin protestar". 

Está claro que ya quedaba poco del Albert de 17 años que suspiraba por amor. Pero si lo analizamos, es posible que el Albert cruel y déspota siempre existiera en la vida del matrimonio.

+ Divorcio y muerte de Mileva

Albert Einstein le pide el divorcio a Mileva Maric en 1916, pero esta no se lo concedió hasta 1919, hasta que el genio no accedió a ofrecerle un alto porcentaje de su Premio Nobel en caso de que se lo concedieran (hecho que fue en 1921). Mileva dedicó el resto de sus años a cuidar de su hijo Eduard, viviendo casi en la miseria y a gracias de las clases que impartía de piano y matemáticas. El dinero del Premio Nobel sirvió para cubrir los costos médicos que su hijo necesitaba. Parece que la enfermedad de su hijo acabó desgastando a Mileva, que falleció en 1948 a causa de varias embolias producidas por una crisis nerviosa. Murió sola, sin nadie que le acompañara.

La toxicidad de su relación se extendió incluso más allá de su muerte. Cuando en 1968 muere su hijo Eduard, en su esquela se escribió: "Eduard Einstein. Hijo del fallecido profesor Einstein". El nombre de Mileva fue omitido.

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