La ansiedad que genera el teléfono móvil y el riesgo de dependencia

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Son muchas las causas de ansiedad y poco a poco vamos conociendo todos los motivos que pueden aumentar nuestra ansiedad, por extraños que sean. Es el caso del teléfono móvil o celular, según en qué parte del mundo lo uses. Este aparatito, que fue creado como una forma de comunicarnos con los demás, es hoy en día uno de los grandes causantes de los trastornos de ansiedad.

Para qué usamos el teléfono móvil

Si la llegada del teléfono móvil supuso un cambio radical en las relaciones sociales, la del smartphone está suponiendo una revolución a nivel laboral, social, familiar y sentimental. No hay un solo ámbito de la vida que se escape al efecto smartphone, ya que podemos encontrar aplicaciones para todo, desde seguir una dieta hasta animarnos el día.

Y no podemos negar la dependencia que genera este teléfono móvil y hasta qué punto se ha inmiscuido en nuestras vidas de una forma que, nos guste o no, ya no vamos a poder parar. Dependemos del smartphone para quedar con los amigos, para recibir correos de trabajo (aunque no sea horario laboral), para tontear con ese chico que conocimos el fin de semana, para vigilar a nuestro novio y hasta para avisar a nuestra madre de cuándo vamos a ir a visitarla.

También utilizamos el teléfono móvil para comprobar el Facebook, escribir algún Tweet o subir a Instagram la foto que demuestra lo bien que lo estamos pasando. El GPS es muy útil para cuando no encontramos una calle y los juegos son perfectos cuando nos toca esperar tres minutos hasta el siguiente tren. Así es como estamos todo el día pegadas al teléfono móvil. Y eso que no hemos querido ni mencionar el Whatsapp.

El nerviosismo del teléfono móvil

"Yo solo quiero el móvil para llamar y que me llamen". Es una de las frases que aún hoy se pueden escuchar acerca de los teléfonos móviles, pronunciada por esos outsiders, que se rebelan contra las nuevas tecnologías. Nosotras, más moderadas, siempre hemos pensado que los avances tecnológicos están para ser usados y disfrutados, pero no para que nos perjudiquen.

Y es que esa dependencia que genera el teléfono móvil se puede convertir en trastorno emocional en forma de nomofobia, que no es ni más ni menos ese terror que te invade cuando piensas que te has dejado el móvil en casa o que lo has perdido. Menos terror, pero sí inquietud y angustia es lo que sienten algunas personas cuando están en algún evento social y se dan cuenta de que no tienen cobertura. ¿Cuántos Whatsapp se están perdiendo?

Estar en permanente contacto con los demás genera ansiedad y nerviosismo, lo mismo que estar esperando una respuesta a un Whatsapp, a un mensaje o a una llamada. Aunque cuando más perjudicial es el teléfono para nuestra ansiedad es por la noche. Hay quien duerme pegado al smartphone, chequeando sus cuentas en las redes sociales o conversando en el Whatsapp con tres personas a la vez. Y es que por la noche, el teléfono móvil es una apuesta segura para el insomnio.