6 trucos para tener más control mental sobre ti misma

Si te sientes sobrepasada por las circunstancias, puedes aprender a tener control mental

Laura Sánchez

Cómo controlar tu mente para sentirte mejor

Hay momentos cuando los problemas se acumulan, cuando estamos bajas de ánimo o cuando estamos sufriendo problemas de ansiedad en los que sentimos que hemos perdido el control de nuestra mente. La mente va por libre y lo cierto es que no nos vendría mal tener más control mental sobre nosotras mismas, porque hasta que no tomemos las riendas, no vamos a poder solucionar nada.

Trucos para tener más control mental

Pero hay que aclarar algo muy importante. En esta situación, lo que buscas no es controlar tu mente, algo que ni puedes ni te conviene hacer. Queremos controlarlo todo y la mente se escapa a ese control. Lo que sí podemos hacer es aprender a gestionar emociones y pensamientos y eso es lo que se llama inteligencia emocional. Develamos algunos trucos para tomar las riendas en tu propia mente.

1. Respira y pregunta: ¿qué te pasa?

Cuando sientes que algo de lo que está ocurriendo en tu mente se te escapa, párate un momento y haz unas cuantas respiraciones profundas. Mientras respiras, observa desde fuera lo que ocurre en tu mente, qué estás pensando, qué estás visualizando. Detecta todas esas imágenes e ideas que se pasean por tu cabeza e identifícalas.

Trucos para tener más control mental

2. Acepta lo que hace tu mente

Una vez hayas identificado la actividad de tu mente, que pueden ser pensamientos irracionales, obsesivos, distorsionados o catastrofistas, acéptalos. De verdad, no te resistas a lo que tu mente está generando porque no vas a conseguir nada. No huyas de tu mente porque no podrás escaparte de ella.

Simplemente acepta eso que piensas, aunque no te guste, aunque duela, acepta que está ahí. Al aceptarlo verás cómo el peso de lo que está produciendo tu mente se reduce un poco, aunque el dolor y el sufrimiento no van a desaparecer solo por aceptarlo. Hay que hacer algo más.

3. Respira y hazle sitio a la actividad de tu mente

Ya has reconocido lo que pasa por tu mente, ya has sido honesta contigo misma para aceptar lo que ocurre y ahora tienes que hacerle sitio dentro de ti. Tienes que dejar un hueco en tu interior para toda esa actividad que genera tu mente, no la ignores, porque volverá con más fuerza.

Para hacerle sitio en tu interior tienes que volver a respirar profundamente, como antes y hacerlo pensando o visualizando todo aquello que te propone tu mente y que te está causando dolor. Respira como si envolvieras esas ideas y déjalas estar dentro de ti. Porque una vez estén aceptadas y colocadas en su sitio, tendrán menos poder sobre ti.

4. La importancia de lo que dice tu mente

A tu mente tienes que escucharla, además a veces grita mucho, ¿verdad? y es imposible ignorarla. Escúchala, acéptala y acoge lo que sale de ella, pero no te lo tomes demasiado en serio. Lo que tu mente dice no es tan importante como parece, no es tan cierto como crees y, sobre todo, en situaciones de trastorno emocional, no es tan útil como debería. Así que escucha tu mente, pero no te creas demasiado lo que dice.

La inteligencia emocional y el control de tu mente

5. La atención que le prestas a tu mente

¿Has pensado que tal vez le estás prestando demasiada atención a tu mente? Es cierto que no tienes que ignorarla, que no puedes salir corriendo y marcharte muy lejos de lo que está ocurriendo en tu mente y es cierto que tienes que aceptarlo y dejarle sitio. Pero eso no te va a llevar todo el tiempo.

Puedes hacerlo y cambiar el foco de atención para que todo esto no se convierta en un proceso de rumiación que te hace darle vueltas una y otra vez al mismo asunto. Presta atención a otras cosas, por ejemplo, no a lo que ocurre en tu mente sino a lo que está ocurriendo en este preciso momento a tu alrededor.

6. Hazte consciente

Gestionar mejor tus emociones o lo que crees que es tener control mental pasa por hacerte consciente el momento presente y de esa parte de ti que se puede desconectar de tu mente. Inténtalo, intenta observar desde fuera tu mente y verás cómo los pensamientos que te hacen daño se vuelven un poco más ajenos, porque son producto de tu mente, no de ti misma.

Y ahora, date la vuelta (metafóricamente) y presta atención a las acciones que están ocurriendo en tu vida, a las tuyas propias, a las de tu entorno. ¿Ves cómo la actividad frenética de tu mente se reduce? Lo estás haciendo tú, no la estás controlando, la estás aprendido a gestionar.

Y tú, ¿tienes algún tipo de control mental sobre ti misma?