Optimismo frente a negatividad: protégete de la ansiedad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El tratamiento médico para los trastornos de ansiedad no solo es aconsejable, sino también imprescindible. Pero eso no quiere decir que debamos dejarlo todo en manos de los profesionales. Tomar las riendas de nuestra vida es la mejor forma de protegernos contra la ansiedad. Y si tenemos claro el papel que juga nuestra propia visión de la vida en el desarrollo de la ansiedad, sabremos con qué nos tenemos que quedar. Optimismo vs negatividad.

La negatividad aumenta la ansiedad

Todo me sale mal. No voy a poder superar esto. Soy demasiado débil. Las cosas no van a mejorar. Una serie de frases negativas y pesimistas nos rondan la cabeza más a menudo de lo que quisiéramos. Y resulta que su fuerza es enorme porque al final acabamos creyéndonos que la vida es un camino de sufrimiento. Muchas veces es esa negatividad la que causa los problemas de ansiedad.

En otras ocasiones, cuando ya existe un trastorno de ansiedad, la negatividad se presenta como consecuencia de esa ansiedad y su pesimismo invade todas nuestras reflexiones de forma que no podemos salir. Es importante reconocer que la negatividad es uno de los peores enemigos de la ansiedad, que la negatividad nos pone más nerviosas, que aumenta nuestros miedos e inseguridades y que termina bloqueándonos.

El optimismo reduce la ansiedad

¿Qué podemos hacer frente a la negatividad? Darnos un baño de optimismo. Pero tampoco es fácil, porque algunas personas con trastornos de ansiedad pasan de ver la vida como una agonía a verla como un cuento de hadas. Sin embargo, ver la vida de color rosa no es optimismo, sino una forma más de distorsionar la realidad producida por el problema de ansiedad.

El optimismo es pensar que podemos lograrlo, que vamos a poner fin a nuestro trastorno de ansiedad y que finalmente seremos nosotras quienes manejemos a la ansiedad y la dejemos únicamente en su función de mecanismo de alarma y no de interruptor que paraliza nuestra vida. El optimismo es reconocer que necesitamos ayuda para ver las cosas de otra manera. Y buscar esa ayuda.

Es durante el tratamiento para la ansiedad donde mejor se ve el uso del optimismo o la negatividad. Sabemos que el proceso para superar la ansiedad es largo. Si la negatividad nos impide ver los pequeños avances en el tratamiento no haremos sino prolongar nuestro trastorno. Si por el contrario, contamos con el optimismo suficiente como para sonreír ante cualquier logro, el tratamiento será mucho más rápido y efectivo.