Poemas de Edgar Allan Poe: interpretación de las poesías más emblemáticas

Versos de terror y de amor del conocido poeta Allan Poe

Sandra Llorente

Las letras de Edgar Allan Poe han perdurado durante generaciones, ya sea a través de diferentes reediciones de sus cuentos y poemas, como mediante otras disciplinas artísticas, en las que los creadores se han inspirado en su particular modo de ver la vida. Películas sobre sus cuentos, obras pictóricas inspiradas en Poe e incluso diseños de moda que recogen la esencia oscurantista del autor se siguen colando en nuestra cultura. Edgar Allan Poe es uno de los escritores que aún perduran en nuestro imaginario. Por eso, en Diario Femenino queremos hacerle un homenaje recogiendo los poemas de Edgar Allan Poe más conocidos y haciendo una interpretación de sus poesías más emblemáticas. ¡No te lo pierdas! 

Breve biografía de Edgar Allan Poe

La obra de Poe está marcada por su estilo, el género de terror, en el que definitivamente brilló y sigue brillando a través de las generaciones. Quizás su infancia marcó el resto de su vida, así como su prosa y poesía.

Edgar Poe nació en Boston en 1809 y con tan solo un año, tras nacer su hermana Rosalie, su padre abandonó a su familia. En 1911 muere su madre, por lo que a muy temprana edad el futuro genio del terror quedó huérfano. Todos los hermanos fueron separados, el mayor, William Henry, fue acogido por sus abuelos, mientras que él y su hermana quedaron desamparados. Dos familias adineradas vecinas y amigas, los Allan y los Mackenzie, fueron las responsables de adoptar a los dos hermanos. Edgar fue acogido por los Allan, pero estos nunca lo reconocieron legalmente en adopción. Esto parece que provocó grandes desencuentros con su padre de acogida, que fueron constantes durante toda su vida, al punto de cortar totalmente la relación. Edgar Allan Poe siempre adoró a su madre adoptiva y tuvo siempre palabras de ternura hacia ella. Parece que siempre fue extremadamente sobreprotegido por ella, algo que nunca gustó a su padre.

Allan Poe recibió una exquisita educación, aunque a su padre nunca le gustó su afinidad por las letras. Llegó a estudiar en la Universidad, pero su carácter engreído parece que no congenió con la vida académica. Desde muy joven se le consideró un muchacho callado, triste y poco sociable, aunque de buena conversación y amable, y parece que nunca toleró las groserías hacia su persona, lo que le propició varios encuentros físicos con otros muchachos. Tras verse con grandes dificultades económicas, Poe decidió emprender carrera militar, carrera que concluyó pero de la que fue más tarde expulsado debido a su poca dedicación a la disciplina militar. En 1835 contrajo secretamente matrimonio con su prima Virginia Eliza Clemm, que en ese momento contaba con tan solo 13 años de edad. Poe trabajó en diferentes periódicos y poco a poco fue publicando sus obras, con más o menos éxito , hasta que se consagró y adquirió fama con el poema narrativo "El cuervo".

Parece que Poe sufrió toda su vida una personalidad depresiva, que se agudizó con la muerte de su esposa en 1847 por tuberculosis. Se le han atribuido problemas con el alcohol y durante muchos años con otro tipo de sustancias, aunque hoy ya ha quedado desmentido esa situación. Poco antes de morir, Edgar Allan Poe se reencontró con su amor de juventud, Sarah Elmira Royster, con la que parece que recuperó la ilusión e incluso concertó matrimonio el 17 de octubre de 1849. No se sabe qué ocurrió, pero Edgar Allan Poe fue visto el 3 de octubre deambulando por las calles, en total estado de delirio, sin saber dónde estaba ni cómo había acabado con las ropas que llevaba puestas. Fue trasladado al hospital y el 7 de octubre murió. Los informes médicos y el certificado de defunción se perdieron, dejando así un misterio sobre su muerte que aún se intenta desvelar.

6 poemas para recordar de Edgar Allan Poe

Son varios los poemas que han quedado como legado del virtuoso literato. El más conocido es 'El Cuervo', pero además hay muchos otros maravillosos y fascinantes que nos acercan a la singular mente de Poe. Esperamos que los disfrutes.

1 El Cuervo

Es el poema narrativo más famoso de Allan Poe y por el que adquirió fama más notoria. El Cuervo goza de una indudable musicalidad y transporta al lector a una atmósfera fantástica que en ese tiempo fue toda una revelación.

I
En una noche pavorosa, inquieto
releía un vetusto mamotreto
cuando creí escuchar
un extraño ruido, de repente
como si alguien tocase suavemente
a mi puerta: «Visita impertinente
es, dije y nada más » .

II
¡Ah! me acuerdo muy bien; era en invierno
e impaciente medía el tiempo eterno
cansado de buscar
en los libros la calma bienhechora
al dolor de mi muerta Leonora
que habita con los ángeles ahora
¡para siempre jamás!

III
Sentí el sedeño y crujidor y elástico
rozar de las cortinas, un fantástico
terror, como jamás
sentido había y quise aquel ruido
explicando, mi espíritu oprimido
calmar por fin: «Un viajero perdido
es, dije y nada más ».

IV
Ya sintiendo más calma: «Caballero
exclamé, o dama, suplicaros quiero
os sirváis excusar
mas mi atención no estaba bien despierta
y fue vuestra llamada tan incierta…»
Abrí entonces de par en par la puerta:
tinieblas nada más.

V
Miro al espacio, exploro la tiniebla
y siento entonces que mi mente puebla
turba de ideas cual
ningún otro mortal las tuvo antes
y escucho con oídos anhelantes
«Leonora » unas voces susurrantes
murmurar nada más.

VI
Vuelvo a mi estancia con pavor secreto
y a escuchar torno pálido e inquieto
más fuerte golpear;
«algo, me digo, toca en mi ventana,
comprender quiero la señal arcana
y calmar esta angustia sobrehumana »:
¡el viento y nada más!

VII
Y la ventana abrí: revolcando
vi entonces un cuervo venerando
como ave de otra edad;
sin mayor ceremonia entró en mis salas
con gesto señorial y negras alas
y sobre un busto, en el dintel, de Palas
posóse y nada más.

VIII
Miro al pájaro negro, sonriente
ante su grave y serio continente
y le comienzo a hablar,
no sin un dejo de intención irónica:
«Oh cuervo, oh venerable ave anacrónica,
¿cuál es tu nombre en la región plutónica? »
Dijo el cuervo: «Jamás ».

IX
En este caso al par grotesco y raro
maravilléme al escuchar tan claro
tal nombre pronunciar
y debo confesar que sentí susto
pues ante nadie, creo, tuvo el gusto
de un cuervo ver, posado sobre un busto
con tal nombre: «Jamás».

X
Cual si hubiese vertido en ese acento
el alma, calló el ave y ni un momento
las plumas movió ya,
«otros de mí han huido y se me alcanza
que él partirá mañana sin tardanza
como me ha abandonado la esperanza »;
dijo el cuervo: «¡Jamás! »

XI
Una respuesta al escuchar tan neta
me dije, no sin inquietud secreta,
«Es esto nada más.
Cuanto aprendió de un amo infortunado,
a quien tenaz ha perseguido el hado
y por solo estribillo ha conservado
¡ese jamás, jamás!»

XII
Rodeé mi asiento hasta quedar enfrente
de la puerta, del busto y del vidente
cuervo y entonces ya
reclinado en la blanda sedería
en ensueños fantásticos me hundía,
pensando siempre que decir querría
aquel jamás, jamás.

XIII
Largo tiempo quedéme así en reposo
aquel extraño pájaro ominoso
mirando sin cesar,
ocupaba el diván de terciopelo
do juntos nos sentamos y en mi duelo
pensaba que Ella, nunca en este suelo
lo ocuparía más.

XIV
Entonces parecióme el aire denso
con el aroma de quemado incienso
de un invisible altar;
y escucho voces repetir fervientes:
«Olvida a Leonor, bebe el nepenthes
bebe el olvido en sus letales fuentes »;
dijo el cuervo: «¡Jamás! »

XV
«Profeta, dije, augur de otras edades
que arrojaron las negras tempestades
aquí para mi mal,
huésped de esta morada de tristura,
dí, fosco engendro de la noche oscura,
si un bálsamo habrá al fin a mi amargura »:
dijo el cuervo: «¡Jamás! »

XVI
«Profeta, dije, o diablo, infausto cuervo
por Dios, por mí, por mi dolor acerbo,
por tu poder fatal
dime si alguna vez a Leonora
volveré a ver en la eternal aurora
donde feliz con los querubes mora »;
dijo el cuervo: «¡Jamás! »

XVII
«Sea tal palabra la postrera
retorna a la plutónica rivera,»
grité: «¡No vuelvas más,
no dejes ni una huella, ni una pluma
y mi espíritu envuelto en densa bruma
libra por fin el peso que le abruma! »
dijo el cuervo: «¡Jamás! »

XVIII
Y el cuervo inmóvil, fúnebre y adusto
sigue siempre de Palas sobre el busto
y bajo mi fanal,
proyecta mancha lúgubre en la alfombra
y su mirada de demonio asombra…
¡Ay! ¿Mi alma enlutada de su sombra
se librará? ¡Jamás!

2 Espíritus de los muertos

La muerte y los espíritus fueron temas constantes en la obra oscura de Edgar Allan Poe. Este poema habla precisamente del gran misterio de la vida, la muerte.

I
Tu alma se encontrará sola
entre los pensamientos sombríos de la lápida;
nadie, de entre la gente, espiará
en tu hora secreta.

II
Calla en esa soledad
que no es aislamiento, pues entonces
los espíritus de los muertos que vivieron
antes que tú de nuevo están
alrededor de ti en la muerte, y su poder
te eclipsará: estate quieto.

III
La noche, aunque clara, fruncirá
el ceño y las estrellas no mirarán abajo,
desde sus altos tronos en el cielo,
con luz como esperanza para los mortales,
pero sus orbes rojos, sin brillar
parecerán a tu fatiga
un arder y una fiebre
que quisieran asirte para siempre.

IV
Ahora hay ideas que no desterrarás,
visiones que no se disiparán;
de tu espíritu nunca más se irán
cual gotas de rocío de la hierba.

V
La brisa, aliento de Dios, está en calma
y la niebla en la colina
sombría, sombría, no se va;
es una señal, un símbolo.
¡Cómo pende sobre los árboles,
misterio de misterios!

3 Un sueño dentro de otro sueño

Edgar Allan Poe no solo fue un escritor y poeta de terror, también exploró el género romántico, del que hay muy buenos exponentes, como este fantástico poema.

Ten un beso en la frente,
y, al alejarme de ti ahora,
déjame confesar solo esto:
no estás equivocada si piensas
que mis días han sido un sueño;
mas si la esperanza ha volado
en una noche, o en un día,
en una visión, o en ninguna,
¿acaso se ha ido menos?
Cuanto parecemos y vemos
solo es un sueño dentro de otro sueño.

Estoy de pie, en medio del rugido
de una orilla herida por las olas,
y mi mano contiene
granos de la dorada arena.

¡Qué pocos! ¡Cómo se deslizan
entre mis dedos a lo hondo,
mientras yo lloro, mientras lloro!

¡Oh, Dios! ¿No puedo salvar
uno tan solo de la inclemente ola?

¿Es cuanto parecemos y vemos
tan solo un sueño dentro de otro sueño?

4 Lucero de la tarde

Los sentimientos contradictorios que una persona puede tener son reflejados en este hermoso poema, que habla de esa capacidad de las personas de ser cálidas y frías a la vez.

Fue a mediados de verano
y mitad de la noche:
los astros, en sus órbitas,
pálidos brillaban, a través
de la luz más fulgente de la luna,
en medio de planetas, sus esclavos,
alta en el cielo,
su luz sobre las olas.
Contemplé un rato
su fría sonrisa;
harto fría, harto fría para mí,
como un sudario pasó
una nube aborregada,
y me volví hacia ti,
orgulloso lucero de la tarde,
en tu gloria lejana,
y más precioso tu brillar será;
pues dicha para mi corazón
es el orgulloso papel
que representas en el cielo nocturno
y más admiro
tu fuego remoto
que esa luz más fría, inferior.

5 A la ciencia (Soneto)

Edgar Allan Poe siempre fue admirado por su capacidad satírica e irónica de abordar ciertos temas. En este poema se enfrenta a la Ciencia, por su incapacidad de ver más allá de lo estrictamente visible, como por el contrario hacen las Humanidades.

¡Del Tiempo Viejo, Ciencia, eres la hija,
que todo lo transformas con tus ojos!

¿Por qué, buitre, le acosas al poeta
con alas de anodinas realidades?

¿Cómo te ha de amar, cómo llamarte
sabia si no dejas que vagando
en el cielo enjoyado halle tesoros,
por más que se elevó con ala impávida?

¿No has apeado a Diana de su carro,
y alejado a la dríade del bosque
a un refugio en más fausto lucero?

¿No apartaste a la náyade del río,
al elfo de la hierba verde, y de mí
el sueño estivo al pie de un tamarindo?

6 Solo

Uno de sus más famosos poemas, 'Solo', que refleja como ninguno la personalidad solitaria e incomprendida de Edgar Allan Poe.

Desde el tiempo de mi niñez, no he sido 
como otros eran, no he visto 
como otros veían, no pude sacar 
mis pasiones desde una común primavera
De la misma fuente no he tomado 
mi pena; no se despertaría 
mi corazón a la alegría con el mismo tono; 
y todo lo que quise, lo quise solo

Entonces -en mi niñez- en el amanecer 
de una muy tempestuosa vida, se sacó 
desde cada profundidad de lo bueno y lo malo 
el misterio que todavía me ata: 
desde el torrente o la fuente, 
desde el rojo peñasco de la montaña, 
desde el sol que alrededor de mí giraba 
en su otoño teñido de oro, 
desde el rayo en el cielo 
que pasaba junto a mí volando, 
desde el trueno y la tormenta, 
y la nube que tomó la forma 
(cuando el resto del cielo era azul) 
de un demonio ante mi vista.

¿Qué te parecen estos poemas de Edgar Allan Poe con su interpretación? ¡Son maravillosos! 

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