Cómo hacer frente a todo... sola

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cómo hacer frente a todo sola

Al final resulta que la vida no es como nos la contaron. Elige unos estudios con salida profesional, busca un novio perfecto, hipotécate en un piso amplio ( o, a poder ser, una casita con jardín) y forma una preciosa familia con varios retoños correteando a tu alrededor. Todo en su justa medida, todo a su debido tiempo y conseguirás la armonía vital gracias a esta sociedad del bienestar. Y tu te has esforzado durante toda tu vida y, por un momento, te pareció tenerlo todo, hasta que te viste cara a cara con la realidad.

Lo que fue y lo que pudo haber sido

Y tu vida pudo haber sido todo lo equilibrada que se suponía que debía ser. Hasta que un día, tu marido y amantísimo padre de tus hijos dijo que se iba porque esa vida no le hacía feliz. Y ahí te quedas tú con un divorcio entre manos, dos niños a los que educar en solitario y un trabajo en donde el concepto de "flexibilidad horaria" es desconocido.

Adiós a tu chalet unifamiliar, adiós a tus vacaciones con los niños en Disneyland, porque ahora toca vivir de alquiler en un piso en el que el casero te mira con suspicacia por ser madre divorciada y porque no está muy seguro de que puedas afrontar los gastos tú sola. 

No tienes tiempo para nada y encima, tus amigas te reprochan que no les dedicas tiempo, las visitas a casa de tus padres se convierten en una letanía de reproches por la mala educación que le estás dando a tus hijos, y tu ex marido no está interesado en aumentar el régimen de visitas para no perderse su partido de tenis con los amigos.

No estás 'sola'. Porque ésa es la misma historia que viven gran parte (por no decir la mayoría) de mujeres, entre ellas Cristina Medina en Sólala, una obra de teatro que lleva años haciendo reflexionar y reír a mujeres de medio mundo y que hasta el 28 de mayo conseguirá que no nos sintamos solas en el Teatro Infanta Isabel de Madrid.  

Sobrevivir al día a día

Como el propio espectáculo enseña, en esta situación vas a necesitar kilos de sentido del humor para no caer en un estado de angustia permanente. Procura vivir el presente y no pensar demasiado en qué futuro os espera a ti y a tus hijos. Ve resolviendo los problemas según vayan llegando, no te anticipes.

Intenta por todos los medios hacer cómplices de la situación a tus hijos; si las cosas no van bien, tendrán que madurar antes de tiempo y considerar a su familia desde una perspectiva distinta. Ten en cuenta que en los momentos difíciles, cuando realmente hay amor, las personas tienden a acercarse más. 

Pide ayuda. Una cosa es que las responsabilidades sean para ti sola y otra cosa es que nadie te eche una mano. Si tienes cerca a tus padres o hermanas no dudes en recurrir a ellos para ayudarte con los niños. Y si no puedes contar con la familia, cambia el chip y descubre la solidaridad. No eres la única que tiene que afrontar las obligaciones diarias sola, así que seguro que encuentras a otras mujeres en tu misma situación para ayudaros mutuamente.